1920-2020: La justicia libertaria; ojo por ojo

Durante el fallido intento de insurrección del Cuartel del Carmen de enero un redactor del Heraldo de Aragón dio el chivatazo a las autoridades. Los libertarios no olvidaron y once meses después se tomaron la venganza en medio de una violenta huelga general que ya duraba tres semanas.

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Ficha de detención de Francisco Ascaso en Zaragoza, el 4 de diciembre de 1920

El 4 de diciembre a las 18.00 horas salían del palacio municipal, en la calle Democracia, Adolfo Gutiérrez, redactor del Heraldo de Aragón, y el empleado municipal, Inocente Saldaña; sería el último paseo de Adolfo. Cuatro individuos habían estado planeando el atentado mientras comían en el bar Colón en la zona del Mercado; dos de ellos fueron los encargados de señalar a los objetivos, los otros dos de tirotearlos. Adolfo e Inocente cayeron víctimas de las balas al llegar a la esquina de la calle Aben Aire. Saldaña cayó herido con un disparo en el abdomen, Adolfo recibió cinco disparos y agonizó durante meses antes de morir el 25 de febrero del año siguiente. Una nueva víctima que se sumaba a la del joven sindicalista de 17 años Mariano Martín Calvo, tiroteado el día de antes en plena huelga general y que acabaría falleciendo el día 6 de diciembre.

El tiroteo provocó una gran agitación entre los transeúntes y las autoridades presentas. Uno de los guardias municipales inició la persecución de los dos autores del atentado. Tras frenética carrera fue detenido uno de ellos en la calle Casta Álvarez Francisco Bezoño; en el registro corporal le encontraron una pistola, en un solar cercano hallarían otra pistola; una Star. Bezoño, de 31 años, era originario de Santander y vicesecretario del Sindicato Único de Vitoria. Tras las torturas recibidas en Comisaría, Bezoño delató a un, hasta ese momento desconocido, joven camarero de 19 años, Francisco Ascaso, como coautor de los disparos. Los otros dos implicados por Bezoño eran Domingo Ascaso y Luis Lasierra Ezquerra. Francisco fue detenido al día siguiente, su hermano Domingo huyó a Barcelona. Luis también logró escapar.

Francisco Ascaso, a pesar de los testigos y de las pruebas que los situaban lejos del atentado, acabó preso en la cárcel de Predicadores y condenado a muerte tras el fallecimiento de Adolfo. Estuvo preso durante dos años, años en los que la CNT llevó a cabo una importante campaña para pedir su libertad. El propio Salvador Seguí se implicaría en ella llegando a dar un mitin y participar en varios actos de apoyo en Zaragoza. Esta campaña demostraba que Ascaso era algo más que un desconocido camarero sindicado a la CNT; que antes de salir de la cárcel, y conocer a Durruti y fundar los Solidarios, ya era alguien de peso en el movimiento libertario, aunque no hayan llegado hasta nuestros días ningún dato ni información sobre su relevancia dentro del movimiento anarquista; quizá tuviera un papel relevante y discreto, como no podía ser de otra manera, en la pasada huelga de camareros. El 13 de noviembre de 1922, dos años después, se celebró el juicio; las evidencias de la inocencia de Ascaso eran tan evidentes que no llegó a darse por concluido el juicio cuando los dos detenidos ya habían sido puestos en libertad.

Volviendo al tiroteo, Adolfo no fue una víctima gratuita en medio de la huelga general iniciada el 15 de noviembre por la represión sindical. Adolfo Gutiérrez llevaba una diana desde que en enero delatase la insurrección iniciada por Ángel Chueca. Durante el intento insurreccional dirigido por Ángel, este y sus compañeros abandonaron el Cuartel del Carmen para intentar alentar a la población y para evitar que los medios de comunicación dieran la alarma. Entraron en la redacción de Heraldo y dieron orden de cortar las comunicaciones pero uno de los redactores, Adolfo, contactó con las autoridades desde un teléfono de la calle que no llegó a inutilizar e informó a Gobernación de la situación en el momento que los sublevados abandonaron la redacción. Este chivatazo no fue el culpable del fracaso de una insurrección mal planeada y sin ninguna opción pero el peso de la traición marcó a Adolfo.

Sobre la autoría del atentado, décadas después los compañeros de Domingo Ascaso dejaron reflejado en sus memorias que fue él el autor de los disparos y que su hermano Francisco no tuvo nada que ver en el atentado. Pero los dos años de dura prisión transformarían a Francisco, su salida de la cárcel fue el inicio de una nueva etapa que lo llevaría a convertirse en un mito y un símbolo del movimiento anarquista.


Especial #CentenarioLibertario1920 fue uno de los años más importantes, sino el más, de la actividad anarcosindicalista y libertaria en la historia de Zaragoza: intentos de insurrección, atentados, terrorismo de estado, huelgas generales, huelgas sectoriales, muertos en ambos bandos… La presencia de organizaciones obreras era muy importante con la Federación Local de Sociedades Obreras y la CNT a las que había que sumarles los grupos de afinidad, como los Indomables.

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