En las elecciones del 23J nos jugamos mucha gente, mucho. Casi toda la que pretende, o pretendemos, vivir en un país que camine hacia unos objetivos de igualdad social, de libertades que no sean, solo, las de beber cerveza, de justicia social y de defensa de la naturaleza.
Han esperado un tiempo, no demasiado, y las fuerzas de la extrema derecha y las que son, claramente, fascistas, se unen para torcer un rumbo que, aunque no es tremendamente democrático, sí abunda lo suficiente en libertades y derechos. Tanto como para torcer el ceño de quienes detentan, verdaderamente, el poder financiero, judicial y político en el Estado español: las 400 familias de siempre.
Sólo se les detendrá si una gran mayoría de las personas que sienten la democracia, que quieren seguir reforzando derechos y libertades, que intentan vivir en un mundo que camine hacia la mayor igualdad social votan ese día. Al PSOE quienes son más tibios, más centristas, más conservadores dentro de su afición por la democracia o a SUMAR quienes apuestan por opciones más arrojadas, más de futuro. El PSOE tiene que conseguir un resultado que ronde el 30% del voto y SUMAR ha de llegar al 16% global del total. Si esto se consigue, y la ilusión por hacerlo ha de inundar el país, se podrá decir que “Sí, se puede”.
En las elecciones de noviembre de 2019, el total de diputadas y diputados conseguidos por los cuatro bloques de extrema derecha y franquistas (partido Popular, VOX, UPN y CS) fue de 153.
En esas mismas elecciones, el total de fuerzas progresistas, aun cuando la horquilla de ese progresismo fluctúa mucho (PSOE, UP, Compromís, En Comú, ERC, BNG, EH Bildu y Más País), fue de 179 diputados y diputadas. Conformándose un gobierno de coalición de 155 diputados apoyados en las ocasiones necesarias por otras fuerzas de izquierda o de derecha civilizada.
En las mismas, el total de diputados y diputadas que pertenecían a fuerzas de derecha “civilizada” (PNV, JxCAT, Teruel Existe o Coalición Canaria) fue de 18 en total.
Territorialmente, estos bloques se distribuían así:
En estas elecciones votaron el 66% del censo y, en porcentajes, el PSOE tuvo el 28%, el PP 21%, VOX el 15% largo y Unidas Podemos el 13 y poco por cien. Además, Ciudadanos, ya en declive, tuvo el 7% de los votos. El despiece de diputados y diputadas fue el de la tabla anterior.
En estas elecciones, para parar los pies a la conjunción de extrema derecha y derecha franquista, el nivel de abstención debería ser parecido al de noviembre de 2019, como máximo. Teniendo en cuenta que las expectativas de los partidos de la derecha son altas y la prensa los acompaña, se ha de abandonar la apatía, la desilusión, el pasotismo, la desgana en las gentes de la izquierda, sobre todo en las gentes jóvenes. Es la única manera de frenar recortes de derechos, de las libertades y seguir con una sociedad cada vez más equilibrada y menos desigual.
En estas elecciones, a pesar de que el Partido Popular se beneficiará de la totalidad de los votos de Ciudadanos, el PSOE habría de rondar el 30% y SUMAR el 16% de los votos posibles. Pese a que el Partido Popular llegara al 32/33%, si VOX baja de manera ostensible al 10/11%, la posibilidad de un gobierno de progreso está asegurada ya que el PP y VOX con los únicos que se pueden arreglar, dentro de su espectro, es con UPN y, quizá, Coalición Canaria.
Por tener un ejemplo práctico de ley electoral D´Hont en un territorio en concreto, pongamos, por ejemplo, Aragón. Trece diputados repartidos en: tres por la circunscripción de Uesca, tres en la circunscripción de Teruel y siete en la circunscripción de Zaragoza. Supuesta una abstención del 38%, un 1% de votos en blanco y un 1% de votos nulos, similar estos últimos a los de las votaciones anteriores, quedaría así:
Resultados posibles. Censo: 1.005.000. Votos escrutados: 707.000, votos en blanco: 7.000, votos nulos: 7.000. Porcentaje de votos válidos: 68% --- PSOE: 205.000 votos (29%), Partido Popular: 233.000 votos (33%), SUMAR: 109.000 votos (15,5%), VOX: 78.000 votos (11%), Teruel Existe: 22.000 votos (3%).
Con esta composición hipotética de votos y porcentajes, la distribución final de escaños:
PSOE: 4/5 diputados, Partido Popular: 5 diputados, SUMAR: 1/2 diputados, VOX: 1 diputado, Teruel Existe: 0/1 diputado.
Teniendo en cuenta que, en las elecciones de noviembre de 2019, Unidas Podemos tuvo 76.000 votos y que CHA se presentó en solitario obteniendo 23.000 y PACMA por solitario con otros 5.000 votos, no es presuntuoso ni aventurado pensar que se puede llegar a superar la cifra de 110.000 votos en Aragón. Solo dependerá del grado de ilusión que se transmita para levantar el culo de los indecisos, de los desganados, de los pasotas, de los incrédulos o de los apáticos.
El nicho de circunscripciones electores con poca población y, por lo tanto, con pocos diputados y diputadas a elegir (menos de cuatro) y, por lo tanto, nicho de los votos del Partido Popular y de VOX es el siguiente:
Esto hace un total de 18 circunscripciones, más las ciudades de Ceuta y Melilla. La ‘España profunda’ y el nicho del voto conservador. En total, 64 diputados y diputadas, casi el 20% del total del Congreso, que irán a parar, la mayoría, a las bolsas del Popular y de VOX.
Un posible cuadro, atendiendo a una hipótesis de voto progresista el 23J, podría ser el que sigue. Respondería a ese horizonte del 16% de voto en el estado, sobre todo en territorios o circunscripciones, donde es factible sacar un diputado o varios diputados.
Con esta hipotética disposición a escala estatal, la composición de bloques quedaría:
- Extrema derecha más franquistas: 151 diputados y diputadas.
- PSOE+SUMAR+ERC+EHB+CUP+NG: 178 diputados y diputadas.
- Diputados y diputadas de la derecha civilizada: 21 (PNV+TE+PRC+JxCAT+CC).
No es fácil conseguirlo, pero es posible y a eso nos debemos hasta el 23 de julio.




