Una nueva fiebre ha prendido con fuerza: la de los centros de datos. Gigantes tecnológicos como Amazon y Microsoft se han lanzado a invertir cifras astronómicas en Aragón, atraídos por sus favorables condiciones para albergar estas gigantescas infraestructuras. Sin embargo, este despliegue masivo plantea serias dudas sobre si realmente contribuirán a nuestra prosperidad o serán agujeros negros de agua y energía. En este artículo se analizan en detalle las implicaciones del “otro lado de la nube”. A marchas forzadas y sin oposición, se impone un modelo de digitalización que permite extraer datos de cada aspecto de nuestra vida. Un puñado …
