UNRWA traslada a la DPZ el preocupante estado de las personas refugiadas palestinas en medio de la pandemia

La directora ejecutiva de la Agencia de Naciones Unidas para Ayuda al Refugiado de Palestina, Raquel Martí, ha explicado a la DPZ la incertidumbre financiera a la que se enfrentan este año y la “triple crisis” por la que pasa la población refugiada en Palestina

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Foto: UNRWA

La llegada de la pandemia de la COVID-19 ha empeorado aún más la situación que vive la población refugiada palestina, la más longeva en el mundo con estatus de refugiado, de cuya asistencia en oriente medio se encarga la Agencia de Naciones Unidas para Ayuda al Refugiado de Palestina, UNRWA. Así lo ha transmitido este miércoles la Agencia en la reunión mantenida con el Área de Solidaridad Internacional y Cooperación para el Desarrollo de la Diputación de Zaragoza (DPZ).

La situación en oriente medio no deja respirar a la UNRWA que cubre las necesidades básicas de salud, educación y alimentación de la población refugiada palestina. En el Líbano preocupa la repercusión que está teniendo la crisis económica que ha golpeado especialmente a la población palestina que vive desprovista de derechos civiles en el país, también a los palestinos y palestinas huidas de Siria, el 90% de los cuales viven en extrema pobreza. Allí, UNRWA ha tenido que asumir los gastos de emergencia provocados por la COVID-19.

La vacunación gratuita de la población palestina aún está a debate entre los dirigentes libaneses, por lo que puede ocurrir que finalmente sea asumida por la comunidad internacional. Algo semejante pasa en Jordania donde el Estado no reconoce a palestinos y palestinas llegadas tras la guerra de los Seis Días, así que UNRWA ha hecho una llamada para prestarles servicios.

Frente a una Siria hecha escombros después de diez años en guerra, UNRWA habla de falta de información con respecto a contagios de coronavirus y a la imposibilidad de reconstruir sus infraestructuras.

En Palestina, la crisis es más compleja todavía por la presencia de Israel como potencia ocupante, según señala la ley internacional. Si bien se está señalando a Israel como laboratorio de vacunación y ejemplo a seguir en el mundo, su gobierno no ha decidido vacunar a la población palestina.

“Es una violación del derecho internacional humanitario que Israel no haya inoculado contra la COVID-19 a la población palestina. En las Convenciones de Ginebra se dice específicamente que, en caso de pandemia, la potencia ocupante tiene la responsabilidad sanitaria de vacunar, y no la Autoridad Palestina, como señala el gobierno israelí. Los Acuerdos de Oslo no están por encima del derecho internacional”, ha aclarado Martí.

La DPZ afirma que seguirá apoyando a UNRWA

Elena García, diputada de En Común – IU y delegada de Solidaridad Internacional y Cooperación para el Desarrollo en la DPZ, ha subrayado la importancia de la labor humanitaria de UNRWA. De ahí que, entre 2017 y 2020, se le hayan concedido varias subvenciones por un importe total de 210.000 euros, de los que 180.000 euros han sido para proyectos de Ayuda Humanitaria de Emergencia y Cooperación para el Desarrollo y 30.000 para actividades de educación para el desarrollo y la ciudadanía global.

“La solidaridad internacional con la pandemia es más importante que nunca. Eso lo sabemos en la DPZ donde continuamos cumpliendo con el 0,7% de presupuesto dedicado a este área”, ha afirmado la diputada que ha criticado duramente el comportamiento del gobierno israelí.

“Es deleznable que Israel no cumpla con los tratados internacionales y que, con la pandemia como subterfugio, impida el paso de personas palestinas trabajadoras a la que está disparando y matando por querer cruzar a la desesperada, para acudir a un trabajo donde es explotada”, ha dicho García.

La agencia de la ONU arrastra las consecuencias de una campaña de descrédito impulsada por la administración Trump que en 2018 retiró todos sus fondos a la Agencia, entre otros organismos de la ONU. El pasado año, la Agencia cerró con una deuda de 70 millones de dólares y este año la incertidumbre financiera se mantiene.

“UNRWA ya no tienen de donde recortar. Con Biden en la Casa Blanca hay expectativas de que se restituyan los fondos, pero no se sabe cuándo. La Unión Europea no ha desembolsado nada hasta ahora por falta de liquidez. Además, la normalización de relaciones de países árabes con Israel, de la mano de Trump, ha hecho que las donaciones árabes bajaran de 200 a 45 millones”, ha resaltado Martí.

Este año, el proyecto de la agencia de la ONU financiado desde DPZ estará dedicado a la sensibilización sobre la situación de acceso al agua en la franja de Gaza. El 97% del agua del acuífero costero gazatí, la principal fuente hídrica, está contaminada poniendo en peligro la salud de la población y el 40% del agua doméstica no llega debido a una infraestructura obsoleta.

Por último, cabe resaltar que UNRWA en la franja de Gaza ha eliminado una de las cartillas para la extrema pobreza y ahora mismo a toda la población se le asignará el mismo paquete de ayudas. Esta es una de las consecuencias provocada por la escasez de las mismas.

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