El terremoto sanitario, social, y económico provocado por el COVID-19 ha traído consigo, al menos, una consecuencia positiva colateral: la política económica austericida de la UE se ha visto obligada a ceder dos palmos la correa que asfixiaba las economías de los estados federados del sur.
Este pasado mes de julio la UE pactó un fondo de recuperación de 750.000 millones, pero agrandando con el la brecha entre el austericida norte y el damnificado sur. Este plan de reconstrucción estará financiado por una emisión de deuda conjunta por parte de la Comisión Europea, tendrá una duración de tres años, y se sumará a un presupuesto comunitario para el periodo 2021-2027 de 1,074 billones de euros.
Pero para desbloquear la negociación fueron necesarios cuatro días de intensas negociaciones y un buen puñado de concesiones al bloque de estados formado por Países Bajos, Austria, Dinamarca y Suecia, a los que se sumó Finlandia, que consiguieron recortar el volumen de ayudas, tener mayor control sobre las mismas, y mantener sus descuentos en la contribución al presupuesto común. Asimismo, este bloque de gobiernos ultraliberales arrancó otras concesiones para el beneficio de sus empresas multinacionales: el Fondo para la Transición Justa, pieza clave en el llamado Pacto Verde Europeo se redujo a 10.000 millones de euros desde los 30.000 millones previstos inicialmente. El presupuesto adicional para Desarrollo Rural perdió la mitad de su tamaño original y se redujo hasta 7.500 millones. Y el programa europeo de I+D (Horizonte) se quedó en 5.000 millones frente a los 13.500 millones inicialmente previstos.
Así, el presidente del Gobierno español se mostró "satisfecho al 95%" con el acuerdo logrado con el resto de líderes de la UE para crear el fondo de 750.000 millones de euros de los que “aproximadamente 140.000 millones de euros servirán para financiar reformas e inversiones en el Estado español”. Y anunciaba que del total “72.700 millones serán en transferencias directas a fondo perdido y el resto en préstamos”.
La ministra Montero confirma la suspensión de las reglas fiscales para 2020 y 2021
Una vez aprobado el acuerdo europeo, y tras la reunión este pasado lunes del Consejo de Política Fiscal y Financiera, la ministra de Hacienda y Portavoz del Gobierno del Estado español, María Jesús Montero, ha confirmado la suspensión de las reglas fiscales para 2020 y 2021, asegurando “que no supone una renuncia al control del gasto público, ni la vuelta a la senda de inestabilidad, pero sí supondrá la suspensión del objetivo de déficit que se sustituye por una Tasa de Referencia cifrada en el 2,2% del PIB”. Montero ha ofrecido además a los gobiernos territoriales la posibilidad de que el estado asuma la deuda del 50% de esa tasa de referencia, es decir del 1,1% del PIB de manera que “se pueda incorporar por la vía de las transferencias a las comunidades para que éstas no aumenten más su nivel de deuda”. Asimismo, se ha confirmado también que “las entregas a cuenta -parte del sistema de financiación autonómica- van a seguir “primadas”.
Pérez Anadón asegura que la nueva Tasa de Referencia y las Entregas a Cuenta suponen 860 millones extra para garantizar los servicios públicos aragoneses
Como consecuencia de lo acordado en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, por su parte el Gobierno de Aragón asegura que “el presupuesto de 2021 permitirá profundizar en la defensa del estado de bienestar y favorecerá la reactivación económica y social de Aragón, apostando de esta manera por una fórmula solidaria de superación de las crisis que ha generado el COVID-19”.
Carlos Pérez Anadón, consejero de Hacienda y Administración Pública, reconoce que “la reunión del CPFF era imprescindible para poder elaborar las cuentas de 2021, ya que las aportaciones del estado suponen alrededor del 75% de los ingresos de” la nacionalidad histórica.
“El CPFF ha dejado constancia de que las entregas a cuenta, que forman parte del sistema de financiación autonómica, van a seguir primadas”, según explicaba Pérez Anadón, quien añadía que “esta decisión permitirá seguir defendiendo los pilares del estado del bienestar y evitar el sálvese quien pueda que se ha aplicado en la gestión de otras crisis pretéritas”, haciendo hincapié “en la necesidad de aplicar medidas anticíclicas para propiciar el despegue de la economía de Aragón”.
Pérez Anadón ha recordado “que esta medida supone en realidad pasar de un 0,0% de déficit, que era lo aprobado antes de la pandemia para este año, a un 2,2%. Es una medida que da oxígeno la gestión del Gobierno de Aragón, que ha visto caer de manera drástica los ingresos a la vez que ha multiplicado los gastos a causa de la pandemia”.
Sin el desarrollo de una Hacienda Foral propia el presupuesto de la DGA depende de la aprobación del presupuesto del Estado español
Aunque la disposición adicional tercera del Estatuto de Autonomía habilita la posibilidad de dotar a Aragón de una Hacienda foral propia, esta opción sigue sin desarrollarse por la falta de voluntad política de los distintos gobiernos que han pasado por la DGA.
Cabe recordar que hace apenas dos años, el Pleno de las Cortes de Aragón volvía a apelar a la disposición adicional tercera del Estatuto de Autonomía para reservarse la posibilidad de dotar a Aragón de una Hacienda foral propia, al tiempo que reclamaba la aplicación, "a la mayor brevedad posible", del artículo 108 de la norma institucional básica, que permite firmar un convenio de financiación singular dentro del régimen común de financiación territorial.
Así, sin el el preceptivo desarrollo legal del Estatuto, el departamento de Hacienda del Gobierno de Aragón anunciaba que ya puede “centrar sus esfuerzos en establecer el techo de gasto para 2021 y agilizar los trabajos para definir el presupuesto de 2021 que no va a ser restrictivo”, y, su titular, Pérez Anadón, reconocía la dependencia de la administración estatal al defender “la necesidad de que el Gobierno de España apruebe los Presupuestos Generales del Estado para que tanto las entregas a cuenta como la llegada de los fondos de conferencias sectoriales y europeos de reactivación sean una realidad cuanto antes”.




