1920-2020: Una larga huelga general para despedir un año insurreccional

El 15 de noviembre estalló la huelga general como respuesta a la represión sindical ejercida por las autoridades y la Federación Patronal. Durante poco más de tres semanas el pulso se recrudeció entre autoridades y sindicatos

Registros y cacheos en Zaragoza.

La respuesta del Gobierno Civil de Zaragoza al atentado del pasado octubre, en el que falleció un dirigente de la Federación Patronal, fue el habitual en estos casos; detención de sindicalistas, suspensión del funcionamiento de los sindicatos, prohibición de las cotizaciones sindicales, despidos entre los obreros más significados, aumento del número de guardias civiles en la ciudad… El choque era inevitable y el movimiento libertario respondió con la misma dureza; convocatoria de huelga general que comenzaría de manera escalonada entre el 15 y 18 de noviembre. La Federación Local de Sindicatos pretendía no sólo hacer una demostración de fuerza sino también lograr la libertad de los y las detenidas. La huelga saltaría las fronteras de la ciudad extendiéndose por la provincia, incluso convocándose en zonas de Navarra y La Rioja.

Desde el principio, la violencia estuvo muy presente en las calles de la ciudad. La llegada de un nuevo Capitán General, Sr. Ampudia, junto a cien guardias civiles llegados de Barcelona auguraba que la política represiva iniciada por el Gobernado Coello seguiría su escalada. El mismo día 16 de noviembre, cuando las autoridades llevaban detenidos a varios sindicalistas, Manuel Vicente, Narciso Sendra, Pedro Pérez y Mateo Allueva, abrieron fuego cuando uno de ellos intentaba escapar. Este incidente unido al más de medio centenar de obreros detenidos en este segundo día de huelga dejaba entrever como sería el desarrollo del conflicto.

La huelga paralizó absolutamente la ciudad que solo funcionaba de manera puntual en algunos sectores gracias al esquirolaje de los jóvenes de Acción Ciudadana o del propio Ejército. Fueron importantes los sabotajes y explosiones a lo largo del casi mes de huelga general; explosiones en el estribo del Puente de Piedra, en la puerta de las cocheras del Palacio Arzobispal, en las ventanas del cuartel de la Guardia Civil con las consiguientes heridas a uno de los guardias, o las bombas en varios comercios que no secundaron la convocatoria.

Las noticias llegadas desde Barcelona del asesinato del abogado Francesc Layret a manos del Sindicato Libre y de la represión brutal iniciada por el carnicero Martínez Anido, con 21 libertarios asesinados en sus primeros 21 días como Gobernador Civil de Barcelona, no hacían más que encrespar los ánimos de las y los obreros.

Tampoco esta huelga estuvo exenta de víctimas. El 25 de noviembre aparecía muerto en su celda de Predicadores, Benedicto Alonso preso acusado por encubrir el asesinato de los esquiroles gasistas de la huelga del pasado agosto; según las autoridades se suicidó en su celda. El 3 de diciembre, caía tiroteado un joven sindicalista de 17 años, Mariano Martín Calvo delegado de los sindicatos de albañiles; según las autoridades fueron sus propios compañeros los que atentaron contra su vida. El 6 de diciembre, Mariano fallecía a causa de las heridas. En medio de estas dos víctimas el atentado contra el redactor de Heraldo de Aragón y el empleado municipal que lo acompañaba por el que fueron detenidos Francisco Ascaso y Francisco Bezoño.

El 9 de diciembre se daba orden desde la FSL de dar por finalizada la huelga. Al día siguiente el 80% de las y los obreros volvían a sus puestos. Hubo sectores que aún mantuvieron la huelga durante una semana más.

Desde el punto de vista laboral se consideró una victoria; se logró la readmisión de los despedidos y se lograron subidas salariales. A nivel social no se logró la libertad de los centenares de detenidos en los últimos meses y la prohibición de recibir visitas de familiares los llevaría a convocar una huelga de hambre. A nivel sindical la CNT salió muy mermada; el día 12 de diciembre se convocó una huelga general a nivel estatal para protestar por el asesinato de sindicalistas en Barcelona, los sindicatos de Zaragoza extenuados después un mes de huelga no pudieron secundarla.

La política represiva del Gobernador Coello y la influencia del Gobernador Civil de Barcelona, que tenía poderes en Zaragoza, conllevó la detención de decenas de sindicalistas y el asesinato de varios de ellos en la primera mitad de 1921 desarticulando y silenciando el movimiento obrero durante prácticamente todo 1921.


Especial #CentenarioLibertario1920 fue uno de los años más importantes, sino el más, de la actividad anarcosindicalista y libertaria en la historia de Zaragoza: intentos de insurrección, atentados, terrorismo de estado, huelgas generales, huelgas sectoriales, muertos en ambos bandos… La presencia de organizaciones obreras era muy importante con la Federación Local de Sociedades Obreras y la CNT a las que había que sumarles los grupos de afinidad, como los Indomables.

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