Cianobacterias en el embalse de El Val o qué extrañas criaturas nos hablan

Los problemas de calidad del agua en el embalse de El Val no son sólo las cianobacterias

Foto: Plataforma del río Queiles

Así comenzaba un comunicado lanzado desde la CHE el día 6 de mayo: “Con motivo del seguimiento ordinario y exhaustivo que la Confederación Hidrográfica del Ebro realiza en materia de calidad de las aguas, se ha detectado una floración de cianobacterias en el embalse del Val”. Pero, lo de seguimiento ordinario y exhaustivo en materia de aguas, sinceramente creo que es un deseo implorado al variopinto santoral de ese día.

Si difícil es esconder los sucios y peligrosos vertidos que reciben los ríos Queiles y Val antes de llegar al embalse de El Val, es gracias al seguimiento y a la vigilancia de la sociedad civil quien detecta los atentados ambientales y que tiene que verse obligada a presentar denuncia tras denuncia esperando a que los responsables gestores reaccionen; dígase CHE, Gobierno de Aragón, Gobierno de CyL, Ayuntamientos, Junta de Explotación del embalse de El Val y Comunidades de Regantes.

Pues bien, del estado de la calidad de las aguas nadie aparece como responsable. La situación se presenta como si fueran cosas naturales, producidos por la magia de la Naturaleza, arte de magia para todos los públicos; quizás la justicia ambiental llegue de entes y espíritus, ya enfadados, que vagan en los ríos y nos ofrecen truco o trato, cuando truco es el susto con poderes nada tranquilizadores que darían todo tipo de infortunios y cuando trato es el caramelo, algo similar al agua con extraños ingredientes y aditivos.

Pero resulta que no somos tontos ni de otra galaxia ni vivimos en la nube. Abusar de la inocencia de los ciudadanos en cuestiones ambientales y de salud es indecente. Anunciar que la CHE prohíbe el uso de agua del embalse tras detectar sustancias tóxicas y decir que el agua de boca está garantizado no es decir toda la verdad.

Cierto es que no se suministra del embalse sino del río Queiles y cierto es que esto no garantiza la buena calidad del agua pues diferentes vertidos (urbanos, agrícolas y ganaderos y de la piscifactoria de Vozmediano) aportan, en época estival, más fósforo que la EDAR de Agreda-Olvega. Veremos si durante este verano se repite el problema de abastecimiento que ocurrió el año pasado en Tarazona debido a “gérmenes”, la solución propuesta por la alcaldía fue que comprásemos agua embotellada; paga pueblo.

Y mentir está muy feo. Nos referimos a que el día 9 de mayo se dijo que no se puede utilizar el agua embalsada para regar y sabemos, igual que todas las Administraciones implicadas, porque es público, que desde el día 10 de mayo están sacando del embalse hasta más de 1.500 litros por segundo, y luego escuchar, a preguntas de los ciudadanos, que se utiliza para regar una vez zanjado el episodio de cianobacterias el día 23 de mayo, antes de que la CHE emitiera el martes 24 un informe técnico, es ya engordar una bola que evidencia la gestión del episodio.

Todavía hay más, la CHE aclara que “el riesgo asociado al agua de riego se minimizó al no derivar agua desde el embalse en cuanto se tuvo conocimiento puesto que las tomas desde el embalse se realizan a cota muy baja, mientras que el ‘bloom’ tuvo lugar en la superficie”. Lo que el organismo no dice es que el líquido que sale de fondo no tiene oxígeno y por lo tanto cuestionamos si regamos con agua o con porquería.

Litros por segundo que se sacaron del embalse los días de mayo señalados

Si la CHE da por desaparecidas las cianobacterias, fabrica pura ilusión. También recuerda que “es posible que pueden producirse nuevos episodios similares en determinadas condiciones”; el aporte de los vertidos que recibe el embalse es una de ellas. Aquí no hay magia, los polvos mágicos son nitratos, nitritos, fósforo y otras sustancias que en combinación con otros factores físicos pueden provocar el desarrollo del fitoplacton y alimentar la proliferación de cianobacterias.

El fenómeno, que en otros escenarios acuáticos es natural, aquí es provocado por la acción del ser humano. El embalse se construyó para asegurar los abastecimientos de miles de personas y, por ello, también se declaró en 2019 Zona Sensible, como mecanismo de protección, por el Ministerio de Transición Ecológica. Pero de nada sirve si ninguna Administración afronta la recuperación del río Val, ningún partido político hace frente al problema, ni atiende la llamada de socorro para los dos ríos.

Las posibilidades de un nuevo “bloom” ya han empezado. Si el pasado mes de febrero avisamos del riesgo de lo que ha sucecido, hoy informamos de que los valores métricos de clorofila en el embalse se mantienen en niveles altos y un nuevo episodio está cerca. Y, aunque pueda parecer preocupante, lo peor aún está por salir.

Y, si de proponer soluciones se trata, ni magia ni milagros.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies