Amamanté a mis dos hijas hasta mucho más allá de que comenzaran a decirme lo buenísima que era mi leche (“mejor que el chocolate, mamá”). Estudié mucho sobre las luces y las sombras de la lactancia, además de experimentarla literalmente en carne propia. Una temporada de varios años incluso en tándem, a las dos niñas a la vez. Cuando la menor estaba a punto de cumplir dos años, comencé a trabajar en la unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Infantil. A pesar de haber recorrido multitud de ámbitos como enfermera y unos pocos como terapeuta ocupacional, mi experiencia con pacientes …


