La reivindicación ciudadana inunda Zaragoza: “PP y Vox convierten la ciudad en pelotazos y macroeventos”

En un contexto de malestar creciente por la especulación, la falta de participación y el deterioro de los servicios públicos, más de 5.000 personas y más de cuarenta pancartas con distintas reivindicaciones inundan el centro de la capital en la convocatoria de la Coordinadora Zaragoza no se vende

Foto: Iker G. Izagirre | AraInfo

Mañana dominical soleada y reivindicativa en Zaragoza. La capital del país ha visto como las calles de su centro urbano se inundaban en respuesta a la convocatoria de la Coordinadora Zaragoza no se vende, que agrupa a más de 70 entidades y colectivos de la ciudad.

Columnas de manifestantes provenientes de barrios como Torrero y la Madalena han confluido en Glorieta Sasera para fundirse con miles de personas y medio centenar de pancartas reivindicativas para iniciar una manifestación que ha concluido en Plaza del Pilar y a la que se ha sumado un bloque ciclista encabezado por Bielas Salvajes. San José, Delicias y las asociaciones vecinales de la Margen Izquierda también han acudido a la marcha con bloque propio.

En la mitad del recorrido, la manifestación se ha detenido en las escaleras de la DPZ para la lectura del manifiesto. La organización ha detallado que la decisión responde a la negativa de la alcaldesa Natalia Chueca a facilitar un punto de luz —como es habitual— en la plaza del Pilar, final del recorrido, para enchegar la megafonía, alegando que el espacio estaba ocupado. Un hecho que han criticado por considerar que refuerza su denuncia de la falta de participación ciudadana.

En esta parada también se ha realizado un homenaje, con un minuto de silencio en memoria de Silvia, asesinada en un crimen machista este sábado en el barrio de Las Fuentes, y expresar el rechazo al terrorismo machista.


Fotos: Iker G. Izagirre y Dora Díaz / AraInfo

“Otra ciudad es posible”

Durante la lectura del manifiesto, la Coordinadora Zaragoza no se vende ha reivindicado que “otra ciudad es posible” y ha denunciado la “deriva” que, a su juicio, está tomando Zaragoza bajo el actual modelo municipal. “Estamos cansadas de que no se nos deje participar en lo que sucede en ella, de que se sigan talando nuestros árboles, de que se sigan cerrando espacios públicos y recortando servicios esenciales, y de que se siga vendiendo la ciudad a base de pelotazo y macroevento, en beneficio de la especulación y los grupos financieros”, han señalado.

El texto ha trazado un diagnóstico amplio de la situación urbana, poniendo el foco en el acceso a la vivienda, el cierre de servicios juveniles, la situación del transporte público o la pérdida de espacios comunitarios. También han denunciado el impacto ambiental de determinadas políticas municipales, como la presencia de focos contaminantes en los barrios, el mal funcionamiento de las depuradoras o las talas previstas en los Pinares de Venecia, “mientras se presume del Bosque de los Zaragozanos”.

Asimismo, han rechazado un modelo de “ciudad espectáculo” que, según han afirmado, “dificulta el funcionamiento de comparsas de cabezudos, cierra espacios culturales y de cooperación autogestionados o bloquea la celebración de actividades en ellos en favor de grandes eventos y de intereses empresariales”.

En un momento especialmente aplaudido, la movilización ha coreado el lema “Hasta aquí hemos llegado, Zaragoza se planta y dice basta”, antes de cerrar el manifiesto reafirmando su apuesta por “una ciudad que prioriza las necesidades y los derechos de las personas y el cuidado del medio ambiente”, donde “las zaragozanas y los zaragozanos decidimos el modelo de ciudad y no somos víctimas de la especulación”.

“Poner la vida en el centro”

La movilización de Zaragoza no se vende llega tras la presentación, el pasado enero, del “Cuaderno de ciudad”, un documento colectivo en el que cerca de 70 organizaciones recogen problemáticas y propuestas en ámbitos como vivienda, servicios públicos, ecología, cultura o participación. Un texto que, según explican, no solo diagnostica, sino que plantea alternativas “para poner la vida en el centro”.

En el tramo final de la movilización, han reivindicado que “soñaremos y construiremos un futuro y una Zaragoza mejor para las personas que ya estamos, para las que están viniendo y para las que vendrán”, reafirmando la apuesta por un modelo de ciudad centrado en los derechos y la vida.

Además, han hecho un llamamiento a volver a las calles el próximo jueves, 26 de marzo, en una manifestación unitaria contra las guerras, los genocidios y la OTAN. Entre banderas palestinas, se han escuchado consignas como “¡Netanyahu y Trump, banda criminal!”.

La manifestación ha concluido con la inigualable somardería aragonesa frente al Ayuntamiento de Zaragoza, en la plaza del Pilar, al grito de: “Hola primavera, adiós Natalia Chueca”.

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