Vuelta 2024: eterno Roglic, enorme Castrillo

Una carrera interesante o por lo menos más trepidante, si comparamos con el monopolio ejercido por Pogacar en Giro y Tour. Con un Roglic eterno y un ciclista aragonés que irrumpe con fuerza, Pablo Castrillo. Como aspectos negativos, la retransmisión post etapa en RTVE. Un disparate, cortar el directo para dar eventos repetidos. Un caos que no ayuda al ciclismo.

13 septiembre, 2024. 08:30
El aragonés Pablo Castrillo celebra su triunfo de etapa, la segunda en la Vuelta, en lo alto del Cuitu Negru | Foto: @EqKernPharma

La 79 edición de La Vuelta no prometía la emoción de años anteriores. Las cosas como son. El cartel de favoritos era bastante exiguo, con Primoz Roglic (Red Bull-BORA) el primero en las apuestas y luego un largo elenco de posibles, por trayectoria, estado de forma o cábalas de todo tipo y condición: Enric Mas, Joao Almeida, Adam Yates, Mikel Landa, Richard Carapaz, Carlos Rodríguez y el dorsal 1, Sepp Kuss. Se habló en la previa mucho más de las ausencias. Algo que no tenía mucho sentido pero que dejaba un tufo de desprestigio para la última grande del calendario masculino. Que si Pogacar renunciaba a la posibilidad de un histórico triplete ganador en las tres grandes, que si Vingegaard debía resarcirse del Tour, que si en UAE se cabrean con Ayuso y lo descartan.

Los recorridos del siglo XXI han ido evolucionando desde varios patrones comunes. Con el descubrimiento de L'Angliru en 1999 se entró en una nueva era de la historia de La Vuelta. Y así ha sido en estas dos décadas. Javier Guillén llega en 2008 a la dirección de la prueba, acelerando esta identidad.

Aquí tenéis un listado de subidas incorporadas al elenco de una carrera históricamente sosa en cuando a alta montaña: Aitana (2001), La Covatilla y La Pandera (2002), Calar Alto (2004), Peña Cabarga y Bola del Mundo (2010), La Farrapona (2011), Ancares, Cuitu Negro, Mirador de Ézaro y La Gallina (2012), Hazallanas, Peñas Blancas, Formigal (2013), Valdelinares, Aralar y La Camperona (2014), Caminito del Rey, Sierra de Cazorla, Cumbre del Sol, Cortals d'Encamp, Fuente del Chivo, Sotres y Ermita del Alba (2015),  (2016), Los Machucos (2017), Les Praeres de Nava y Monte Oiz (2018), Pico del Buitre, Virgen del Acebo y La Cubilla (2019), Laguna Negra de Vinuesa, Moncalvillo y Somiedo (2020), Picón Blanco, Montaña de Cullera, Balcón de Alicante, Pico Villuercas y Gamoniteiru (2021), Pico Jano, Colláu Fancuaya, Monasterio de Tentudía y Alto del Piornal (2022), Arinsal, Caravaca de la Cruz, Larra-Belagua, Bejes y La Cruz de Llinares (2023).

Kuss hizo historia el año pasado, el gregario incansable, que bien protegido por su equipo, se alzó con un merecido triunfo, acompañado en el podio por Vingegaard y Roglic. Primoz Roglic entra en el olimpo de la carrera, aunque ya lo estaba hace tiempo. En la carrera que mejor domina, supo esperar, fue despezando a O'Connor, etapa a etapa, con dos bocados suculentos, en Ancares y Moncalvillo, y de esta forma iguala a Roberto Heras con cuatro victorias en esta carrera.

Primera semana

La carrera empezó en Portugal con unas etapas con poca historia. La crono inicial de Lisboa (12 km) fue para Brandon McNulty (UAE), que se impuso por escasos segundos a especialistas como Vacek, Van Aert, Küng o Affini. La primera victoria de Kaden Groves (Alpecin) llegó en la segunda etapa, en la que se pondría de líder Wout Van Aert, gracias a las bonificaciones. En el Pico Villuercas, Roglic empezó su show, imponiéndose sobre la línea de meta a Lennert Van Eetvelt, que se precipitó celebrando. Diferencias escasas, pero ya asomaban la cabeza los que se disputarían la general final y algunos otros que irían desapareciendo (Tiberi, Riccitello, Bennett o Haig). Una Vuelta agonística como pocas, en Extremadura, a 40 grados en pleno agosto, y con una primera batalla sobre la mayor altura de los Montes de Toledo (1.600 m), pista de hormigón y pendientes al 20%. El plan perfecto y Roglic de rojo pasión.

Siguieron las jornadas tranquilas, parsimoniosas. En estas tres semanas, seis etapas se decidieron al sprint. Una de ellas fue la jornada con final en Sevilla (170 km), en la que Pavel Bittner (Team dsm) mostraba su calidad de velocista. 21 años tiene el corredor checo.

El primer bloque de montaña se desarrolló en Andalucía. Y fue el más decisivo para el desenlace de la carrera. De hecho, la 6ª etapa entre Jerez de la Frontera y Yunquera, presentaba una orografía de media montaña, con varios puertos y meta en uno de tercera (Alto de las Abejas). Un día para la escapada en la que el gran protagonista fue Ben O'Connor (Decathlon), 4º en el Giro de este año y nada manco en carreras de tres semanas. Una cabalgada de calidad para el australiano, que fue reventando a todos sus compañeros de fuga, a base de fuerza, llegando con una ventaja de 6 minutos y medio sobre el grupo de favoritos. Cuando el equipo del líder quiso reaccionar ya era tarde. El jersey rojo se lo llevaba un corredor que iba a vender muy cara su preciada posición. Otro ciclista peligroso que se filtraba gracias a la minutada de la fuga fue Florian Lipowitz (Red Bull), un joven escalador alemán, a quien ya no bajarían del top ten de la general.

Esta etapa salió de un centro comercial que patrocina la prueba. Una imagen que pasará a la historia, por lo bizarro del asunto. Parece que todo vale con tal de monetizar, incluso ver pasar a un pelotón profesional entre carros de compra y puestos de verduras. La Vuelta acumula un curioso elenco de sitios no muy prodigados para las bicicletas: circuito de motos (Assen, 2009), el recorrido del encierro en Iruña (2012), desde dentro de la Catedral de Burgos (2021) o desde una batea con plataforma de metacrilato (en Vilanova de Arousa, 2013), paseando por estadios de fútbol como San Mamés (Bilbo, 2019), o partiendo de unas salinas en Torrevieja ese mismo año, o un portaaviones en el puerto de Cádiz (2014). Incluso en 2015, se buscó el paso por el paseo marítimo de Puerto Banús y la arena de la playa provocó que se anulasen los tiempos de esa contrarreloj. Si te gusta, like and follow...

Cazorla y Granada añadían más sal y pimienta en la ecuación montañosa andaluza. En la llegada en alto a la meta de la Sierra de Cazorla (159 km, media montaña, con un final tras una subida de 5 km  al 7%), tanto Roglic como Mas recortaban unos 40 segundos a O'Connor. El esloveno ganaba con facilidad su segunda etapa de esta Vuelta. El líder sufría y eso hacía presagiar que se le haría muy largo todo lo que quedaba por delante. El gran derrotado fue Joao Almeida, 5 minutos se dejó en meta. Covid y para casa.

En la etapa reina de la primera semana (Motril-Granada, 178km, con el encadenado de El Purche y doble subida a Hazallanas), Adam Yates (UAE) decidió realizar su exhibición, a base de fuerza y dotes escaladoras, con una escapada en solitario a 57 km de meta, ni Vine ni Gaudu ni Castrillo pudieron con el talento del ciclista inglés. Carapaz también se animó a la fiesta, se quedó sin cazar la etapa pero los 2 minutos sobre los favoritos le permitirían auparse al tercer puesto de la general. Y queda por mencionar a un Enric Mas, que se fue del grupo del líder en la última ascensión a Hazallanas, puerto duro, donde el mallorquín abrió hueco, pero quedaba la bajada a Granada, un susto bajando y terminaron cogiéndolo.

Segunda semana

La segunda semana de carrera abría paso por Galiza, en unas etapas perfectas para las fugas y las escaramuzas. O'Connor mantenía una ventaja de 4 minutos sobre el resto de favoritos. Una de ellas para Van Aert y la otra para Eddie Dunbar (Jayco), en Padrón, tras resolver una fuga complicada en un circuito sinuoso.

Wout Van Aert fue protagonista hasta que tuvo que irse para casa, en una caída que nos dejó el corazón helado, bajando la Collada Llomena, camino de Lagos. Ganó tres etapas, en Castelo Branco, en Córdoba -sprint reducido tras un gran trabajo de Sepp Kuss- y en Baiona, tras reventar a base de fuerza a todos los fugados. Se retiró liderando las clasificaciones de la Montaña y la Regularidad. Casi nada.

Y esta crónica de 2024 tiene un protagonista especial. Publicamos en un medio aragonés y también ejerzo mi nacionalidad con pasión. Escribimos sobre Pablo Castrillo, de Jaca, y que con sus dos victorias de etapa en La Vuelta rompe rachas, desde que Ángel Vicioso venciera en el Giro allá por 2011. Castrillo nació en 2001 y ya venía apuntando maneras en su etapa sub-23. Sin destacar en nada, es completo en todas las facetas del ciclismo: rodar, escalar, en contrarreloj. Una joya en la que nos vamos a detener.

12ª etapa, entre Ourense y Cabeza de Manzaneda. 137 km, de terreno quebrado con un final en una estación de esquí, subida tendida de 16 km a casi el 5% de pendiente media. Era un día para la fuga, consentida, ya que el margen de seis minutos sobre el gran grupo fue suficiente para librar la batalla en la subida a Manzaneda. El jaqués Pablo hizo su apuesta desde lejos, a 10 km de la meta, antes lo había intentado Marc Soler y también Carlos Verona. 10-15 segundos. Sus perseguidores se confiaron, quedaba puerto. También se esperaba la arrancada final del ecuatoriano Jonathan Narváez, el favorito de la escapada, pero no era su día. Castrillo resistió, dándole su primera victoria World Tour a un modesto equipo como Kern Pharma, en el día que había fallecido el mentor de la formación, Manolo Azcona. Un equipo de base, que a través de la Asociación Deportiva Galibier y el Lizarte, ha dado impulso a un importante listado de ciclistas jóvenes.

La segunda gesta de Pablo llegaría en la considerada como etapa reina de esta edición. Domingo 1 de septiembre, entre L'Infiestu y el Cuitu Negru (142 km), ascendiendo La Colladiella en dos ocasiones, San Emiliano, hasta encarar el mítico puerto de Pajares, alargando la meta, como en 2012, por los rampones casi-imposibles de Cuitu Negru (3 km al 13%). Tres hombres al comando en la durísima subida a Pajares: Pavel Sivakov tirando, sin mirar atrás, en la búsqueda de mejorar en la general; detrás suyo, Aleksandr Vlasov, calidad a raudales, y el aragonés Pablo, que a priori, por los gestos y por el potencial de sus rivales, era el más débil. De hecho, viendo la etapa en televisión, los comentaristas lo descartaban. Pero, Castrillo hizo su apuesta atacando justo antes de que empezara el infierno de rampas de garaje del tramo final. Aquí solo vale sostenerse sobre la bici, y la fuerza del jaqués fue determinante. Y la guerra mental, ya que Vlasov, engancha en el último kilómetro, pero va justo y Pablo lo sabe, con una mirada. Saca fuerzas, ataca y se impone, entre la niebla del Cuitu Negro. Esto ya es historia del deporte aragonés.

Ya comentamos el año pasado la polémica que rodea a estos rampones. Creo que en su justa medida está bien ver de vez en cuando este esfuerzo extremo. Y eso pasó en el acceso entre remontes de esquí al Cuitu Negru, porcentajes sostenidos al 18, 19, 20, incluso hay un momento que la pista asfaltada llega al 24%.

En Ancares venció un experto en estas lides montañosas. Michael Woods, 37 años, escalador fino, que se crece en puertos duros como el que derrumba con su pedalada sistemática, a ritmo, devorando rivales. Ya lo hizo el año pasado en el Puy de Dôme. Tuvo suerte, su foto en meta no apareció rodeada de banderas palestinas. Woods corre para el equipo Israel-Premier Tech. Allá donde van, la gente les recuerda el genocidio de sus patrocinadores. Más de 40.000 personas palestinas han fallecido ya. Llora todo el cuerpo y el alma también. El 27 de septiembre se ha convocado una huelga general en el Estado español para que Palestina no caiga en el olvido del apartheid sionista.

Volviendo a El Bierzo, la etapa de Ancares era ideal para la lucha por la general. Un puerto de casi 8 km al 9% de pendiente media y Roglic lo tenía claro. El estupendo trabajo de su equipo,  endureciendo en los tramos iniciales y su ataque de cadencia alta, para obtener dos minutos más sobre O'Connor. Y una horquilla de un minuto llego el resto, que ya intuían que su luchaba se ceñía al segundo y tercer puesto. El debate sobre esta espectacular subida estriba en que haría más selección en la carrera si fuera puerto de paso.

Tercera semana

Roglic con el maillot rojo | Foto: @RBH_ProCycling

La tercera semana comenzaba fuerte con la clásica etapa de Lagos de Covadonga, aderezada con la subida previa a la durísima Collada Llomena. La batalla por el liderato quedaba brillantemente gestionada por un Roglic, que estuvo conservador, midiendo y dejando al resto de sus rivales que se desgastaran en ataques. O'Connor cedía en la parte más dura del puerto, en La Huesera. 1 minuto se dejaría en meta respecto al esloveno, Mas y Carapaz. Es probable que Primoz calibrase para quedarse a escasos 5 segundos de coger el liderato. Economizar y que fuera Decathlon el que siguiese llevando el peso de la carrera. Quien la sigue la consigue y eso para Mar Soler (UAE) no es poco, on un motor privilegiado, ha estado en mil fugas en esta Vuelta, y le tocó acertar en Lagos, ante rivales duros como Filippo Zana o Max Poole, entre otros.

Y ya que estamos con datos y memorias, el récord de esta subida lo sigue ostentando Fernando Escartín con 24:54, allá por 1997, una edición que también empezó en Lisboa y en la que el ciclista de Kelme quedó segundo en la general. Alex Zülle se impuso, gracias a sus prestaciones

El landismo tuvo sus momentos. Esos ataques, con las manos agarradas abajo del manillar, en Pajares o Lagos. Antes de que llegara la barbarie, en la 18ª etapa, corriendo en casa. Se encontraba a 1 minuto del podio, con opciones serias de conseguirlo pero llegó el Puerto de Herrera y un ataque de Carapaz lo dejó descolgado. Caos, compañeros de equipos que no enganchan a tiempo para la persecución y al final, tres minutos y pico en meta.

La etapa de Santander coronó a Kaden Groves como rey de las volatas y también le permitía confirmar su victoria en la clasificación por puntos, tras la retirada de Van Aert. Ya se había impuesto también en la 14ª etapa, en Villablino. El recorrido tenía su dificultad, con los altos de La Estranguada y del Caracol y la aparición de la lluvia, una situación que dio vida al cuarteto de fugados -Isasa, Gregaard, Guernalec y Champion-, todos ellos en equipos sin victoria de etapa. La jornada siguiente, de media montaña por Araba (Gasteiz-Parque Natural de Izki, 175 km) dejó otra exhibición de Kern Pharma, un trabajo colectivo en la fuga, que era difícil de gestionar, con 42 ciclistas en liza. En la parte final, con la selección hecha, atacó Steven Kruijswijk en un repecho, el contrataque de Urko Berrade fue fulminante y de ahí a la gloria para este completo corredor pamplonés. La ayuda de Pablo Castrillo y Pau Miquel fue determinante para esta tercera victoria de la escuadra navarra.

Quedaba Moncalvillo y Picón Blanco. La subida riojana nos dejó el cambio de liderato, incontestable en forma y fondo del eterno Roglic. Era una etapa monopuerto, típica de la Vuelta y perfecta para el esloveno. Todo controlado. 8,6 km al 9% y de repente,  a 7 de meta, el ritmo endiablado de Red Bull los dejó solos en cabeza de carrera. Daniel Felipe Martínez, Aleksandr Vlasov y Roglic. El resto no pudo o no quiso. El esloveno ganaba su tercera etapa y con unos dos minutos de ventaja sobre 0'Connor, finiquitaba la general.

La penúltima etapa fue una maravilla por el paisaje, en ese ir y venir de puertos entre Cantabria y Burgos. 172 km y un final en alto, que domó Eddie Dunbar, uno de los nombres propios de esta Vuelta. Atacó desde el grupo de favoritos y supo aguantar de forma agonística el tramo duro de esta subida. Atrás, poca cosa. Bien por Enric Mas, atacando e intentando, y un Ben O'Connor resistiendo y defendiendo su segunda plaza de podio.  Y por supuesto, ciclistas como Gaudu o Skjelmose, que han ido a más en esta tercera semana.

La crono de Madrid nos trajo 22 km de portentoso rodar en la figura de Stefan Küng (Groupama). 55,7 km/h de media en un perfil en descenso. El suizo se merecía ganar una contrarreloj en una gran vuelta, tras múltiples intentos donde siempre había alguien mejor. Quedaba por saber si Enric Mas conseguiría el segundo puesto. 9 segundos tenía que recuperar pero O'Connor dejó claro que terminaba fuerte, endosándole medio minuto en la lucha contra las manecillas del reloj.

Una carrera interesante o por lo menos más trepidante, si comparamos con el monopolio ejercido por Pogacar en Giro y Tour. Con un Roglic eterno y un ciclista aragonés que irrumpe con fuerza. Como aspectos negativos, destacaría todo lo relacionado con la retransmisión post etapa en RTVE. Un disparate, cortar el directo para dar eventos repetidos. Un caos que no ayuda al ciclismo, cuando las audiencias se mantienen firmes. La agonía y el esfuerzo gusta. Y hay que cuidar todos los detalles.

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