¿Quiénes fueron los Hijos de la Noche?

Este fin de semana, tras un parón obligado, se ha celebrado la II Andada de ‘Senderos de Libertad’ desde Fuendetodos al barrio de Torrero, emulando el recorrido que hacían las y los guerrilleros que se infiltraban en Zaragoza para ayudar a salir a vecinos y vecinas del cerco fascista. Pero, ¿quiénes eran estos guerrilleros?

Foto: Pablo Ibáñez (Arainfo)

Se llamó ‘Niños de la noche’ a los guerrilleros encuadrados en plena Guerra Civil en el XIV cuerpo de guerrilleros del ejército de la República que actuaban por la noche infiltrándose en las líneas enemigas para hacer sabotajes. Eran los Grupos de Servicios Especiales.

Según el historiador Hernán Rodríguez Velasco, tras la batalla de Madrid, iniciada en noviembre de 1936, el Jefe del Estado Mayor de la Junta de Defensa de Madrid, el coronel Vicente Rojo, valoró la calidad de algunos de los grupos que no estaban encuadrados en ninguna unidad regular y “ordenó la formación de unidades guerrilleras a partir de la XII Brigada Internacional y el Quinto Regimiento.” Consistirían en dos grupos de 50 hombres. El propio Largo Caballero en enero de 1937 aprobaría un proyecto para explotar la labor de estos grupos disponiendo para ello de nuevos cuadros de combatientes.

El ejército republicano español fue el primer ejército que dispuso de forma reglada de una unidad de comandos como la que después serían los Boinas Verdes de Estados Unidos o las Ratas del Desierto del Reino Unido. Eran grupos perfectamente organizados y “encuadrados” cuya misión era actuar tras las líneas enemigas llevando acabo sabotajes, evasiones o labores de información y contrainformación.

Antes de la creación de estas unidades del Ejército Popular existieron grupos de milicianos que se dedicaron a actuar tras las líneas enemigas. A Ramón Rufat Llop, albañil libertario originario de Maella, se le atribuye la fundación de los Hijos de la Noche. Huido a Barcelona desde Valencia, donde el Golpe le pilló con sus estudios, se alistó en la Columna Durruti. En un primer momento, estuvo destinado en la sierra de Alcubierre pero se le ofreció ir a Zaragoza a infiltrarse y hacer labores de espía. Llegó el 15 de octubre de 1936 y hasta finales de 1938 desarrolló una importantísima labor de espionaje tras las líneas enemigas en distintas zonas del frente aragonés y catalán, también ayudo a la creación de grupos para tareas de información, evasión…

Ramón Rufat en 1937.

Acabaría formando parte del Servicio de Información Especial Periférico (SIEP). Francisco Carrasquer reseñó a Ramón, junto a Paco Ponzán, también integrante del SIEP, como “dos ejemplos en Aragón de bravura, de hombres sin miedo y sin temeridad”. Dos grandes desconocidos en nuestra Historia.

Hay trabajos contemporáneos que han dejado huella de las actividades de estos grupos en la ciudad de Zaragoza, como el dirigido por Batiste, anarquista turolense. Es quizá el testimonio más fehaciente y detallado de cómo actuaban estos grupos en la capital aragonesa. Batiste, miliciano indómito que defendió ante los comunistas las colectividades a punta de pistola, dirigió un grupo de milicianos anarquistas desde su base en Fuendetodos. Batiste pertenecía a la Columna Carod-Ferrer. Ante la inacción del Gobierno republicano, y también de sus ministros anarquistas según denunciaba el guerrillero, de intentar tomar Zaragoza se creó un grupo guerrillero que se iba a dedicar a hacer sabotajes, evasiones e incluso atacar posiciones como las de Aladrén y Tosos.

Junto a otros grupos de guerrilleros de la Columna decidieron crear una red de evasión en la ciudad de Zaragoza. Diego Abad de Santillán en sus memorias marcaba una fecha como inicio de la red de evasión; el 10 de octubre de 1936 con la infiltración de cuatro milicianos que el día 15 lograrían sacar sanos y salvos a 49 compañeros. El propio Batiste referenció acciones increíbles como la llevada a cabo en enero de 1937 cuando llegaron a evadir a 108 personas de Zaragoza llevándolas hasta Fuendetodos. Para este tipo de acciones habían organizado un servicio de enlaces ubicado en la ciudad. Además de preparar las evasiones se recogían informes de carácter militar: fuerzas, su situación, mandos, etc.

Batiste dejó pocas referencias de aquellos que formaban su grupo, uno de ellos fue un anarquista conocido por “Cucalón”, otro de los fundadores del comando fue Manuel Antolín. Parece ser, según este último, que el grueso del grupo estaba formado por milicianos de Valderrobres. Aunque ni Diego Abad ni el propio Batiste citen a Ramón Rufat la coincidencia en la fecha de llegada a Zaragoza, octubre del 36, las labores de espionaje, la militancia anarquista y que ambos acabarían, de un modo u otro, en el SIEP nos hacen pensar que formaban parte de la misma red o que al menos colaboraban.

En los archivos de la ciudad se pueden encontrar denuncias y ejecuciones contra personas que participaron en esa red de evasión desde dentro.

En un golpe de suerte para las autoridades golpistas el 1 de enero de 1937 lograron desarticular un intento de evasión. El error de dos muchachas, que entregaron por confusión un anónimo a un militante de Acción Ciudadana, llevó a hacer fracasar una intentona de evasión. El principal responsable del grupo era Ignacio Zubizarreta Aspas que logró huir tras ser interceptado por las autoridades en la zona de los Montes de Torrero, junto al camino de Cuarte, cuando encabezaba un grupo de 12 personas que iban a salir de Zaragoza. Las autoridades, al tanto de todo, dieron la señal convenida haciéndose pasar por miembros del grupo; un silbido y la contraseña “metralla” a la pregunta “casco”.

Ignacio Zubizarreta Aspas.

Una vez reunido el grupo los agentes les dieron el alto. Los sorprendidos lo pagarían muy caro. Nicasio Domigo, conocido militante libertario, fue detenido y fusilado en las tapias del cementerio el 2 de octubre de 1937 junto a Gregorio Napal Jordan y Cándido Retiro Bastero: ambos militares. Su hermana, Alicia Domingo Serrer, detenida también en la intentona, cumplió tres años en Bilbao y su pareja, Juana Isas Bribian, fue condenada a 30 años de los que cumplió casi cuatro. El resto de detenidos fueron condenados a altas penas de prisión.

Ignacio Zubizarreta, militante de CNT y FAI ya contaba con antecedentes por pertenencia al grupo anarquista Juventud Cultural de Zaragoza y por haber sido detenido por portar armas en 1934. En septiembre de 1936 logró salir de Zaragoza e incorporarse a la Columna Carod, estableciéndose en la zona de Fuendetodos-Azuara junto a Batiste y formando parte del mismo grupo. En algún momento, antes de enero del 37, entró en Zaragoza para participar en la organización de la red de evasión desde la casa de su suegra ubicada en la calle Checa, 17. Logró huir de la redada incorporándose de nuevo al grupo.

Otro destacado participante en los grupos de evasión, participando en la evasión de cientos de personas, fue Tomás Tolosana Félez. Militante cenetista y faísta, muy conocido por las autoridades mañas, logró escapar del golpe de estado de Zaragoza con parte de su familia, menos su hermana Nieves, que fue fusilada en el cementerio de Torrero. Se unió a la guerrilla del grupo Manuel Sancho de la 25 División, participando en la evasión y la evacuación de numerosos compañeros y compañeras de Zaragoza. Al igual que Batiste, Ponzán, Agustín Remiro y Rufat también colaboró con el SIEP.

Un último caso sería el de Margarita Navascués Ventura, la Melero, detenida en febrero de 1937 por organizar una evasión de la ciudad. Las autoridades la acusaron de crear un grupo de espionaje y evasión junto a dos personas llegadas de Donosti. Según las autoridades orquestaron una evasión en la que lograron “apuntar” a varios soldados que deseaban pasar a “zona roja”. En total 23 personas salieron el 26 de febrero en una camioneta desde la ribera del Ebro, le dio el alto la Guardia Civil a la altura de la Academia Militar General. Deteniendo a todos los ocupantes y a varias personas más acusadas de encubridoras. Tristemente uno de los fusilados fue Julián Casaús Ranera, militante anarquista. Según las autoridades, ayudó a reclutar gente dispuesta a huir y él mismo no participó por hallarse su madre enferma.

Son muchas las personas que de manera desinteresada, a veces a cambio de su propia vida, ayudaron a huir a cientos de personas, a recabar información y a reclutar a compañeros y compañeras para luchar en el bando republicano. Es difícil establecer quién era quién en cada grupo y qué labores tenían porque estos grupos, tanto los milicianos como los regulares, trataban de actuar en el anonimato y con discreción. Tomás Tolosona, Ignacio Zubizarreta, Ramón Rufat y Batiste son sin duda la base del grupo responsable de la evasión de cientos de personas de Zaragoza y de las labores de espionaje.

Estos son algunos nombres que merece la pena no olvidar.

II Andada de ‘Senderos de Libertad’

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