Antonio Plano Aznárez ha recibido este sábado, 13 de abril, lo que durante tantas décadas de silencio y olvido se le ha negado. El que fuera alcalde de Uncastillo durante la II República, vicepresidente de la Diputación de Zaragoza y sindicalista, ha tenido un digno homenaje y entierro en un sentido acto para todas las y los habitantes de su municipio y de la comarca de las Cinco Villas con conciencia y memoria.
En el acto han tomado la palabra Cristina Sánchez, integrante del Equipo Arqueológico Forense de Aragón; la vicepresidenta de la DPZ, Teresa Ladrero; y el diputado delegado de Memoria Democrática de la DPZ, Rubén Estévez. "Hoy por fin se ha hecho justicia con un servidor público al que asesinaron brutalmente por defender sus ideales políticos. Este homenaje no compensa todo el horror que vivió Antonio Plano y todo el dolor que ha sufrido su familia durante décadas, pero hemos dado un nuevo paso adelante en ese camino que no tiene marcha atrás por la memoria, la dignidad y la justicia para las víctimas", ha destacado Ladrero. "Gracias al movimiento memorialista, y concretamente a la asociación Charata de Uncastillo, por fin ha podido ser enterrado dignamente", ha añadido Estévez. También ha participado el delegado del Gobierno español en Aragón, Fernando Beltrán, que ha hecho entrega a Enrique Morlana Plano, nieto de Antonio Plano, de una placa de "reconocimiento y reparación por la persecución y violencia padecida por razones ideológicas" y en reconocimiento a su condición de víctima del franquismo.

Hace ahora un año la Asociación Charata para la Recuperación de la Memoria Histórica de Uncastillo y el Equipo Arqueológico Forense de Aragón llevaron a cabo la exhumación de los restos de Antonio Plano a solicitud de sus familiares. "La intervención arqueológica contó con la plena colaboración de familiares, vecinos y vecinas de Uncastillo y otras personas voluntarias, como los integrantes de la asociación memorialista Batallón Cinco Villas, así como del Ayuntamiento de Uncastillo. La financiación llegó a través de la Diputación de Zaragoza", explican en una nota de prensa.
Los trabajos de exhumación culminaron con el hallazgo de la fosa en el lugar señalado por la familia. Allí se exhumó "un cuerpo de un varón con una edad comprendida entre 33 y 46 años y una estatura de 173,14 ± 3,83 centímetros". Todo encajaba. El individuo, identificado después como Antonio Plano Aznárez, presentaba "una muerte violenta por múltiples impactos de proyectiles de arma de fuego, recogiéndose hasta 16 balas y cuatro casquillos de arma corta, además de una fractura en la tibia derecha realizada con un arma contundente, claro indicio de la extrema violencia desatada por los verdugos", detallan en la nota.
Asesinado en "un dantesco espectáculo público de carácter ejemplarizante"

La vida de Antonio Plano Aznárez —nacido en Uncastillo el 24 de mayo de 1896— está fuertemente ligada a la defensa de la República, la libertad y la justicia. "Contestó a la violencia de la fuerza con la fuerza de la razón", remarcan desde Charata. En 1919 fue fundador de la Agrupación Obrera Socialista de Uncastillo y posteriormente de la UGT local. La victoria electoral el 12 de abril de 1931 llevó a Antonio Plano Aznárez a la alcaldía y días después fue designado diputado en la Diputación de Zaragoza.
Tras los trágicos sucesos acaecidos en Uncastillo durante la huelga general revolucionaria convocada por la UGT para el 5 de octubre de 1934, el día 8 es destituido el Ayuntamiento por orden gubernativa. "En marzo de 1935 dio comienzo el Consejo de Guerra contra 118 procesados por los hechos ocurridos en Uncastillo, que permanecían encarcelados en la prisión de Torrero. El fiscal calificó los sucesos como rebelión militar y pidió hasta seis penas de muerte. El juicio se saldó con la pena de muerte para Antonio Plano, 65 condenados a diversas penas de prisión mayor, tres condenados a penas menores y la absolución de 44 procesados", recuerda Charata.
Con la victoria electoral del Frente Popular el 16 de febrero de 1936, el nuevo Gobierno republicano aprobó el Decreto de Amnistía y el 22 de febrero fueron puestos en libertad 235 presos políticos de la cárcel zaragozana de Torrero. Entre ellos estaban los de Uncastillo. Así, Antonio Plano recuperó la alcaldía y a principios de marzo fue nombrado vicepresidente de la Diputación de Zaragoza.
Según apunta Charata, Antonio Plano formó parte de la comisión que se reunió en Zaragoza con el gobernador civil durante las críticas horas que antecedieron al fallido golpe de Estado del 18 de julio de 1936. Posteriormente, una vez iniciada la guerra, tuvo que buscar refugio entre sus conocidos en la capital aragonesa. El 22 de agosto de 1936 su esposa, Benita Cortés Lasilla, y sus dos hijos mayores, María y Antonio Plano Cortés, fueron detenidos e ingresaron en la prisión de Exeya. "Una vez detenido Antonio en Zaragoza, bajó desde Uncastillo un grupo de falangistas, que lo condujeron hasta la villa para ser asesinado justo dos años después de los sucesos de octubre de 1934", continúa la asociación memorialista.
Un gris 5 de octubre de 1936 Antonio Plano Aznárez fue asesinado en "un dantesco espectáculo público de carácter ejemplarizante para el resto del vecindario, obligado a presenciarlo", como lo describe Charata. A Plano "le llevaron ya medio muerto por las palizas y el aceite de ricino desde el cuartel de la Guardia Civil hasta la plaza del Olmo, frente a una multitud que en su mayor parte permaneció muda de dolor. Llevaron hasta a los niños y niñas de las escuelas encabezados por sus profesores. Antonio fue 'fusilado' por un piquete de ejecución. Luego subieron su cadáver a un camión y lo trasladaron al cementerio municipal, donde un falangista le intentó cortar una pierna con un azadón".
Su mujer Benita y sus siete hijos —María, Antonio, Jesús, Carmen, Ángela, Benita y Libertad— quedaron en la miseria. "Sufrieron el robo de prácticamente todos sus bienes y propiedades, pero aún habrían de hacer frente a la cuantiosa multa de 25.000 pesetas impuesta por el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas a Antonio y otra de 1.000 pesetas para Benita", concluye Charata.
Antonio Plano fue una de las 14 víctimas de la Diputación de Zaragoza fusiladas durante la guerra. Corrieron la misma suerte que él el presidente, Manuel Pérez Lizano; los diputados Bernardo Aladrén Monterde, Joaquín Borao Cuenca, Fermín Corella León, Enrique Mínguez Bello, Antonio Ruiz García y Jenaro Sánchez Remiro; y los trabajadores Nicolás Artal París, Mariano Belber Bolea, Prudencio Bueno Pascual, Celestino González Lafoz, Manuel Hormigó Sánchez y Manuel Lacruz Novellón. Todos ellos fueron homenajeados por la DPZ en un acto celebrado en el palacio de Sástago en 2015. Un año después, la Diputación inauguró el memorial que desde entonces les recuerda en el Jardín de la Memoria del palacio de la DPZ. Además, en el año 2005 la Institución Fernando el Católico (IFC) editó una biografía política de Antonio Plano escrita por el historiador Víctor Lucea. El libro se titula “Dispuestos a intervenir en política’. Don Antonio Plano Aznárez: socialismo y republicanismo en Uncastillo (1900-1939)” y puede descargarse gratuitamente en la biblioteca virtual de la IFC.
Ahora, 88 años después de su asesinato y cuando se cumplen 93 años de la proclamación de su amada II República, gracias a la Asociación Charata y al Equipo Arqueológico Forense de Aragón, Antonio Plano Aznárez ha recibido un merecido homenaje en su Uncastillo natal y su cuerpo un entierro digno.





