Centenares de personas se concentraron a las puertas de la Zona Joven de Valdefierro como respuesta al cierre de esta instalación anunciado por el gobierno municipal de Natalia Chueca. Un cierre que será acompañado de otros seis en Arrabal, Parque Goya, La Jota, Santa Isabel, Casablanca y Miralbueno. La ciudad asiste al mayor ataque desde la instauración del modelo de Casas de Juventud (ahora denominadas Zonas Jóvenes) a las políticas dirigidas a la población más joven de los barrios de la capital aragonesa. Un ataque que, para sorpresa de nadie, se produce en pleno verano intentando así minimizar su visibilización y la asegurada contestación social. Ya en verano de 2024, con la misma estrategia, se cerro la Zona Joven del Barrio Oliver.
En la concentración han participado muchas personas jóvenes, también vecinos y vecinas, así como integrantes de las plantillas de las Zonas Jóvenes. Un crisol intergeneracional y también territorial, ya que hasta Valdefierro se han desplazado muchas personas de otros barrios ya sea porque se encuentran afectados por la misma medida o por simple solidaridad frente a este recorte sin precedentes de las políticas de juventud.
Además de la plataforma SOS Zonas Jóvenes y la asamblea de las plantillas de estos dispositivos, tomaron la palabra portavoces del movimiento vecinal como Arturo Sancho, presidente de la FABZ, así como Jorge Navarro y Jesús Picazo en representación de las asociaciones vecinales de Valdefierro. Igualmente intervino Angela Ezquerro, portavoz de la plataforma ‘Zaragoza no se vende’ presente en la protesta. Después se produjeron distintas intervenciones de jóvenes usuarios y usuarias, que pusieron en valor los centros juveniles de los barrios.
En la concentración también han participado representantes de la oposición, Alfonso Gómez por parte del PSOE y Suso Domínguez por parte de Zaragoza en Común. También ha participado Chuaquín Bernal de CHA.
Durante el evento era evidente la indignación y la rabia, especialmente entre los y las trabajadoras. AraInfo ha tenido la oportunidad de comprobarlo cuando ha charlado brevemente con cuatro integrantes de la plantilla de la Zona Jóven de Valdefierro, sus caras reflejaban la emoción y el enorme impacto que para ellos y ellas implica esta situación.
"No somos invisibles"
Desde SOS Zonas Jóvenes, plataforma que agrupa a las personas jóvenes que hacen uso de estos dispositivos municipales, repitieron una idea hasta la saciedad: "No somos invisibles". Lamentaron en su comunicado que "la juventud de Zaragoza se ve obligada a salir a la calle para alzar la voz y exigir la continuidad de sus Casas de Juventud, espacios que no solo ofrecen ocio, cultura y formación asequible, sino también refugios climáticos, núcleos comunitarios y segundos hogares".
"El año pasado, el cierre de la Casa de Juventud del barrio Oliver fue solo el comienzo. Ahora se planea cerrar hasta siete más. Estos cierres suponen la eliminación de espacios fundamentales donde la juventud se reúne, aprende, se socializa y desarrolla su creatividad; espacios que además actúan como refugios climáticos, especialmente vitales en el contexto de episodios de altas temperaturas".
La agrupación de jóvenes recalcó que "el nombre original ‘Casa de Juventud’ fue sustituido por ‘Zona Joven’, una maniobra disfrazada de reorganización que busca invisibilizar nuestra identidad y el trabajo de quienes nos educan y acompañan. No es reorganizar: es destruir. Y no vamos a quedarnos callados. Desde aquí preguntamos al Ayuntamiento: ¿molestamos? ¿importamos? ¿Toda la juventud de Zaragoza, o solo unos pocos?"
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Recordaron que estos dispositivos han sido un referente en Europa, inspirando modelos similares. Sin embargo señalan que las Casas de Juventud fueron "vilipendiadas por la concejala Ruth Bravo, quien calificó estos espacios como ‘guetos’. Su desprecio hacia los usuarios y el personal es inaceptable".
En su comunicado también han querido agradecer el apoyo al tejido vecinal de los barrios de Zaragoza, así como a los colectivos políticos, sociales o sindicales que se están volcando apoyando la movilización frente al cierre masivo de las instalaciones juveniles municipales.
"Unas 20 trabajadoras irán a la calle"
"Aunque llevemos un año de continuas vejaciones por parte del Ayuntamiento, nos sentimos muy arropadas por muchos colectivos de la ciudad", arrancó el comunicado de la asamblea de trabajadores y trabajadoras de las Zonas Jóvenes.
Para la plantilla, "se trata de todo un año en el que hemos sufrido el más absoluto silencio por parte del Servicio de Juventud así como la ocultación de nuestro trabajo por parte del Ayuntamiento de Zaragoza, haciéndonos invisibles para la población a través de la no publicitación de nuestras actividades o de la eliminación de grandes eventos como el Solidarizar o el Ygualarte".
"Mientras tanto, los dos macrocentros creados desde el cierre de la Zona Joven Oliver hace justo un año han iniciado su andadura con más pena que gloria. En el Túnel se realiza parte de lo que ya se hacía con anterioridad al cierre con la excepción de haber eliminado la parte más social y comunitaria que se desarrollaba en la Casa de Juventud". explicaron. "Cuando analizamos las cifras de usuarios del nuevo Túnel descubrimos que aparecen engordadas por gran cantidad de público que no entra dentro del público objetivo del Servicio de Juventud, que es de 12 a 30 años. Por ello en sus datos desde la apertura resaltan 7.300 asistentes sin nombrar que éstos no eran jóvenes. Asimismo, sabemos que la verdad se acercaría más a la mitad de dichas cifras ofrecidas".
Respecto a la Azucarera, reflexionan en su comunicado que "es una gran idea que se podría complementar maravillosamente con el servicio de las Zonas Jóvenes de barrio, más cercanas y que realizan un trabajo, además de enfocado al ocio, dirigido a lo social con la población joven más vulnerable y más vinculada al barrio". Pero para la plantilla esto no ha sido así. "En este nuevo macrocentro se han lanzado ciertas actividades que ya se llevaban a cabo desde hace décadas en las Zonas Jóvenes, con la única diferencia de contar con ‘formadores de lujo’, por lo conocido de sus nombres en muchos casos", denuncian además que estos ‘formadores’ cobrarán por encima de los 22 euros la hora, precio máximo obligado para los monitores contratados en las Zonas Jóvenes. Además, señalan que "las actividades que han realizado en la Azucarera han acabado teniendo una asistencia, en ocasiones, inferior a los mínimos permitidos en nuestros centros para que una actividad, taller o curso salga adelante". Para ellos el objetivo de esta centralización es "una escusa para cerrar Zonas Jóvenes, y en concreto, para acabar con el tejido social y educativo que generan".
En el comunicado leído en la concentración ponen cifras a la destrucción de puestos de trabajo: "Unas 20 trabajadoras irán de inmediato a la calle". Y calculan en "aproximadamente 35.000 jóvenes de entre 12 y 30 años" los que ya no tendrán acceso a las Zonas Jóvenes de sus barrios. "Nos preocupan especialmente los más pequeños y los miembros de familias con menos recursos, que son los que, sin duda, van a perder más que el resto y serán los más vulnerables de cara a enfrentarse a un ocio menos saludable e incluso fuera de lo legal, aspecto del que en muchas ocasiones se acusa a la juventud desde las administraciones públicas", añadieron.
Además alertaron de la posible desaparición de las Zonas Jóvenes Escolares el próximo curso, ya que las contratas ya expresaron la falta de rentabilidad de la prestación de este servicio provocados por los recortes presupuestarios del Ayuntamiento de Zaragoza. "En Aragón hay matriculados en Institutos y Centros de Formación Profesional más de 95000 alumnos y, considerando la amplia oferta de centros públicos de Zaragoza, todos ellos con Zona Joven Escolar, y que la ciudad acapara cerca del 50% de la población de Aragón, nos podemos hacer una idea de la cantidad de jóvenes zaragozanos que se quedaran sin actividades extraescolares accesibles el 1 de septiembre", lamentan.
"Asistimos a unas tácticas ruines y crueles por parte del ayuntamiento, que busca imponer su modelo de ocio consumista y mercantilizado en una ciudad diseñada por y para empresarios y especuladores", sostuvieron en su speech.




