El Gobierno municipal del PP, al mando de la alcaldesa Natalia Chueca, aprobó el pasado 29 de noviembre sacar a licitación los "nuevos" pliegos de las Zonas Jóvenes Escolares de Zaragoza. El presupuesto de licitación asciende a 2,7 millones de euros para dos años y se divide en ocho lotes, detalló la concejala de Juventud, Ruth Bravo.
En los llamados "pliegos de la vergüenza", se establece una reducción salvaje en las horas de trabajo —un 33% en las Zonas Jóvenes de Colegios Integrados y un 20% en los Institutos—, lo que implica una drástica rebaja en los salarios de las personas que prestan el servicio. Estos educadores y educadoras, altamente cualificadas y con años de experiencia, se enfrentan a condiciones laborales precarias que dificultan incluso su subsistencia.
La situación se agrava al recordar que los salarios de este colectivo llevan congelados desde 2008, sin ninguna actualización por el IPC. Con los recortes planteados en los nuevos pliegos las retribuciones quedan incluso por debajo del Salario Mínimo Interprofesional. Esta precarización amenaza con vaciar de talento y compromiso un sector clave para el desarrollo socioeducativo de la juventud.
El cierre repentino de la Zona Joven de Oliver es otro ejemplo del desmantelamiento de este servicio. Este espacio emblemático, que servía como punto de encuentro y desarrollo para los y las jóvenes del barrio, permanece cerrado sin alternativas claras. Mientras tanto, la antigua Casa de Juventud de Oliver sigue inutilizada, y el Túnel restringido a actividades muy puntuales, fuera del alcance de la mayoría en ese distrito y dejando a la juventud de uno de los barrios más humildes de la ciudad literalmente en la calle. Es difícil no ver en estas decisiones un sesgo clasista, que prioriza los intereses de las zonas más acomodadas en detrimento de las más vulnerables.
Ante estos atropellos, trabajadoras, sindicatos, empresas y partidos de la oposición impugnaron los pliegos ante el Tribunal Administrativo de Contratos Públicos de Aragón (TACPA). Aunque el tribunal obligó al Ayuntamiento a corregir aspectos menores, como las titulaciones exigidas, se declaró incompetente en cuestiones fundamentales como las condiciones económicas y los horarios. Este vacío ha dejado intactos los elementos más perjudiciales de los pliegos planteados por el Gobierno del Partido Popular.
El resultado no sorprende: ninguna de las empresas adjudicatarias actuales quiso presentarse al nuevo proceso. Tan solo una empresa murciana, sin experiencia en este sector, mostró interés, mientras que cuatro lotes quedaron desiertos, lo que demuestra la inviabilidad de las condiciones propuestas.
Por si fuera poco, la reducción presupuestaria no se limita a los salarios. También afecta al material y las actividades, dejando al servicio sin los recursos necesarios para organizar iniciativas accesibles para jóvenes de todos los estratos sociales. Proyectos como Pop y Rock, antaño vinculados a las Zonas Jóvenes, pierden fuerza y participación, dejando un vacío en la oferta cultural y educativa para la juventud zaragozana.
Frente a esta situación, las trabajadoras y los trabajadores se han organizado a través de la Asamblea de Acción Socioeducativa, realizando movilizaciones para defender un modelo de ocio que fomente la igualdad de oportunidades. También trabajan en la elaboración de un convenio que blinde unas condiciones laborales mínimas y garantice un servicio digno. Estas profesionales, que dedican largas horas a un trabajo esencial, tienen la responsabilidad de acompañar a adolescentes, en algún caso con necesidades educativas que no se cubren únicamente en los colegios de educación especial. Las zonas jóvenes son espacio seguro para jóvenes que no encuentran ese espacio en una sociedad que camina hacia un individualismo salvaje que deja a las personas en ocasiones en una soledad no deseada.
Ver esta publicación en Instagram
Los errores de los pliegos de junio se mantienen en esta nueva versión, mostrando que no son "nuevos" en absoluto. Si en la anterior licitación varios lotes quedaron vacíos por las inaceptables condiciones impuestas, es lógico pensar que el resultado se repetirá. La pregunta es qué plan tiene el Gobierno de Natalia Chueca para estos lotes. ¿Habrá un "plan B"? ¿Existe una empresa afín dispuesta a asumirlos y ejecutar despidos y reducciones a cambio de otras concesiones?
Mientras estas dudas persisten, el Ayuntamiento de Zaragoza sigue priorizando su imagen en redes sociales sobre las necesidades reales de la ciudad. Gobernar a golpe de Instagram y postureo no basta cuando lo que está en juego es el bienestar de nuestros jóvenes y la dignidad de los y las educadoras de las Zonas Jóvenes. La ciudadanía debe alzar la voz para evitar que esta política de desmantelamiento destruya uno de los pilares fundamentales de nuestra comunidad como es el ocio juvenil.




