El problema más grave del parque Bruil era el deterioro y pérdida de su arbolado, que cuenta entre sus ejemplares con varios árboles singulares. Un dato habla por sí mismo: en 1985 había unos 900 árboles en el parque. En 2015 quedaban 366. De los árboles singulares caídos da muestra una bonita escultura en madera y de la nueva vida el roble plantado por el vecindario que medra junto a la zona de juegos infantiles.


