Las universidades españolas tienen obligaciones legales ante la violación del derecho internacional por Israel. No pueden ser cómplices y deben romper relaciones. Así comienza el comunicado difundido por la Red Universitaria por Palestina en el que recuerdan que "el boicot institucional a todas las universidades israelíes no es sólo una opción legítima sino una medida obligatoria para todos los estados, como afirmó la CIJ en julio de 2024".
"Las obligaciones de terceros países derivadas de esa opinión consultiva de la CIJ (entre otros posicionamientos de los tribunales internacionales) implican a las administraciones estatales y por ende a las universidades", añade el texto.
"Como entidad con autonomía en un estado que suscribe el derecho internacional, toda universidad debe alinearse explícitamente con éste. Las universidades, que son centros de transmisión de conocimiento y valores universales, deben formar personas que se orienten éticamente en la dignidad del otro. Están obligadas a formar ciudadanos y no sólo técnicos, en formar en principios éticos que fundamentan la dignidad de las personas, no basados en principios museísticos, sino dialógicos. También deben enmarcar sus actividades y relaciones en la obligación primera de no cooperar con las violaciones del derecho internacional e impedirlas activamente", añade la Red Universitaria por Palestina.
El derecho internacional "no se cumple solo; sólo se cumple cuando sus normas se traducen en hechos. La pasividad o inacción ante una violación del derecho internacional puede convertir a la universidad en cómplice", advierten.
Por eso "la universidad debe rechazar explícitamente la violación del derecho internacional por Israel e impedir su normalización". También "está obligada a cumplirlo y hacer que sus socios lo cumplan como condición para establecer o mantener sus relaciones". "Es ineludible interrumpir toda colaboración con universidades, entidades y empresas que faciliten, toleren o se beneficien de violaciones del derecho internacional", continúa el texto.
En este sentido, la Red Universitaria por Palestina incide en que "las universidades están obligadas a introducir la llamada 'cláusula esencial' relativa a asegurar el cumplimiento de todos los aspectos del derecho internacional, tanto en su código ético de investigación como en todas las relaciones académicas y económicas con universidades, entidades y empresas".
Esa "cláusula esencial", que "obliga tanto a individuos como a instituciones", implica "rechazar la premisa falsa de que la financiación de la educación y la investigación no tiene relación alguna con las obligaciones éticas y jurídicas de la universidad". También comporta que la universidad "ponga en práctica lo que proclama e integre en todas sus actividades y relaciones el pensamiento crítico, analítico y solidario que dice promover".
Como señala la campaña palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel [PACBI] nacida en 2004, "la academia israelí ha participado en el establishment político-militar hegemónico en Israel y, sin menospreciar los esfuerzos de un puñado de académicos con principios, está profundamente implicada en sustentar y perpetuar la negación sistemática de los derechos de los palestinos".
La Universidad de Tel Aviv, por ejemplo, ha desarrollado decenas de sistemas de armamento, así como la "doctrina Dahiya" o de fuerza desproporcionada, empleada por el Ejército israelí para cometer crímenes de guerra contra la población civil palestina y libanesa. "Esta complicidad está ampliamente documentada", asegura la Red Universitaria por Palestina.
"La colaboración continúa durante el genocidio: desde octubre de 2023, las universidades públicas israelíes han salido en bloque (noviembre de 2023 y mayo de 2024) a defender la actuación de su ejército y su estado en al menos dos ocasiones, con evidente intención de justificar el genocidio ante la opinión pública internacional, criticando veladamente a las voces disidentes y sin atisbo de condena de las masacres. Su segunda misiva, directamente dirigida a la CRUE española, fue publicada cuando las pruebas del genocidio eran ya flagrantes", aseveran en el comunicado.
En sus directrices sobre este boicot como forma de presión a Israel, PACBI propone "la ruptura de relaciones académicas de institución a institución y no contra investigadores a título individual, inspirándose en el aislamiento internacional a que fue sometida la academia sudafricana durante el apartheid".
Entre este jueves y viernes, 28 y 29 de noviembre, en el marco de las I Jornadas de la Red Universitaria por Palestina en la Universidad de Barcelona, tratarán estas cuestiones "entre muchas otras" para "seguir trabajando por el fin del genocidio, del apartheid, de la ocupación y de la complicidad de nuestras instituciones con el Estado que sigue perpetrando todos esos crímenes".
Más información del genocidio en Palestina en este especial.

