¿Pactos?, de qué pactos hablamos

Ya se aprecia la estrategia mediática, las encuestas de opinión y las tertulias variadas, generando opinión a favor de "reeditar" los pactos de 1977. Pero los pactos de la Moncloa, además de esta vertiente política, tenían un fuerte componente económico. Estamos viendo que, además de las cifras de la pandemia, todos los días nos hablan de la necesidad de un pacto, de un gran acuerdo, para salir de este atollladero en el que, sin avisar, nos ha metido el COVID-19. Ciertamente, hace falta remar juntos/as para sacar al barco de la tormenta. Será muy complicado, dice la gente, no querer …

Pactos
Pactos de Moncloa de 1977.

Ya se aprecia la estrategia mediática, las encuestas de opinión y las tertulias variadas, generando opinión a favor de "reeditar" los pactos de 1977. Pero los pactos de la Moncloa, además de esta vertiente política, tenían un fuerte componente económico.

Estamos viendo que, además de las cifras de la pandemia, todos los días nos hablan de la necesidad de un pacto, de un gran acuerdo, para salir de este atollladero en el que, sin avisar, nos ha metido el COVID-19.

Ciertamente, hace falta remar juntos/as para sacar al barco de la tormenta. Será muy complicado, dice la gente, no querer hacer de remero/a. Estoy de acuerdo, rememos. Pero..., ¿a donde va el barco? Con el buenismo habitual todo el mundo piensa que a sacarnos de esta. Ya, ya lo se, pero tengo serias dudas de que todos y todas opinemos igual de cual es la salida buena.

Intento explicarme. Diariamente, era el PSOE quien más lo decía pero ahora ya se suma la derecha política y económica, se habla de pactos, de acuerdos, de pacto social, de reconstrucción nacional, de pacto social, de todas esas cosas que suenan bien y razonables como concepto, pero que nadie concreta que quiere decir con ese eufemismo. Lo más recurrente es hablar de recuperar los pactos de la Moncloa. De hecho, ayer mismo, el Sr. Abalos, que es Ministro de Fomento y Secretario de Organización del PSOE, dijo que la llamada de Sánchez a los partidos políticos y sindicatos es “para reeditar los Pactos de la Moncloa de 1977”. Ya se aprecia la estrategia mediática, las encuestas de opinión y las tertulias variadas, generando opinión a favor del pacto. Hablemos de los Pactos de la Moncloa.

Recuerdo aquellos tiempos. 1977, octubre, no teníamos todavía la Constitución. Aquellos pactos trajeron indudables mejoras políticas. Se prepararon con entrevistas y reuniones bilaterales, como debe hacerse en toda negociación que se pretenda llevar a término. Un acuerdo previo, se promulgó unos días antes de la firma de los famosos pactos, que facilitó que la izquierda se sumase a ellos, fue la Ley de Amnistía. Nos dicen que fue una conquista importante porque, es verdad, sacó de las cárceles a militantes de la izquierda, a comunistas, anarquistas, socialistas, sindicalistas…. Víctimas de la represión de la dictadura, pero no es menos cierto que, además, significó la impunidad del franquismo (ahí tienen a torturadores declarados con medallas y distinciones, por ejemplo) y al franquismo recalcitrante metido en nuestros órganos institucionales y con importante representación política en el Congreso, en los Parlamentos Autonómicos y en nuestros Ayuntamientos.

Es verdad, también, que los pactos de la Moncloa trajeron el derecho de reunión y manifestación, la libertad de expresión, la pluralidad de la prensa, la desaparición de la censura, que quitaron del código penal el adulterio y el amancebamiento, que legalizaron los anticonceptivos... Ciertamente, muchas de las luchas y reivindicaciones contra el franquismo, mantenidas en años de lucha clandestina, de huelgas políticas y de jugársela en manifestaciones, asambleas y movilización ciudadana, quedaron recogidas. Era tanta la necesidad de libertad, de derechos, que aquello se vivió como una salida de la noche negra, como una llegada de la democracia. Democracia, Amnistía y Libertad eran los gritos y pancartas de quienes nos movilizábamos contra la dictadura.

Recuerdo, también, que esta parte política y social de los Pactos de la Moncloa no los firmó Manuel Fraga que representaba al franquismo irredento a través de Alianza Popular, el ancestro del PP y de la ultraderecha. Dijeron NO a los avances políticos y democráticos. Conviene recordarlo porque también hablan ahora de pactos de estado y sería bueno saber si en sus propuestas va el mantenimiento o el recorte de libertades (la Ley Mordaza, todavía vigente, se la debemos a ellos/as).

Pero los pactos de la Moncloa, además de esta vertiente política, tenían un fuerte componente económico. De la parte política ya he hablado y, casualmente, es de esta parte de la que más se ha hablado y se habla porque es el que se toma como referencia para sacralizar esa "modélica" transición, monarquía incluida, que siempre se invoca.

Pero es bueno recordar que la vertiente económica tenía una serie de medidas de ajuste para estabilizar una economía muy dañada por el impacto de la crisis del petróleo (los amigos saudíes habían hecho de las suyas). El paro había crecido en un millón de personas, la inflación interanual superó el 30% y la peseta había tenido que ser devaluada en julio.

El peso del ajuste, como ahora, y como siempre, cayó sobre la gente trabajadora. El Pacto económico reguló, impuso, que la revisión salarial fuese en función de la inflación prevista (no de la pasada) y que no pudiera superarla. Esto significaba no recuperar la pérdida de poder adquisitivo porque la inflación era del 30 % pero se fijó en el 22% para 1978. Además el Pacto establecía, por primera vez, la posibilidad de la contratación temporal y el despido libre (aunque solo podía aplicarse al 5 % de la plantilla). La parte económica del Pacto de la Moncloa abrió la puerta al sistema económico y laboral del liberalismo. Impuso, en nuestro mercado laboral, el modelo liberal que ya campaba a lo largo y ancho de Europa, pero aquí, a diferencia de nuestro entorno, salíamos del franquismo, no estaba desarrollado un programa de derechos sociales y laborales y el movimiento sindical salía de la clandestinidad.

Esta parte económica SÍ que la firmó la derecha franquista y le pareció muy bien a la derecha económica.

¿Estoy en contra de los pactos y acuerdos? No, claramente no. Los considero necesarios. He vivido algunos que, para mi, han sido importantes. El mismo que permitió la salida de la dictadura, aún con dudas y reservas, fue crucial. Durante mi experiencia sindical he negociado convenios colectivos y he mediado en conflictos laborales. En todos los acuerdos, es verdad que unas veces más que otras, hubo avances para los trabajadores y trabajadoras o, cuando menos, no hubo pérdidas de derechos. He participado, ya como diputado, en consensos y acuerdos de los que destaco el del agua, el del nuevo Estatuto de Autonomía, el de la Ley de muerte digna… Todos estos acuerdos en los que he participado me han demostrado lo importante que es encontrar una salida y hacerlo de manera negociada y, en la medida de lo posible, consensuada. Me han enseñado, también, que un buen acuerdo no puede ser nunca el que recoja las propuestas e intereses de una de las partes. Un buen acuerdo es el que antepone el interés general al partidario y se construye con diálogo honesto y trasparente, con voluntad de acordar y sabiendo que debe ser aceptable para las dos partes.

Por eso, desde el convencimiento de la necesidad de abrir la puerta a un acuerdo, afirmo que un Pacto de Estado que “salve” al sistema, reedite políticas que nos han llevado a la recesión, al desempleo, a la pobreza y al desmantelamiento de los servicios públicos, no es aceptable nada más que para una parte. Trabajadores y trabajadoras no podemos volver a ser quienes paguemos la crisis. Lo que hay que hacer es “acordar” una salida de la crisis basada en la creación de empleo digno, en los derechos sociales, en los servicios públicos, en la Reforma Fiscal necesaria para asegurar el estado social de derecho, en la recuperación del control del estado de sectores económicos e industriales estratégicos y en la defensa de la Democracia.

Este es el pacto que necesitamos y no reeditar los Pactos de la Moncloa que, como siempre, descargaron el peso de la salida de la crisis en las espaldas de trabajadores y trabajadoras mientras salvaban las rentas del capital y los beneficios empresariales.

El gran acuerdo que la mayoría social de este país necesita no será posible si dejamos que el pacto lo tutele la derecha económica y la derecha política que buscan hacerlo sobre las mismas bases económicas.

No podemos volver a 1977 ni podemos volver a lo que había antes de que el maldito virus se metiese, de pronto, en nuestras vidas.

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