Otro desaguisado: la unión de Candanchú y Astún

Ya que no podemos unir las estaciones con Formigal, lo haremos a tramos, poquito a poco, y sin levantar revuelo. La cuestión es hacer cosas y que se vea nuestro interés por el Pirineo, aunque en realidad es interés por los de siempre, obras son amores, y dineros. Afirma el todavía Consejero de Industria Arturo Aliaga que es un proyecto no cuestionado, y ciertamente no es el caso de Canal Roya. Sin embargo es un proyecto perfectamente prescindible ya que no aporta nada ni al esquiador ni a la economía del valle. Un proyecto que ya estaba aprobado y con …

Luis Antonio Sin Buil

Ya que no podemos unir las estaciones con Formigal, lo haremos a tramos, poquito a poco, y sin levantar revuelo. La cuestión es hacer cosas y que se vea nuestro interés por el Pirineo, aunque en realidad es interés por los de siempre, obras son amores, y dineros.

Afirma el todavía Consejero de Industria Arturo Aliaga que es un proyecto no cuestionado, y ciertamente no es el caso de Canal Roya. Sin embargo es un proyecto perfectamente prescindible ya que no aporta nada ni al esquiador ni a la economía del valle.

Un proyecto que ya estaba aprobado y con financiación pública, para unir dos estaciones de esquí privadas, una de ellas en la ruina y rescatada por el Gobierno de Aragón y la otra a las puertas del pelotazo urbanístico. Nos dirán lo de siempre, que la nieve es un sector fundamental en la economía del valle del Aragón. Y no lo ponemos en duda, pero si la innecesaria inversión y su nula rentabilidad.

La primera cuestión es ¿qué necesidad o problema se resuelve? Porque el esquiador o el visitante puede perfectamente llegar a una u otra estación con su coche o en autobús sin necesidad de ningún remonte o telecabina. Si por alguna circunstancia alguien quiere cambiar de estación se puede coger el autobús que une ambas estaciones, que es gratuito. Luego problema, si es que lo hay, resuelto. Por cierto que ese autobús va siempre más vacío que el estadio de la Romareda en un lunes de julio.

¿Qué problemas creará? Además del despilfarro de un dinero público que bien podría emplearse en las verdaderas necesidades de las gentes del valle, como centro médico todo el año y reten de ambulancias. O para las necesidades del esquiador como arrastres y telesillas modernos, desembragables y rápidos, y no instalaciones de hace cuarenta años. Además supondrá un mayor colapso de vehículos buscando aparcamiento en Candanchú desde donde partirá la primera silla. Y es lógico, para qué gastar más gasolina subiendo a Astún si te lleva un telecabina cuyo precio afirman estará incluido en el forfait y te deja directamente en una pista.

El proyecto prevé una silla desde Candanchú hasta la zona de la Raqueta con una longitud de 400 m. para hacer un trasbordo al telecabina con otro recorrido de 2,4 km. Justo lo que más le gusta al personal, hacer transbordos, una fila para la silla y ahora una fila para la telecabina. Y problemas al finalizar la jornada, cuando todo el mundo se agolpe para tomar la telecabina que les devuelva al aparcamiento ya que no hay una pista de bajada.

Otro desaguisado: la unión de Candanchú y Astún
Zona de la Raqueta donde irá el teleférico Candanchú - Astún

O quizás es lo que no nos cuentan, que también van a modificar el terreno para crear una pista de esquí hasta el aparcamiento, aunque hay una carretera de por medio. Luego dirán que no hay alteración del medio. Por supuesto que lo hay por el simple hecho de colocar grandes pilonas que no son las que vemos de las sillas, que han de soportar mayores pesos y precisan de un buen basamento. Luego zanjas para el cableado. Y por supuesto explanación para parking. Y todo ello con el beneplácito del coladero llamado Inaga bien controlado por los políticos de turno.

Entonces ¿por qué lo hacen?. Inversión no siempre es igual a beneficio. Pero obras si son igual a dinero. Y alguien lo ganará. De hecho ya se anuncia la próxima construcción de cientos de apartamentos en Astún y varios miles en Chaca. Y por cierto que el proyecto no oculta la siguiente fase de un remonte con la estación de Canfranc de 3.2 km. Que por algo hemos hecho un hotel de lujo. Podremos decir aquello de que una ardilla podrá cruzar el Pirineo sin tocar el suelo, de remonte en remonte.

Y ya conocemos la cantinela de la unanimidad del territorio. De que es una reinvindicación histórica de sus habitantes. De los beneficios que se presumen sin ningún estudio serio. De fijar población y dar trabajo a los que luego vivirán en furgonetas camperizadas porque no podrán pagar alquileres de la zona turística. El consabido discurso político lleno de falsedades.

Pero la cuestión sigue siendo la misma, ¿dónde está la mejora para el esquiador? Ni un euro para actualizar esos remontes lentos en los que te hielas mientras subes y se te quitan las ganas de esquiar. Pagaremos más porque habrá más remontes aunque no nos hagan falta. Porque el esquiador lo que quiere es esquiar. No paga por viajar colgado de remontes. Hemos confundido una estación de montaña con un mal parque de atracciones.

Otra curiosidad es la financiación. Se cuenta con los 8 millones de euros procedentes de Europa, otros 3 los pone la DPH y finalmente la DGA el resto, unos 15 millones, sin contar los sobrecostes. Todo ello con plazos ajustados. Un despropósito que genera cuantiosos gastos a las arcas públicas y que no aporta absolutamente nada, ni a los esquiadores, ni al valle.

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