Maduro: “Soy el presidente de Venezuela y soy prisionero de guerra”

Nicolás Maduro ha declarado este lunes ante un tribunal federal de Nueva York, 48 horas después de ser secuestrado por Estados Unidos. El presidente venezolano rechazó los cargos, se reivindicó como jefe de Estado legítimo y denunció una detención ilegal que vulnera la soberanía de Venezuela y el Derecho Internacional. Mientras, la UE avala el marco de Trump que rechaza elecciones “a corto plazo”.

Movilización a favor de Maduro | Foto: TeleSUR

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, ha realizado este lunes sus primeras declaraciones ante un tribunal federal de Nueva York tras ser secuestrado por comandos especializados del Ejército de Estados Unidos en una operación militar ejecutada en territorio venezolano el pasado sábado 3 de enero. Un golpe de Estado impulsado por la administración Trump para hacerse con el control de los recursos energéticos del país caribeño, que concentra en su subsuelo el 19% de las reservas mundiales de petróleo, las mayores del planeta.

Según informa TeleSUR, Maduro compareció ante el juez para la lectura formal de los cargos y la designación de su defensa, en una vista celebrada en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, en Manhattan, en la que también estuvo presente la primera dama, Cilia Flores. Diversos organismos internacionales han calificado el proceso de ilegal y contrario al Derecho Internacional.

“Me capturaron en mi casa de Caracas”

Durante la audiencia, Maduro se definió de forma explícita como “prisionero de guerra” y rechazó de plano las acusaciones formuladas por la Fiscalía estadounidense.
“Soy Nicolás Maduro Moros, presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela y me considero prisionero de guerra”, declaró ante el tribunal, subrayando que su detención fue el resultado de una acción militar y no de un procedimiento judicial ordinario: “Me capturaron en mi casa de Caracas, secuestrado por una acción militar de los EEUU. Soy inocente y me acojo a los Tratados de Ginebra”.

El mandatario venezolano reafirmó su condición de jefe de Estado legítimo y sostuvo que su captura vulnera tanto su inmunidad presidencial como la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela, enmarcando su situación en un conflicto internacional y no en una causa penal. Por su parte, Cilia Flores también se declaró inocente de todos los cargos.

La defensa cuestiona la legalidad del proceso

El equipo legal de Maduro planteó ante el tribunal cuestiones clave relacionadas con la legalidad de la detención y la inmunidad presidencial. Un aspecto central de la comparecencia fue que el propio presidente aseguró no haber sido notificado previamente de los cargos que se le imputan, una circunstancia relevante desde el punto de vista del debido proceso y del derecho internacional.

La defensa del mandatario venezolano está encabezada por Barry Pollack, veterano abogado penalista de Washington, conocido por haber representado durante años al fundador de Wikileaks, Julian Assange.

Quién dirige la causa judicial

El procedimiento está dirigido por Jay Clayton, fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York desde agosto de 2025, nombrado este mismo año por el presidente de Estados Unidos. La causa ha sido asignada al juez Alvin K. Hellerstein, de 92 años, magistrado del mismo distrito desde 1998, cuando fue nombrado por el entonces presidente Bill Clinton.

De acuerdo con The New York Times, tanto Nicolás Maduro como Cilia Flores permanecerán en prisión preventiva sin fianza mientras avanza el proceso judicial.

Una acusación que Washington usa como coartada

El escrito de acusación presentado por Estados Unidos en este juicio farsa señala a Maduro como líder de una supuesta estructura estatal de narcotráfico y “narcoterrorismo” que, durante más de dos décadas, habría utilizado el aparato del Estado venezolano para exportar cocaína a Estados Unidos.

La Fiscalía lo sitúa en la cúspide del denominado Cártel de los Soles y lo acusa de colaborar con organizaciones como las FARC, el ELN, el Cártel de Sinaloa, Los Zetas y el Tren de Aragua. Estas imputaciones se alinean con el argumentario de la administración Trump para justificar tanto la intervención militar como el secuestro del presidente venezolano y de su esposa, todo en el marco de su política imperialista en América Latina, rebautizada como Doctrina Donroe.

A más a más, para dejar claro que todo esto es un relato fabricado en los despachos de la Casablanca, este martes, 6 de enero, el Departamento de Justicia de Estados Unidos retiró el argumento de que el Cartel de los Soles sea un grupo real, según publica New York Times. Es decir, es una ficción creada por el gobierno estadounidense.

La próxima audiencia ha sido fijada para el 17 de marzo a las 11:00 horas, un plazo de más de dos meses durante el cual el Maduro y Flores permanecerán bajo custodia estadounidense. Ambos, Maduros y Flores, enfrentan cargos con penas entre los 20 años de prisión y la cadena perpetua.

Continuidad constitucional en Venezuela

Mientras Maduro permanece de secuestrado en Estados Unidos, la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez fue investida formalmente este lunes 5 de enero como presidenta encargada de Venezuela, tras jurar el cargo ante la Asamblea Nacional, informa TeleSUR.

El Gobierno venezolano sostiene que esta decisión garantiza la continuidad constitucional y la defensa integral del país tras el secuestro del presidente y la primera dama. Un día antes, Rodríguez exigió el fin de la agresión estadounidense, la liberación inmediata de ambos y llamó a la paz y al diálogo, mientras Donald Trump volvía a amenazar con nuevos ataques para forzar el control del petróleo venezolano.

La Unión Europea avala el marco de Washington que rechaza elecciones “a corto plazo”

La Comisión Europea ha reaccionado al secuestro del presidente venezolano alineándose con el marco político impulsado por Estados Unidos. En lugar de condenar la agresión militar y la detención ilegal de un jefe de Estado, Bruselas ha reclamado una “transición democrática” en Venezuela que incluya a sectores de la oposición.

En la rueda de prensa diaria de la Comisión, su portavoz Anitta Hipper afirmó que “los próximos pasos son sobre el diálogo hacia una transición democrática, que debe incluir a Edmundo González y María Corina Machado”, obviando por completo el ataque militar estadounidense y el secuestro de Nicolás Maduro ocurrido el pasado sábado.

Esta posición vergonzosa de la Unión Europea legitima de facto una operación de fuerza contraria al Derecho Internacional y a la soberanía de un Estado, asumiendo como propio el relato de Washington tras la intervención militar. Además de dar alas a un Trump que también ha puesto en su punto de mira a Cuba, Colombia, Brasil, México o Groenlandia, justo ahora que se cumplen cinco años del asalto al Capitolio.

Preguntado por los medios de comunicación, el inquilino de la Casablanca, con su narcisismo habitual, ha vuelto a reivindicarse como la persona al mando de Venezuela y ha rechazado la posibilidad de una convocatoria electoral a corto plazo en el país caribeño. “Primero tenemos que arreglar el petróleo. Luego el país. No se pueden celebrar elecciones. Es imposible que la gente pueda votar”, ha zanjado Trump para afirmar que el Gobierno bolivariano entregará a EEUU entre 30 y 50 millones de barriles de crudo de forma inmediata que y él mismo controlará la venta a precio de mercado.

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