Han pasado varios meses de las amenazas de huelga en el sector de la limpieza de Zaragoza.
Amenaza que se quedó en amago, en huelga frustrada y, ahora con la perspectiva de varios meses vista, en lo que podríamos calificar, perdón por la expresión, de convenio de mierda.
Es una política de los medios hacerse eco de las situaciones de conflicto, de las negociaciones de convenio problemáticas o de la firma definitiva de acuerdos. Luego estas cosas se olvidan pero las consecuencias quedan.
Pero, pasado un tiempo, aunque ya se anunció que lo acordado era bastante pobre, los resultados se anuncian como más bien paupérrimos. Dejando aparte que la jornada no se redujo más allá de la ridícula promesa de un día más vacaciones dentro de tres años y que no se implementaron nuevas cláusulas sociales, el tema salarial es el más peliagudo.
Con el nuevo incremento del salario mínimo interprofesional este quedó establecido para 2023 en 1080€ brutos/mes en 14 pagas. Pues bien, el salario base de una limpiadora en la provincia de Zaragoza se ha quedado en 1081,75 euros brutos al mes (si es de 31 días) por fortuna en 15 pagas, si incluimos la de beneficios, para quienes tengan derecho a ella.
Aclaro lo de tener derecho pues es una paga que se genera por años completos, lo que es importante en un sector donde la temporalidad es muy habitual, con contratos muy breves que pueden ser hasta por unas horas.
Eso hace que, en la práctica, el sueldo de las limpiadoras, para ser un poco más lucido, dependa del plus de transporte, que sí que subió y se estableció un mínimo aún para las trabajadoras que no cumplieran media jornada, o de otros pluses como festivo o nocturnidad. Si una trabajadora se encuentra de baja, por ejemplo, la referencia de su sueldo estará en 1,75€ por encima del salario mínimo.
En la votación por la firma del convenio, que se aprobó por aplastante mayoría, un representante habló del acuerdo de lo posible. Si esto es todo lo posible el listón está muy bajo.
Tampoco es tanta la sorpresa, habida cuenta que muchos convenios en el Estado Español a duras penas sobrepasan el SMI, aunque en un sector donde el trabajo a tiempo parcial es muy común el problema se agrava. No olvidemos un ejemplo muy cercano como el de la lucha de las limpiadoras oscenses era por alcanzar al menos el SMI.
Poco queda por decir. Que las compañeras de la limpieza trabajen poco es todo lo que me queda desearles, ya que poco esfuerzo merece tan magra recompensa económica.


