Vecinos y vecinas de Parque Goya, representantes de la plantilla de profesionales, así como jóvenes usuarios y usuarias, se dieron cita ayer a las puertas de la Zona Joven del barrio zaragozano para realizar un simbólico funeral. Intervinieron sucesivamente Reyes Benlliure y Eva Ramos —presidenta de la Asociación Vecinal Parque Goya—; Arturo Sancho, presidente de la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ); José Antonio Yagüe, representante de la asamblea de trabajadores y trabajadoras de estos centros juveniles; y Francisco José Galán, presidente de la Junta de Distrito Actur-Rey Fernando, a la que pertenece administrativamente Parque Goya.
Arturo Sancho fue contundente: «Hoy es un día de mierda». Así, sin edulcorantes, arrancó su intervención el presidente de la FABZ. En lo positivo destacó, como también lo hicieron otras personas participantes, las sinergias surgidas en las movilizaciones que durante meses han tratado de impedir el cierre de, hasta ahora, ocho Zonas Jóvenes. El acto coincidía, precisamente, con el cierre decretado por el Ayuntamiento de Zaragoza de seis de estos dispositivos: los de Arrabal, Parque Goya, La Jota, Santa Isabel, Casablanca y Miralbueno. Con anterioridad se habían clausurado la Zona Joven de Valdefierro, hace pocas semanas, y la de Oliver, en el verano de 2024.
En total, el gobierno municipal de Natalia Chueca ha cerrado ocho Zonas Jóvenes —antes denominadas Casas de Juventud—, lo que supone cercenar un tercio de la red de centros juveniles municipales que ofrecen actividades y espacios de cercanía a los jóvenes de los barrios trabajadores y populares de la capital aragonesa. En la práctica, es avanzar hacia su desmantelamiento total, máxime si se añade a la ecuación el recorte sufrido por las Zonas Jóvenes Escolares que operan en los institutos públicos de Zaragoza.
Autoritarismo y destrucción de empleo
José Antonio Yagüe representa la cara menos amable de este proceso: la de quienes están sufriendo una mayor precarización de sus puestos de trabajo o directamente su desaparición. Yagüe relató que, en «estos 17 meses de dura lucha por la supervivencia», el consistorio no ha querido reunirse en ningún momento con la representación de los trabajadores y trabajadoras. El punto álgido de las protestas tuvo lugar el 20 de septiembre cuando una multitud recorrió el centro de Zaragoza clamando contra las políticas municipales hacia la juventud. El gobierno de Natalia Chueca no adoptó ninguna medida ni mostró disposición al diálogo tras la masiva movilización.
Este hachazo al servicio de juventud se ha ejecutado sin contar con los y las profesionales de las Zonas Jóvenes y sin tener sobre la mesa una alternativa. Plantear a la juventud de los barrios que se desplace a los denominados macrocentros no puede sustituir el papel que desempeñan las Zonas Jóvenes por su cercanía y capacidad de incidencia allí donde viven los y las jóvenes.
«La consecuencia directa de sus acciones es que varias decenas de zaragozanos y zaragozanas hemos sido despedidos o precarizados hasta la extenuación, mientras ustedes, aquí en el pleno, tienen la poca vergüenza de subirse el sueldo. Es importante recalcar que al menos una decena de trabajadores han sido despedidos, otros quince han visto reducido su horario y salario, y casi veinte han sido reubicados», denunció el portavoz de la plantilla, en alusión a la grave afección al empleo derivada de las medidas del gobierno municipal del Partido Popular, sostenido por Vox.

Robin Hood a la inversa
Por la escasa cuantía económica que suponen, no se entiende el recorte ni la destrucción de este servicio juvenil. Los contratos de las Zonas Jóvenes no representan una gran inversión y el modelo de gestión privatizado desde sus inicios, en teoría, encaja con la política habitual del Partido Popular hacia los servicios públicos. Sin embargo, en distintas ocasiones el gobierno de la ciudad ha reconocido que esta es, ante todo, una «guerra ideológica», algo en lo que coincide plenamente con Vox. Ruth Bravo se refirió a los centros juveniles como «guetos» y Armando Martínez, de Vox, llegó a tildar de «basura ideológica» las actividades desarrolladas en las Zonas Jóvenes.
Ideología sí, pero también amiguismo. Así lo explicó José Antonio Yagüe al referirse al proceder del gobierno municipal: «Subvencionar amistades, dinamitar el tejido asociativo y comunitario, y, con un cinismo que asusta, hacer un Robin Hood a la inversa: quitar a quien lo necesita para dárselo a quien ellos quieran». Unir ambos factores es lo único que puede explicar el empecinamiento municipal en cerrar las Zonas Jóvenes, pese a las importantes movilizaciones vividas en Zaragoza contra su cierre.
Optimismo, a pesar de todo
Ese fue el mensaje transmitido por Eva Ramos, presidenta de la Asociación Vecinal de Parque Goya. «Que este acto simbólico no sea un final, sino un juramento. Prometamos aquí, entre velas y pancartas, que lo que fue espacio será movimiento, que lo que fue centro será red y que lo que fue cerrado volverá a abrirse con más fuerza que nunca», proclamó casi recitando. Y concluyó: «¡Viva la juventud que no se resigna!»
En el mismo sentido se expresó el portavoz de la plantilla: «Hoy puede parecer que hemos perdido, pero no es así. Esta guerra no ha terminado y la ciudadanía sigue despierta. Seguiremos defendiendo las políticas sociales, los pinares de Venecia, la solidaridad con el pueblo palestino, a quienes son perseguidos injustamente por defender sus ideas, la lucha contra la violencia machista… Y, sobre todo, desde nuestro colectivo no pararemos hasta ver las Casas de Juventud reabiertas y los PIEEs restablecidos».

