Premier Pigs busca donde esparcir los 13.000 metros cúbicos de purines de la macrogranja de Malanquilla

Premier Pigs necesita más de 200 hectáreas para esparcir sus residuos alrededor de la explotación de Malanquilla. Para ello, precisa de una declaración jurada de los propietarios, quienes ceden sus campos para este interés a la empresa catalana.

Malanquilla y su término desde la Cocuta.

La empresa Premier Pigs necesita demostrar que tiene donde esparcir los residuos generados, más 13.000 metros metros cúbicos anuales de purín. Al tratarse de una explotación tan grande, necesita una declaración jurada de propietarios de la zona que sumen más de 200 hectáreas. Cifras que tienen en cuenta únicamente la primera fase, en donde la DGA no permite más de 2.600 madres reproductoras por explotación. Aunque como ya avanzó un edil del Ayuntamiento de Malanquilla, la intención es llegar a 5.000 madres reproductoras de porcino.

La empresa tiene que demostrar la disponibilidad de esas hectáreas a menos de 20 kilómetros de la explotación de ganadería industrial. Varios agricultores de Malanquilla se han negado a firmar por salvaguardar los campos de su familia y también por las consecuencias que tendría la implatanción de un negocio como este: afecciones a la salud, contaminación, depreciación del valor de los campos, etc. Por ello la empresa está intentando obtener las firmas en municipios cercanos como Aranda y Clarés.

Quienes firmen esa declaración dan vía libre para que la empresa rocíe sus campos con estos residuos. “Algunas de esas fincas se convertirán en lo que se conoce como ‘fincas vertedero’: fincas que no se cultivan y que solo sirven para deshacerse de los purines, lo que ocasiona la contaminación de los acuíferos, pero, además, deteriora enormemente la tierra, que pierde los nutrientes y la fertilidad”, dice Rosa Diez Tagarro de la coordinadora estatal Stop Ganadería Industrial.

A pesar de que la empresa niega tener interés en la zona, a finales de febrero se empezaron a ver las primeras máquinas trabajando en el entorno de Malanquilla. Buscaban los millones de litros de agua que se necesitan anualmente para tal explotación. Desde la plataforma Malanquilla Sin Purines recuerdan que son muchas las afecciones a la salud y al agua potable que se han producido en otros pueblos con negocios de ganadería industrial.

"No deseamos que Malanquilla acabe como Plasencia del Monte en donde llevan dos años sin poder beber agua del grifo, ni tampoco como en algunos pueblos de Cataluña en donde no pueden dormir por el tránsito continuado de camiones y por la irritación de garganta que produce el ácido sulfhídrico", señalaba en un comunicado público la plataforma.

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