Los vertidos “irregulares” de la depuradora de Ágreda “vuelven a teñir de blanco” el barranco de El Val

Así lo denuncian tanto la Red de Agua Pública de Aragón como Ecologistas en Acción, que tienen pendientes de resolución “las diligencias preprocesales de la Fiscalía General del Estado, transferidas a la Fiscalía de Soria” y también de otra denuncia en la Fiscalía de Zaragoza. La EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales) de Ágreda -Castilla- recibe vertidos procedentes de industrias de Ágreda y de Ólvega “que no son asimilables a aguas residuales domésticas y que no puede tratar convenientemente ya que deberían haberse sometido a una depuración previa en la industria emisora”.

Los vertidos “irregulares” de la depuradora de Ágreda “vuelven a teñir de blanco” el barranco de El Val
EDAR de Ágreda | Foto: Red de Agua Pública de Aragón

El pasado lunes, 18 de diciembre, AraInfo publicaba la denuncia de la Plataforma del río Queiles en el artículo elaborado por Pedro Luis Sáinz Terrado: “Nuevos vertidos descontrolados empeoran los ríos Val y Queiles: cuando el asunto de la contaminación todavía está en manos de la Fiscalía vuelven a repetirse los vertidos descontrolados. La vigilancia y responsabilidad de las administraciones está ausente o desaparecida. De nuevo es la población civil la que destapa otro atentado ambiental y ecológico”.

Apenas una semana después, varias personas contactaron con Ecologistas en Acción de Soria y Zaragoza “porque habían detectado que el río Val presentaba un color blanco procedente del emisario de la depuradora de Ágreda”. Apoyaban su información con fotos y videos. Estas mismas personas avisaron también a la Guardia Civil y a la Junta de Castilla y León. “Nos encontramos de nuevo ante una situación ya conocida. Esta EDAR recibe vertidos procedentes de industrias de Ágreda y de Ólvega que no son asimilables a aguas residuales domésticas y que no puede tratar convenientemente ya que deberían haberse sometido a una depuración previa en la industria emisora”, señalan desde Ecologistas en Acción.

“Estos casos suponen un claro incumplimiento de la autorización de vertido en los colectores municipales de cualquier municipio”, recuerdan desde Ecologistas en Acción, que también informa que han seguido recibiendo denuncias ciudadanas, pues “el vertido final de la EDAR al río Val el día 22 de diciembre tiene las mismas características visuales que el que fue denunciado el día 15. Esto nos lleva a valorar que las posibles actuaciones de ayuntamientos, Junta de Castilla y León, Confederación Hidrográfica del Ebro y Guardia Civil, en el caso de que hayan existido, no han tenido ningún efecto en la resolución del problema”.

La RAPA denuncia que el barranco de El Val nuevamente “se tiñe de blanco”

La Red de Agua Pública de Aragón (RAPA), asegura que “no es por casualidad que la Confederación Hidrográfica del Ebro haya definido como acuíferos compartidos el ‘AC-02 Moncayo-Vozmediano’ que tendrá las masas de agua Moncayo (Duero) y Araviana-Vozmediano - Ebro y el ‘AC-03 Araviana-Aranda de Moncayo’ que comprenderá las masas de agua Araviana (Duero) y Borobia-Aranda de Moncayo (Ebro). Por eso, el uso que se haga de sus aguas comprometen a ambos acuíferos y los vertidos que a lo largo del tiempo se han hecho en cauce público en el lado soriano del Moncayo repercuten en la vertiente aragonesa. No en vano desde antiguo se escucha el refrán: "Moncayo traidor que haces pobre a Castilla y rico a Aragón". La voz de la leyenda siempre oculta palabras de verdad”.

El último Plan Hidrológico del Ebro determina la mala calidad de estas masas de agua y es que hace ya más de 20 años que la CHE conoce los vertidos incontrolados, especialmente industriales, en la zona de Olvega-Agreda. El paso del tiempo ha levantado acta en el embalse de El Val, de estos vertidos contaminantes que sin embargo, tampoco parecen importar demasiado a los habitantes de esta parte de Celtiberia.

La eutrofización de este embalse es prácticamente permanente y, “pese a las intentonas de revertir la situación, su uso es de momento, exclusivamente agrícola puesto que su consumo humano es impensable”, pues se trata del el pantano más contaminado de la cuenca del Ebro. “Lo cierto es que el primer embalse del Pacto del Agua es símbolo de la demostrada inutilidad de este ineficaz acuerdo político para asegurar los abastecimientos de las poblaciones expectantes tal como se había publicitado”, enfatizan desde la RAPA.

“El origen de las sustancias contaminantes induce a pensar que el acuífero y el embalse de El Val han podido recibir sustancias prioritarias que si bien pueden colmatar el pantano, también tal como opina la Plataforma en defensa del Queiles, afectan igualmente a las aguas de este río, a sus tierras de cultivo y sus huertos familiares. Una situación de una gravedad poco atendida por las administraciones que compromete la salud pública a través del agua de consumo humano y de la alimentación proveniente de la producción agrícola y ganadera”, recalcan.

En este sentido, añaden que “lo cierto es que la EDAR de Olvega-Agreda nunca ha cumplido con su función efectiva porque los volúmenes de agua y la carga contaminante que recibe son superiores a las previstas en su diseño. El consumo de agua del Moncayo soriano, de la que el polígono Emiliano Revilla es su mayor usuario, supera todos los límites concesionales. El agua, que parece de origen desconocido proviene, en buena medida de cientos de sondeos del acuífero, que la población general ya no esconde y que la administración conoce si disponen de la autorización necesaria”.

No conviene olvidar que las crisis sanitarias en Tarazona y su entorno no son una rareza. Si en 2021 el agua del grifo presentaba “niveles de gérmenes elevados”, en el 2022, se vivió otro incidente sanitario en el pantano de El Val cuando se detectaron cianobacterias tóxicas y se restringió el baño, y más recientemente en septiembre y octubre de este 2023 se produce la emergencia sanitaria por gastroenteritis en la Comarca del Moncayo.

En este último episodio, Ecologistas en Acción elevó también escrito a la Fiscalía General del Estado que ha derivado su tramitación a la Fiscalía de Zaragoza y que está, igualmente pendiente de resolución.

“El Moncayo castellano-aragonés acumula en su hermosa geografía un peligroso catálogo de industrias contaminantes y nuevos proyectos extractivos que junto a una cierta despreocupación de las administraciones públicas de ambos lados de la muga a las que hay que añadir un, no pequeño, desinterés de su población, representa un grave peligro para sus masas de agua. El Queiles o el Manubles, sus riberas y sus habitantes están en grave peligro”, enfatizan desde la RAPA.

Ecologistas en Acción se persona ante la Fiscalía “por los vertidos de la EDAR de Ágreda”

“Estos vertidos, desgraciadamente, no son ninguna novedad y se vienen produciendo incluso después de que se pusiera en funcionamiento la EDAR de Ágreda y en especial, desde el año 2017 cuando se instaló una fábrica de quesos en Ólvega que funcionó varios años sin depuradora propia y por tanto vertiendo directamente al colector municipal colapsando el funcionamiento de la EDAR. Posteriormente, a pesar de que esta empresa instaló una depuradora previa, se volvieron a repetir vertidos en enero de 2022 que fueron denunciados y están pendientes de resolución definitiva en la Fiscalía de Soria”, recuerdan desde Ecologistas en Acción.

Además, un proceso judicial “contra la empresa Distiller incluye informes periciales que indican que no había infraestructuras que permitieran al ayuntamiento controlar los vertidos de las empresas al colector municipal y al menos, tres de ellas vertían aguas contaminantes a la red de aguas pluviales que iban sin depurar al arroyo de los Caños”, señalan.

“Estos vertidos ilegales, de graves consecuencias ambientales, se han prolongado en el tiempo ante la ineficacia de las distintas administraciones implicadas en el control de la contaminación. El resultado es que el embalse de El Val (espacio RedNatura 2000) es el más contaminado del Valle del Ebro”, recalcan.

“En la base de este y otros problemas, que afectan gravemente a todo el entorno del Moncayo soriano y que hemos ido denunciando, se encuentra el modelo de desarrollo económico y social de esta comarca, un modelo y una gestión que posibilitan la instalación de empresas altamente contaminantes sin la exigencia de las medidas adecuadas de prevención y control, incluyendo la permisividad de captar aguas subterráneas sin sistemas de medición y control”, denuncian desde Ecologistas en Acción.

Ante la gravedad de estos hechos “parecen, a todas luces, escasas las sanciones que pueda imponer la Confederación Hidrográfica del Ebro que en un caso anterior, en 2022 fueron de una cuantía de 110.000€. Estas sanciones tienen que ser abonadas por los ayuntamientos y terminan repercutiendo en sus vecinos”.

“Entendemos que esta situación merece un proceso de revisión y crítica en el que las responsabilidades por el perjuicio causado al medio natural y los incumplimientos del ordenamiento legal, recaigan en sus verdaderos causantes para que nadie se sienta con licencia para contaminar”, solicitan.

Finalmente, Ecologistas en Acción informa que ha comunicado “estos hechos a la Fiscalía de Soria para que se incluyan en la tramitación del expediente que obra en su poder ya que en mayo de 2022, denunciamos ante la Confederación Hidrográfica del Ebro vertidos al río Val procedentes de la depuradora de aguas residuales que comparten los municipios de Ólvega y Ágreda y la denuncia fue trasladada a la citada Fiscalía”, concluyen.