“Libres hasta el final”: la muerte digna en el cine, de nuevo con DMD

Derecho a Morir Dignamente organiza por sexto año su cinefórum durante todo el mes de febrero

31 enero, 2023. 07:00
Fotograma de la película "No sé decir adiós"

El lema de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) lo dice todo:“Libres hasta el final”. Fue con el que iniciaron el ciclo de cinefórum en 2018 que continua hasta este año, en su sexta edición. En todos estos ciclos han proyectado películas que han dado lugar a reflexiones y debates en torno al derecho a vivir y morir con dignidad y según los deseos y decisiones de cada persona.

 En este VI ciclo tendrá lugar en el Salón de Actos del Centro de Historias, en la plaza San Agustín de Zaragoza, todos los jueves de febrero a las 18.00 horas. Proyectarán tres películas: “Todo ha ido bien” (2 de febrero), “El glorioso caos de la vida” (9 de febrero) y “No sé decir adiós” (16 de febrero), que muestran la difícil aceptación y apoyo de familiares y personas allegadas de la decisión de pedir ayuda para morir de personas que por motivos de enfermedad incurable no quieren seguir viviendo. En algunos casos, se trata de personas muy jóvenes.

 Cerrarán el ciclo con un documental filmado en la consulta en un centro regional belga de un médico que entrevista a las personas que han solicitado la eutanasia, “Últimas palabras” (23 de febrero). Para presentar cada una de las películas y el documental hemos invitado a diversas personas que pertenecen al colectivo de profesionales de Sanidad, con implicación en la nueva prestación de ayuda a morir.

“Todo ha ido bien”

A sus 85 años, el padre de Emmanuèle es hospitalizado tras un accidente cerebro vascular. Cuando se despierta, debilitado y dependiente, André, este hombre, coleccionista de arte, curioso por naturaleza y amante y apasionado de la vida, le pide a su hija, que le ayude a morir.

Posiblemente es la película más personal, madura y accesible de F. Ozon. Se trata de una comedia dramática que, mediante una propuesta sobria, nos habla de un drama familiar, magistralmente interpretado, e impregnándolo de un humor que nos acerca más a los personajes y da respiro a la historia. El director revisa los principales valores europeos sobre la aplicación de la eutanasia y reflexiona sobre el sufrimiento del paciente, analizando con claridad las dificultades, los tediosos procesos, los posicionamientos de algunos médicos, así como lo que supone para una per-sona que un familiar cercano quiera asistencia para morir.

“El glorioso caos de la vida”

Milla es una adolescente que aún conserva un último diente de leche y que padece un cáncer incurable. Sus padres se enfrentan, como pueden, a la dolorosa idea de tener que perder a su hija. Un día Milla conoce a Moses, un joven al que su familia ha puesto en la calle por sus problemas con las drogas; pronto conectarán, para mayor desconcierto de sus padres.

Milla vive cada día como si fuera el último y se lanza a vivir su primer amor con Moses. Aunque se siente más viva que nunca, Milla tendrá que afrontar su propia mortalidad. Su mirada abierta, amplia y profunda, proyectará a su alrededor una luz inesperada.

“No sé decir adiós”

Carla (Nathalie Poza) recibe una llamada inesperada de su hermana Blanca (Lola Dueñas). Su padre, José Luis (Juan Diego), con quien mantiene una complicada relación, tiene una enfermedad terminal. Ese mismo día Carla vuela a la casa de su infancia –en la que vive su hermana-, en un pequeño pueblo de Almería, para encontrarse con él. Aunque los médicos y médicas le dan pocos meses de vida, Carla se niega a aceptarlo y, contra la opinión de todo el mundo, decide llevarlo a Barcelona para que sea tratado allí. Juntos emprenderán un viaje en el que intentarán escapar de una realidad que ninguno se atreve a afrontar. Pero será en esa huida donde se encontrarán, donde finalmente podrán decirse adiós.

Lino Escalera debuta con esta película (nominada y premiada en diversos festivales), que nos habla de relaciones familiares y conflictos, de la dificultad de soltar, de dejar ir.

“Últimas palabras”

El documental es lo mejor que se ha hecho sobre un aspecto clave de la eutanasia: el proceso deliberativo médico-paciente.

La acción transcurre en la unidad de final de vida del hospital regional de Lieja, donde el médico François Damas pasa consulta. Le vemos entrevistar a personas que padecen diversas enfermedades o cansancio vital crónico, a quien quiere cambiar su decisión de adelantar la muerte o la que no sabe cómo elegir fecha, y la conversación en domicilio con la madre de una joven de 24 años tras su eutanasia. También asistimos a las sesiones clínicas entre colegas donde debaten sus dilemas éticos o casos complicados. Mientras, la vida sigue a su alrededor.

La Asociación Derecho a Morir Dignamente

La Asociación federal Derecho a Morir Dignamente (DMD), cuenta con más 8.000 personas asociadas. Es una entidad sin ánimo de lucro y financiada exclusivamente por sus cuotas y algunas donaciones. Desde su creación en 1984, la finalidad de la asociación es promover el derecho de toda persona a disponer de su cuerpo y de su vida y a elegir libre y legalmente el momento y los medios para finalizarla.

Luchan por ampliar los derechos al final de la vida. Consiguieron en el Estado español normalizar los cuidados paliativos (2010-2017) en la mayoría de los territorios y legalizar la eutanasia (2021). “Queremos que puedas decidir libremente tu muerte, que se respeten tus valores y no tengas que recurrir ni al exilio ni a la clandestinidad”, recuerdan.

En Aragón centran su actividad pública en colaborar con entidades ciudadanas, sanitarias, educativas o de representación política, informando de las normativas existentes, nuevo DVA, toma de decisiones al final de la vida, desarrollo de la ley de eutanasia (LORE), etc. a través de charlas informativas, debates, talleres… También ofrecen una atención personalizada a socios y socias, asesorando y acompañándoles en sus decisiones de final de vida.

Sus compromisos para este año son mejorar la aplicación de la nueva ley de eutanasia y el DVA; formar a la ciudadanía en sus derechos, en la cultura laica sobre el morir y la muerte, en el hecho de que legalizar la eutanasia ha intensificado la calidad de los cuidados paliativos que son complementarios; romper el tabú de la muerte entre las personas más jóvenes, estudiantes de enseñanza secundaria y universitaria; pedir a la administración mejor formación para profesionales de Atención Primaria y la ciudadanía; expandir la asociación por las comarcas aragonesas.

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