Reda Benzaza: “En el Rif estamos totalmente militarizados, pero nuestro pueblo siempre se ha levantado ante las injusticias”

Entrevistamos a Reda Benzaza portavoz del Movimiento Popular del Rif e invitado por Anticapitalistas Aragón para dar una charla en La Pantera Rossa en Zaragoza. Charramos de la lucha rifeña, de las presas y presos políticos, del contexto internacional, o su relación con Aragón.

Rif
Reda Benzaza. Foto: Pablo Ibáñez

Hablar del Rif supone hablar de una región-país tradicionalmente desfavorecida y aislada, tanto en la actualidad por el Estado marroquí, como en su historia reciente por los estados coloniales europeos, español y francés fundamentalmente. Por otro lado también supone hablar de un pueblo con una larga tradición de resistencia política y social contra la usurpación de su soberanía. Recientemente, en el 2016, se produjeron una serie de protestas por todo el territorio rifeño en protesta por la represión, que fueron respondidas por una oleada represiva aún mayor y más cruel, aumentando el número de presas y presos políticos, y obligando a activistas a huir de sus hogares por miedo al encarcelamiento.

¿Cuál es la situación actual en el Rif?

La situación social en el Rif después del crimen contra Mouhcine Fikri, el ciudadano que fue asesinado y triturado por un camión de la basura en  la zona, es que está habiendo movilizaciones para denunciar la Hogra, que es el abuso de poder, es la injusticia que se vive en el RIF. Entonces la gente se empezó a organizar, y espontáneamente se creó un movimiento popular pacífico que puso encima de la mesa una serie de reivindicaciones. Unas reivindicaciones para responder la situación de marginación a la que el Estado marroquí, el régimen marroquí, nos tiene condenados de manera histórica.

El pueblo decidió organizarse y decir “hasta aquí hemos llegado”. No podía seguir bajo esa situación administrativa. En Marruecos impera una manera, no sé cómo decirlo… tú vas como ciudadano a cualquier administración y tus derechos son pisoteados.

La manera de vivir el día a día que tenemos las personas allí en el RIF… sientes que hay un estado una maquinaria que nos tritura. Que nos tritura de manera constante y silenciosa y había dos alternativas: una conformarnos con eso que esa era la única vía con la que teníamos que vivir o levantarnos. Y hemos decidido como pueblo levantarnos. Nuestro pueblo siempre se ha levantado ante las injusticias y esta es una más.

¿Por qué surge el Movimiento Popular del Rif?, ¿cuáles son sus demandas y reivindicaciones?

El Movimiento Popular del Rif nace el 28 de octubre de 2016 tras el asesinato de un ciudadano, Mouhcine Fikri. Las reivindicaciones de ese momento eran ¿quién asesinó a Mouhcine Fikri? Eran las únicas reivindicaciones que había.

Es muy importante entender porque Mouhcine  acabó en ese camión triturado por enfrentarse al poder, a una mafia. Y es la mafia que controla el puerto de Alhucemas. Hay un lobby potentísimo que es controlado por el Ministro de Industria y Pesca que es la fortuna más grande del país. Y Mouhcine Fikri decidió no pagar una mordida. Para sacar el pescado había que pagar una mordida. Y Mouhcine decidió no pagarla. El pueblo vio en esta persona a un mártir de la dignidad, un mártir de la lucha. Por eso se inició este movimiento. Luego lógicamente las reivindicaciones evolucionaron, ¿quién mato a Mouhcine Fikri? La respuesta por parte del régimen fue ninguna. Quienes mataron a Mouhcine Fikri estaban en sus sillones. Se desarrolló un juicio. Un juicio de los más débiles. Los que verdaderamente señaló el pueblo siguen en sus puestos.

¿Cómo evolucionó el movimiento? El epicentro fue la ciudad de Alhucemas, una ciudad política. Una ciudad muy reivindicativa y se fue trasladando a los pueblos. Y en los pueblos se fueron desarrollando asambleas. En el Rif hay una costumbre, los zocos y mercados, cada día se hacían asambleas en un sitio distinto.  Cuando había zoco, íbamos a ese zoco los activistas para hablar con la gente y allí se gestaron las reivindicaciones. Nos dimos cuenta de que en el Rif faltaba de todo. Hospitales,  la gente mayor nos decía: “Sí, nos están matando pero no puedo llevar a mi niña a un hospital, mis hijos no van al colegio porqué no hay una escuela”. Y allí se fueron desarrollando una serie de reivindicaciones económicas y sociales. Y allí  hay una reinvindicación que es acabar con el Decreto Real de Militarización. El Rif vive bajo un Decreto Real de Militarización  y esta es una reivindicación inamovible, y el Movimiento Popular del Rif pone como primer paso que tiene que dar el régimen levantar el estado de militarización al que tiene sometido a nuestro pueblo, un pueblo pacífico.

Siempre ha habido una represión por parte del Estado marroquí además Hassan II dejó abandonado el Rif…

El Rif nunca se ha sometido. Hassan II nos declaró la guerra en su famoso discurso. Nos llamó bastardos. El Rif éramos bastardos para Hassan II. En el Rif nos llaman hoy en día Blad siba que significa territorio del desorden. Está el Blad majzen que son las zonas que se someten al Régimen y había unas tribus que somos nosotros los rifeños, que no nos sometíamos. Nos organizamos de manera interna entre las personas en las que depositábamos la confianza. Entonces desde esa época siempre el Rif ha tenido la etiqueta de un territorio que no se agachaba.

¿En qué nivel está la represión contra el pueblo por parte del Estado marroquí?, ¿cuáles son las diferencias con los años del plomo?

Diferencias en los lemas. Ha cambiando hay un lavado de imagen en los medios de comunicación, un país que va hacia adelante. Pero, en el fondo, para la gente que vivimos allí no hay ninguna diferencia. Lo hemos visto recientemente con esta ola represiva, con las detenciones que no podemos denominar detenciones sino secuestros. Ya que se han llevado a personas a las cinco de la mañana de sus casas y podían pasar semanas sin que sus familiares supieran como se encuentran. Eso en ningún país del mundo se puede denominar detención.

Hay que remarcarlo y decirlo con claridad: Han violado a menores de edad en las cárceles. Estamos hablando del siglo XXI un estado con el que Europa mantiene convenios de pesca y de turismo y es un estado protegido. Están dejando los Derechos Humanos totalmente pisoteados y no estamos viendo respuestas. Nos corresponde seguir luchando contra este régimen podrido, desgastado a nivel interno. Toda la población ha perdido la credibilidad de esos lemas de los que hablábamos: “El país de la democracia”,“ el país que va avanzado”.

¿Qué esperas de la Comunidad Internacional?

La Comunidad Internacional tiene que anteponer los Derechos Humanos. Los Derechos Humanos se defienden y anteponen. No puede haber ningún interés por unas sardinas o por unas gambas mientras se están violando menores de edad en las cárceles. Se están matando civiles en la calle. El derecho a la vida es un derecho recogido en la Carta Magna y lo están vulnerando.

Al hilo, los últimos informes de organizaciones de Derechos Humanos, Amnistía Internacional, o Human Rights, son totalmente clarificadores, y condenan de manera nítida las vulneraciones de Derechos Humanos por parte de Marruecos. Todas las organizaciones están señalando a Marruecos como un país que vulnera los Derechos Humanos.

La Comunidad Internacional tiene que hacer caso a estos informes y dejar de tener relaciones comerciales con un estado dictador. Un estado que está violando los Derechos Humanos y que tiene una población totalmente cercada  y militarizada.

¿De la izquierda o de los Movimientos Sociales recibís apoyos?

La izquierda marroquí, es decir, en Marruecos hay un movimiento previo al Hirak que es el Movimiento 20 de febrero que también nutrió aquel movimiento de ideas y es que los partidos políticos al final absorben a los movimientos, y el Hirak es un movimiento que trascendió a los movimientos clásicos de izquierdas. Seguimos esperando que la izquierda marroquí entienda este movimiento, y lo empuje, y no sea una manera de absorberlo para que no acabe como acabaron los anteriores.

¿Queda espacio para la reivindicación independentista rifeña?

La reivindicación independentista está pero es verdad que dentro de nuestro movimiento no tiene espacio. Es verdad que dentro de Hirak hay compañeras independentistas pero a nivel asambleario de momento no se ha puesto encima de la mesa ninguna reivindicación. Son las reivindicaciones que hemos mencionado antes.

Creemos que es una reivindicación legítima, creemos en el derecho de libertad de los Pueblos, pero en la actualidad no tenemos eso encima de la mesa.

¿Cómo están tus compañeros? ¿Cuántos han tenido que huir? ¿Cuántos hay en las cárceles?

Ahora misma hay 53 compañeros dentro de las cárceles marroquíes después de dos años. Pero hemos llegado a tener 2.146 personas entre ellas 156 menores de edad huidos o desaparecidos. No se pueden contabilizar pero con los que estamos en contacto podemos hablar de cientos de personas que han huido de la noche a la mañana, gente que ha tenido que dejarlo todo: su trabajo, su vida, sus niños… absolutamente todo. Y ahora tienen que hacer una vida de huido, y  tener una vida lejos de tu pueblo, lejos de tu tierra.

Y otra parte del gran sufrimiento son las parejas que se han tenido que separar, y luego al llegar aquí te encuentras con el bloqueo institucional. Unas instituciones que te pisotean, que no atienden a los acuerdos internacionales firmados. ¿Cómo puede ser que haya compañeros actualmente que estén en Melilla en el CETI después de un año y que no les dan el asilo? Les hacen una entrevista y luego cuando ven el informe ven cosas que ellos nunca han dicho. Aquí se va a llevar una denuncia de las organizaciones de Derechos Humanos. Van a hacer una denuncia a la empresa que hace las traducciones. No puede ser que haya un 80% de personas que denuncian un testimonio manipulado o falso. Ellos nunca han dicho esas palabras.

La única situación es esperar una salida. Quieren salir. Porqué estando en Melilla están los servicios de inteligencia de espías marroquís. Y luego Marruecos jugaba con una cosa muy jodida que es meter agentes secretos en los CETIS. Los introducía como si fueran solicitantes de asilo. Las autoridades españolas deben resolver esta situación, no pueden tener a estas personas en un vació legal.

¿Cuál es vuestra relación con Aragón?

Nuestra relación existe a través de Hirak, de antes de que empezará esta última ola represiva, se crearon comités de solidaridad con Hirak. Pero en Aragón la comunidad no es tan notoria, pero siempre es una alegría dar pie a que se cree un comité de apoyo y se cree la chispa para generar la solidaridad. Porque sabemos que la visibilidad es fundamental y es importantísimo para los presos políticos y nuestro pueblo.

Reda Benzaza en La Pantera Rossa. Foto: Pablo Ibáñez

¿Cuáles son las condiciones en las que están los presos políticos?

Ahora hay 53 presos. En la cárcel en cualquier momento entra gente que no sabemos quién es. Ellos están en su celda y entra gente de paisano. Les interrogan. Les quitan sus pertenencias. Les pegan una paliza. Pero sobre todo sus notas, sus memorias, las pocas cosas que tienen se las quitan. La última fue denunciada por Nasser Zefzari. Nasser tiene derecho a dos llamadas semanales. Y en una de esas llamadas su madre grabó el audio y su madre ese audio lo difundió. Denunció las torturas. Lo desnudaron, lo torturaron, le mearon en la cara. Después de eso se lo llevaron a un módulo y lo aislaron lejos de sus compañeros durante 45 días. Luego está la política de alejamiento. Te cogen en el Rif y te llevan a una cárcel lejana. Las familias humildes tienen problemas para desplazarse. Hay una madre que tiene 3 hijos en la cárcel. Y cada hijo está en una cárcel distinta. Uno en Nador, otro en Fez, otro en otra cárcel separada, ¿esta madre como puede visitar a sus hijos?

Hay un chico de 19 años que está condenado a 20 años. Es decir a más de su edad. La situación de las familias y de los presos políticos es brutal. Es brutal. En cualquier momento entran a sus celdas y les dan una paliza. En cualquier momento los torturan. Es una guerra psicológica para que agachen la cabeza y firmen lo que quiere el régimen marroquí. Es a lo que quieren llegar y a lo que nunca van a llegar. Por qué a cada tortura, a cada violación, nos reafirmamos en que lo estamos haciendo bien, y ese es el camino por mucho que nos duela que estén torturando a nuestra gente, es la señal de que ese es el camino que tenemos que seguir para cambiar nuestra tierra.

¿Hay movilizaciones actualmente?

Actualmente puede haber movilizaciones en todo Marruecos salvo en el Rif. Si hay  movilizaciones en el Rif lo primero no se autoriza esa movilización y se detiene a la gente que hace esa manifestación. Es decir si tu eres un rifeño puedes ir a Rabat a manifestarse. Puedes ir a Rabat a manifestarte pero en el Rif no puedes. Estamos totalmente militarizados. En el último aniversario todas las tropas desfilaron ante una posible movilización. Porqué en el Rif desarrollamos una serie de técnicas para salir sin convocatoria. Cuando el régimen veía una convocatoria decía “en esta plaza se van a convocar” hacían trincheras acorralaban toda la plaza y así nadie podía acudir allí. Vimos que ese no era el camino. ¿Entonces qué hicimos? Creamos pequeños grupos en los barrios y quedábamos a una hora en una plaza y una masa de cientos de miles de personas. Venía gente de todas partes de los pueblos. La última importante fue el 18 de julio de 2017 que fue cuando asesinaron a un manifestante. Esa fue la última. Después de esa se hicieron cosas pequeñas.

¿Tenéis relación con Argelia? ¿Con Túnez? Y luego con Sudán que hubo una movilización y además ahora que hay un movimiento contra la corrupción en Líbano, Irak, Irán…

Sí que es  verdad que la conexión con las compañeras de Argelia es más actual, más reciente. Sí que hemos realizado charlas conjuntas. Compartimos elementos. Pero nunca hemos trabajado juntos. De hecho cuando se inició el movimiento argelino una de las primeras cartas que recibió fue de nuestros presos políticos y figuras de nuestro movimiento. En esa carta se llamaba a salir a la calle al pueblo argelino a luchar contra la corrupción, a luchar contra la dictadura. Sí que es verdad que hay muchísima solidaridad entre nosotros, como pueblo nos sentimos parte del movimiento argelino. Una de las cosas que siempre le decíamos al régimen marroquí era que no se esforzase por acabar con nuestro movimiento porque se iba a expandir fuera de nuestras fronteras, y que iba a ir más lejos. Muchas veces nos sentimos parte de esos movimientos y sentimos que hay estamos. Al igual que cuando salimos nosotros ellos están también.

(Entrevista realizada en diciembre de 2019, previa por tanto a la declaración de pandemia por COVID-19: la situación política y social puede haber cambiado en el Rif)

Autor/Autora

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies