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Turquía continúa atacando a la población civil de Rojava violando el alto el fuego

Turquía y EEUU acordaron este jueves en Ankara un alto el fuego turco en Rojava, el norte de Siria, pero condicionado a la retirada de las milicias kurdas de la "zona segura". Las FDS anunciaron su compromiso con la paz pero dejaron claro que no aceptarán una ocupación. El alto el fuego entró en vigor este jueves, sin embargo este viernes las tropas turcas siguen con los ataques contra la población civil. Amnistia Internacional ha denunciado a Turquía por crímenes de guerra y uso de armas prohibidas.
| 18 octubre, 2019 13.10
Turquía continúa atacando a la población civil de Rojava violando el alto el fuego
Un joven kurdo herido por las bombas turcas en Rojava. Foto: ANF

El acuerdo, de 13 puntos, firmado entre EEUU y Turquía contempla una tregua de cinco días en los que la ofensiva turca se detendría solo para permitir que las milicias Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG) se retiren de la «zona segura» de 32 kilómetros de ancho a lo largo de la frontera, tal y como exige Ankara desde que comenzó sus ataques en la llamada Operación «Fuente de Paz».

El pacto, confirmado por el Gobierno turco, incluye la cláusula de que Turquía no emprenderá ninguna operación contra la ciudad kurda de Kobane, situada en la frontera sirio-turca. Además, Turquía y Estados Unidos «colaborarán en la lucha contra el Dáesh -Estado Islámico- y a favor de los derechos humanos y la protección de grupos religiosos y étnicos», ha asegurado el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, en una conferencia de prensa en la capital turca.

En este periodo, EEUU, que abandonó a su suerte a las milicias kurdas hace unos días, no implementará nuevas sanciones a Turquía, según Pence. «Si las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) [en las que están integradas las milicias kurdas] se retiran de la zona delimitada, el alto el fuego temporal será sustituido por uno de carácter permanente y las sanciones impuestas serán levantadas», apuntó el vicepresidente estadounidense.

Pocas horas después del pacto entre EEUU y Turquía, las Fuerzas Democráticas Sirias anunciaron su compromiso con el alto el fuego tras una semana de ofensiva turca sobre la población civil de Rojava. No obstante, las FDS señalaron que no aceptarán una ocupación o cambio demográfico en la zona, objetivo real del presidente turco Recep Tayyip Erdogan.

El alto el fuego a lo largo de las líneas del frente, que se extienden desde Serêkaniyê / Ras al-Ayn al este hasta la ciudad de Girê Spî/ Tel Abyad en el oeste, entró en vigencia a las 22.00 hora local (19.00 en Afagón).

Sin embargo, Mustafa Bali, portavoz de las FDS, ha denunciado este viernes que, a pesar del acuerdo para detener la lucha, Turquí continúa con los ataques aéreos y de artillería «atacando las posiciones de los combatientes, los asentamientos civiles y el hospital en Serêkaniyê / Ras al-Ayn». «Turquía está violando el acuerdo de alto el fuego al continuar atacando la ciudad desde anoche», subraya.

Por su parte, las YPG han denunciado que «facciones respaldadas por Turquía se están asegurando mutuamente por radio que no retrocederán ni dejarán de luchar incluso si hay un alto el fuego». «El ejército turco y sus aliados mercenarios saquean casas y tiendas en Serêkaniyê, tras desplegar armamento pesado y vehículos blindados en los alrededores de la ciudad», han añadido.

Amnistía Internacional: Turquía es culpable de crímenes de guerra

Amnistía Internacional ha presentado pruebas detalladas de crímenes de guerra y un «desprecio vergonzoso por la vida civil» por parte de Turquía y sus aliados en un informe publicado el viernes, en el que se recopilan testimonios tomados del 12 al 16 de octubre, según informa la agencia kurda, Rudaw Media Network.

La declaración denuncia una amplia gama de crímenes de guerra y abusos contra los derechos humanos cometidos contra civiles en el enclave kurdo de Rojava en el norte de Siria, que «han causado estragos en la vida de los civiles sirios», según el secretario general de Amnistía Internacional, Kumi Naidoo. La población civil vive con «temor constante de bombardeos indiscriminados, secuestros y asesinatos sumarios», subraya.

Las autoridades kurdas estiman que más de 300.000 personas civiles han sido desplazadas y más de 200 asesinadas desde que Turquía lanzó la Operación «Fuente de Paz».

“Las facciones leales a Turquía están impidiendo que la Media Luna Roja Kurda y una organización humanitaria estadounidense entren en la ciudad de Ras al-Ain (Sari Kani) para evacuar a los heridos allí mientras las facciones atacaron deliberadamente el convoy estacionado cerca de una de las entradas de Ras ciudad de al-Ain ”, alerta la ONG.

El objetivo de los convoyes humanitarios sigue a un llamamiento urgente de las autoridades kurdas el jueves por la noche para crear un corredor humanitario para las personas atrapadas en la ciudad, que ha sufrido intensos combates en los últimos días.

Amnistía Internacional también expresó su preocupación por el «deterioro de la situación humanitaria» tras la retirada de las ONG internacionales, y agregó que existen «temores reales» sobre el acceso a suministros básicos para las personas desplazadas, que representa más del 90% de la población en algunas áreas.

Además, según publica Naiz, la Administración de Rojava ha denunciado que el Ejército turco está usando armas prohibidas como fósforo blanco y napalm en sus bombardeos para conquistar la ciudad kurda de Serekaniye.

18 octubre, 2019

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