La celebración del festival Own Spirit, prevista entre este miércoles 2 y el lunes 7 de septiembre en el entorno del embalse de Santa Ana, en el término municipal de Baldellou, continúa generando oposición por el riesgo de incendios forestales y las condiciones de seguridad del recinto. A las peticiones de suspensión formuladas durante las últimas semanas por 27 entidades aragonesas y por los y las bomberas forestales de Aragón, junto a los sindicatos OSTA, CGT, CCOO y UGT, se suma ahora una petición dirigida a la Fiscalía de Medio Ambiente para que intervenga ante lo que consideran una situación de grave riesgo para la seguridad pública y el medio natural.
La solicitud reclama formalmente la suspensión y cancelación del festival, que según la campaña ciudadana podría concentrar alrededor de 4.900 personas durante cinco días en una zona forestal. Las organizaciones que vienen denunciando las condiciones del evento consideran que la magnitud de esta concentración resulta especialmente preocupante después de un verano marcado por incendios de grandes dimensiones en Aragón y, particularmente, en el entorno de La Llitera.
El escrito remitido a la Fiscalía expresa “absoluta indignación y profunda preocupación” ante la celebración del Own Spirit y reclama que se revisen de manera exhaustiva las autorizaciones concedidas, las licencias, las condiciones ambientales y los planes de autoprotección asociados al evento. La petición cuestiona que pueda garantizarse la seguridad de miles de personas en las actuales circunstancias meteorológicas y geográficas y solicita que, si se constata la existencia de riesgos incompatibles con la normativa vigente, se proceda a revocar los permisos y suspender el festival.
Una concentración masiva en una zona forestal
Uno de los principales argumentos de la petición es el riesgo extremo de propagación de un incendio forestal. El festival se desarrolla en un entorno natural y remoto, rodeado de masa forestal, con presencia de bosques de pinos y numerosos barrancos. Las entidades ya habían advertido de que la ubicación se encuentra además a aproximadamente 1,2 kilómetros del espacio de la Red Natura 2000 “Vessants de la Noguera Ribagorzana”.
El escrito presentado ante la Fiscalía incide en que la situación meteorológica de este verano, caracterizada por temperaturas elevadas y una acusada sequedad, incrementa la vulnerabilidad del territorio. En estas condiciones, advierte, la acumulación de vegetación seca convierte cualquier fuente de ignición en un potencial desencadenante de un incendio de rápida propagación.
Las organizaciones recuerdan que el riesgo no se limita a la posibilidad de un fuego provocado deliberadamente. Vehículos, instalaciones eléctricas, generadores, cocinas, equipos técnicos, colillas o cualquier fallo accidental pueden convertirse en fuentes de ignición cuando confluyen con unas condiciones de vegetación y meteorología desfavorables. “Precisamente por eso existe la prevención”, señalaban las 27 entidades en su solicitud de suspensión.
La petición a la Fiscalía pone el foco, además, en el impacto acumulativo que supone mantener durante varios días una concentración de miles de personas en este entorno: circulación permanente de vehículos, acampada masiva, instalaciones temporales, utilización de equipos eléctricos, generación de residuos y actividad nocturna.

La proximidad de los grandes incendios de este verano
La alarma se produce después de que la propia comarca haya sufrido uno de los grandes incendios forestales del verano. El fuego declarado en junio en los términos de Tamarit de Llitera y Alcampell llegó a afectar a un perímetro estimado de unas 4.000 hectáreas. Las entidades promotoras de la campaña consideran que este incendio demostró la elevada vulnerabilidad de la zona y recuerdan que se produjo a pocos kilómetros del lugar elegido para el festival.
Para las organizaciones, este episodio debería actuar como una advertencia sobre la necesidad de extremar las medidas de prevención. La petición a la Fiscalía sostiene que permitir una concentración de miles de personas en un espacio forestal bajo unas condiciones de elevado peligro supondría asumir un riesgo que puede evitarse mediante la aplicación del principio de precaución.
Una única vía de acceso y evacuación
Otro de los aspectos centrales del escrito ante la Fiscalía de medio ambiente es la capacidad de evacuación del recinto. Según la denuncia, el acceso y la eventual salida de las personas asistentes dependen de una única pista forestal, una infraestructura que consideran insuficiente para garantizar una evacuación segura y simultánea de miles de personas.
La preocupación se extiende también a la intervención de los servicios de emergencia. En caso de incendio, accidente grave o situación de pánico colectivo, la misma vía debería permitir tanto la salida de las personas asistentes como la entrada de bomberos, medios de extinción, ambulancias y otros equipos de emergencia. La petición advierte de que una situación de emergencia podría provocar el colapso de esta vía y dificultar de forma crítica la actuación de los servicios públicos.
Las organizaciones reclaman por ello que se valore “la capacidad real de los servicios de emergencia y medios de extinción para intervenir simultáneamente ante un incendio y una emergencia con miles de personas”, una de las exigencias formuladas también por los y las bomberas forestales de Aragón y los sindicatos con representación en Sarga.
El colectivo profesional de extinción ha reclamado una evaluación específica del potencial de propagación del fuego en el entorno, teniendo en cuenta la continuidad de la vegetación y la carga de combustible, así como una valoración de los medios disponibles para responder a una emergencia de estas características. Su conclusión ha sido tajante: “exigimos la cancelación del festival Own Spirit”.

La campaña ciudadana alcanza las 5.000 firmas
Paralelamente a las iniciativas de las organizaciones y de los profesionales de la extinción, se ha puesto en marcha una campaña ciudadana para reclamar la cancelación urgente del Own Spirit. La iniciativa, difundida bajo el lema “¿Otra vez en nuestros montes?”, ha alcanzado un ritmo vertiginoso llagando hasta las 5.000 en solo cinco días.
La campaña reclama a los ayuntamientos de Baldellou, Castillonroy, Alcampell, Tamarit de Llitera y otros municipios próximos al embalse de Santa Ana que revisen las condiciones de seguridad y prevención previstas para el festival y soliciten su suspensión si consideran que existe un riesgo para la población o el territorio.
La iniciativa ciudadana eleva además la cifra de asistencia prevista hasta unas 4.900 personas, frente a las alrededor de 4.000 que figuraban en la petición presentada anteriormente por las 27 entidades. En ambos casos, las organizaciones consideran que se trata de una concentración extraordinaria para un entorno rural y forestal de estas características.
También denuncian la dimensión política de la programación
La controversia en torno al Own Spirit no se circunscribe al riesgo ambiental. La campaña ciudadana cuestiona también la presencia en el cartel de once DJs sionistas procedentes del Estado colonial de Israel y denuncia lo que considera una estrategia de “psywashing”, es decir, el uso de la cultura y de la música electrónica para ‘normalizar o blanquear’ la imagen del Estado israelí en el contexto del genocidio que está perpetrando contra la población palestina.
En la edición de 2025 más de 1.000 personas de las 4.400 asistentes eran israelíes, entre ellos soldados y reservistas de las tropas sionistas que ejecutan el genocidio en Palestina. También denuncian que durante aquella edición se retiraron pancartas y muestras de apoyo a Palestina y que este año se habría optado por prohibir las banderas de cualquier tipo.
El precedente del Sizigia
Las organizaciones establecen además un paralelismo con el festival Sizigia, cuya celebración estaba prevista en La Sotonera durante este verano y que finalmente fue suspendida después de que se constatara la ausencia de la autorización medioambiental preceptiva del INAGA.
La campaña sostiene que ambos eventos comparten organización y modelo de negocio y afirma que algunas entradas adquiridas para el Sizigia fueron posteriormente canjeadas por entradas para el Own Spirit. Las organizaciones interpretan esta circunstancia como una razón más para reclamar que las administraciones revisen las condiciones bajo las que se desarrolla el festival de Baldellou.
En este contexto, la petición dirigida a la Fiscalía de Medio Ambiente reclama una “fiscalización pública” de todas las licencias, autorizaciones ambientales y planes de autoprotección asociados al Own Spirit. El escrito expresa dudas sobre la compatibilidad del evento con la normativa vigente atendiendo a las características del terreno, las dimensiones de la concentración y las condiciones meteorológicas.
Las entidades consideran que la prevención de una eventual catástrofe debe situarse por encima de los intereses económicos vinculados a la celebración del festival. En su escrito reclaman, por ello, que se revoquen los permisos que pudieran haberse concedido y que se proceda a la cancelación del evento por razones de seguridad, protección ambiental y orden público.
A apenas unas horas del inicio previsto del Own Spirit, las peticiones de suspensión confluyen así en una misma exigencia: que las administraciones no esperen a que se produzca una emergencia para valorar si las condiciones eran suficientes, sino que evalúen previamente si resulta responsable concentrar a miles de personas en un espacio forestal que ha quedado especialmente expuesto tras los incendios registrados este verano. Los y las bomberas forestales lo han resumido en una cuestión de principio: “por seguridad, por responsabilidad y por respeto a un territorio que ya ha sufrido demasiado”, reclaman la cancelación del festival.





