El PP continúa la política iniciada por el anterior Gobierno de Aragón liderado por el PSOE, urbanizar o marbellizar el Pirineo aragonés como única propuesta para el desarrollo de las comarcas del norte del país. La nueva DGA en manos de PP, Vox y PAR se muestra orgullosa de profundizar en la idea de ‘matar’ a la gallina de los huevos de oro -la naturaleza- para el beneficio de unos pocos, en un claro ejemplo de pan para hoy y hambre y miseria para mañana.
“Telecabina de Benás: fraude y especulación”
Este mismo miércoles el Consejo Provincial de Urbanismo tiene que decidir sobre un recurso de alzada presentado por SOS Ribagorza “contra la aprobación parcial de la modificación puntual 23 del Plan General de Ordenación Urbana de Benás-Benasque.
“Esta aprobación para nosotros incumple los criterios más elementales de una planificación coherente y objetiva del instrumento básico que se utiliza en las ordenaciones urbanas”, señalan desde SOS Ribagorza. “El sistema utilizado para ‘burlar la legislación’ por parte de las distintas administraciones es claro: siempre se ponen graves prescripciones a los proyectos, pero se aprueban con esas condiciones permitiéndose de este modo saltarse la legislación con la fuerza que le dan los hechos consumados y la lentitud de la justicia para reclamar el cumplimiento de la legislación por parte de la ciudadanía”, recalcan.
La asociación SOS Ribagorza es una asociación de la Comarca de Ribagorza que desea el desarrollo social armónico entre las gentes que lo habitan y su riqueza cultural y medioambiental.
Por ello, han seguido “las vicisitudes del proyecto de Telecabina de Benás y entendemos que este proyecto, tal y como está planteado, perjudica al medioambiente y no fomenta que las personas que deseen vivir en el municipio puedan hacerlo de la mejor forma. Al contrario, fomenta el despilfarro de recursos en faraónicos proyectos cuando en el municipio hay necesidades urgentes que cubrir entre sus habitantes”.
Este proyecto va avanzando lentamente “con claras trabas en las distintas administraciones, pero siempre consiguiendo la coletilla de ‘aprobado’, aunque con serias dudas sobre el cumplimiento de la legislación y mediante múltiples prescripciones de difícil solución técnica y económica, pero de muy fácil incumplimiento posterior por parte de las administraciones promotoras”, enfatizan.
“Todos estos ‘Planes Pirineos’, en vez de pensar en facilitar que las personas que lo deseen puedan vivir en los Pirineos solo consiguen que unos pocos hagan un mayor negocio especulativo que impide hasta poder acceder a una vivienda digna, tanto para sus habitantes como para nuevos pobladores”, aseguran desde SOS Ribagorza.
El ‘Plan Pirineos’ tiene un modus operandi muy claro
Desde SOS Ribagorza explican la estrategia de la administraciones aragonesas: “He recibido una subvención de Europa o de la DGA, que da validez a cualquier ‘idea’, por muy descabellada que esta sea, sin ni siquiera requerir un estudio sobre su impacto y repercusión social, medioambiental o económica (aunque no se sabe claramente cómo se ha concedido), pareciera que no cumple con los objetivos de la subvención y, eso sí, cuidadito no se vaya a perder por ineficacia en la gestión del proyecto”.
Una vez concedida la subvención, continúa relatando SOS Ribagorza “el promotor (ayuntamiento, diputación, etc.) es un estamento público o semipúblico con legitimidad y potencial de influencia en los trámites administrativos por los partidos o intereses que lo sustentan”.
Y así, “siempre existe una fácil solución a los flecos de difícil solución en los proyectos mediante los contactos de la DGA y el dinero público que es el de todos (en el caso de Benás, se regala ahora al ayuntamiento 1,5 millones que le faltaban), aunque para el municipio no ha habido fondos, por ejemplo, para el urgente (necesario hace décadas) centro de día para los mayores o personas que lo necesiten, también van a regalarnos, rápida y milagrosamente, 1,6 millones vía Instituto Aragonés del Agua (‘del PAR’ para posibilitar que la salida de la telecabina acabe estando en una zona sólo inundable, en vez de flujo preferente, y facilite la burbuja especulativa de 1.100 apartamentos en su entorno”, recalcan.
“Mucho se ha dicho sobre la ineficacia del proyecto concreto de esta Telecabina que no tiene, siquiera, un estudio de viabilidad económica ¿qué precio tendrá su uso?, ¿cuáles serán sus horarios y días de funcionamiento?, ¿cuánto costará su mantenimiento y gestión?, ¿cómo lo va a poder gestionar el ayuntamiento?”, se preguntan desde SOS Ribagorza.
“Se puede constatar que a fecha de hoy, sin entrar a valorar el bárbaro destrozo ambiental y paisajístico en este lugar que vive, mayoritariamente, del turismo de naturaleza y no de la especulación inmobiliaria, la ubicación de la estación de salida de la telecabina todavía está prevista en una zona inundable de flujo preferente, y la de llegada en una morrena con rellenos posteriores (el propio estudio geotécnico del proyecto pone en duda que se pueda mantener la alineación de la telecabina y Aramón también expuso mediante alegación las dificultades técnicas de estación de llegada)”, detallan.
“A este proyecto el propio PP (que ahora está en la alcaldía y, mira por dónde, ahora lo apoya) presentó 28 alegaciones que se han quedado sin atender casi en su totalidad. Las expropiaciones todavía no se han iniciado formalmente, todavía no se cumplen muchos requerimientos legales para que el proyecto pueda ser licitado (como ha dejado por escrito el propio Departamento de Transportes de la DGA en la supervisión del proyecto)”, siguen enumerando desde SOS Ribagorza.
Y “a pesar de todo ello, el ayuntamiento en la prensa y en los plenos (en donde el PSOE ha mostrado las dificultades de cumplir con los plazos de gasto europeos en una moción) asegura que todo va según lo previsto y plantean que sin problema podrán gastar 8 millones de fondos europeos antes del 31 de diciembre de este año, aunque sea ‘en facturas’ con el grave riesgo de tener que devolver los fondos recibidos con intereses, eso sí, pagados con el dinero de los vecinos”.
“Todas estas objeciones se han solucionado llenando los expedientes administrativos de graves prescripciones, pero con el resultado de la aprobación de todos los expedientes. Desde la asociación hemos presentado un recurso de alzada, que entendemos es claro y contundente. Ya cansa tanta mediocridad interesada y tanta presión sobre los técnicos. Veremos su efecto”, concluyen desde SOS Ribagorza.

Telecabina Benás - Cerler: billete para el desastre
Por su parte, la Plataforma en Defensa de las Montañas de Aragón (PDMA) señala que “el empeño del alcalde de Benás en seguir adelante con el despropósito del telecabina significa comprar muchos billetes para un desastre. Un despropósito basado en que este es un proyecto del siglo pasado, cuando a la estación de esquí le quedaban décadas de nieve y pleno funcionamiento y no existía el cambio climático y también en que para solventar eso se va improvisando con un proyecto que se ha llenado de chapuzas”.
Un buen ejemplo de esos billetes para el desastre son los plazos y la economía. El telecabina debe estar terminado en diciembre de 2024 para cumplir con los plazos marcados por Europa que pone los fondos (Next Generation) utilizados para su financiación.
“Como eso es imposible, se ha pedido una primera prórroga para que fuera sólo el 75% y como tampoco se llegaba una segunda para ser sólo el 50% (y el resto de la obra en marzo de 2026, fecha límite de todos los fondos). Como tampoco se llega ni siquiera a ese 50% (probablemente en diciembre las obras ni siquiera habrán empezado) la idea del alcalde -ya reconocida públicamente- es conseguir adjudicar la obra a un constructor, y que éste emita para justificar el proyecto facturas falsas por unas obras que no se habrán hecho (aunque es cierto que la idea es realizarlas en los próximos años)”, enfatizan desde la PDMA.
Tres escenarios posibles
Tras el enrevesado relato de la tortuosa tramitación administrativa, desde la PDMA creen que se abren tres escenarios posibles.
Escenario 1: “Europa no admite las facturas falsas como justificación. Las bases de los fondos hablan claramente no de justificación mediante facturas (que también) sino de que la obra esté ejecutada en la fecha. Ante esto, el Ayuntamiento de Benás, el promotor, deberá devolver los fondos con un 10% de intereses como sanción. Eso marcaría un desastre económico, pues significaría la bancarrota del Ayuntamiento que durante años no podrá pagar ningún gasto ni servicio”, recalcan.
Escenario 2: “Europa hace la vista gorda y admite esas facturas como justificación. Entonces habrá que hacer el 100% de la obra en el verano del 2025, lo que parece casi un milagro, sobre todo para un proyecto improvisado y con numerosas lagunas y olvidos. Si no se llega, estamos en el mismo escenario anterior: bancarrota del Ayuntamiento”, aseguran desde la PDMA.
Escenario 3: “Por un milagro, se consigue hacer la obra en tiempo. Entonces se encontrará el Ayuntamiento de Benás con un telecabina faraónico que precisa un mantenimiento estimado en 1-2 millones de euros anuales y que es incapaz de asumir. Para evitar que esto sea visible, el proyecto no lleva un Plan de viabilidad de cómo se va a gestionar el telecabina, conocedores de que no es viable: la mejor prueba es que el telecabina estaba pensado para ser construido y explotado por una empresa externa al ayuntamiento -Aramón u otra- pero al ser inviable ninguna empresa se ha querido hacer cargo y tiene que ser el Ayuntamiento de Benás el promotor de la construcción y por tanto, como marca la ley, su posterior gestor. Esto significará, una vez más, la quiebra económica del ayuntamiento”, asegura la entidad de defensa de las montañas aragonesas.
“Ni siquiera es posible llegados a este punto como recurso desesperado optar por no poner en funcionamiento el telecabina y así no tener que correr con su mantenimiento. Este tipo de infraestructuras, sin mantenimiento, son un peligro y deben ser inmediatamente desmanteladas, lo que cuesta muchos millones de euros que el Ayuntamiento no tiene. Este caso es lo que sucedió con el telecabina de la Expo en Zaragoza, que siendo inviable, su promotor -Aramón precisamente- decidió no poner en funcionamiento y así no tener que mantenerlo, pero fue obligado a desmantelarlo por el peligro que suponía”, recuerdan desde la PDMA. Por cierto “ese coste de desmantelamiento tampoco está valorado en el proyecto, aduciendo que como eso sucederá dentro de años, no entran a valorarlo en un proyecto de construcción”.
“Pero la chapuza y la improvisación traen otros billetes para el desastre. El más grave, que la estación de salida se encuentra en una zona de flujo fluvial, por la que directamente pasa el río en ocasiones de caudal alto. Para solventar esto, se propone construir un muro que desvíe las aguas. Algo que supone incrementar el presupuesto en varios millones. Pero lo grave es esa intención, de muy dudosa efectividad. Tan dudosa que la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) no la avala y se ha proyectado exclusivamente gracias al aval del presidente del Instituto Aragonés del Agua -Luis Estaún, PAR- el que era alcalde de Biescas cuando la desgracia del Camping Las Nieves. La verdad es que tener como único aval de que aquí no va a suceder una desgracia de que el río se lleve por delante lo construido la palabra de esta persona, pone los pelos de punta y parece sacado de una película negra”, aseguran desde la PDMA.
Pero “las chapuzas e improvisaciones no acaban aquí y la lista es muy larga. Una muy llamativa, que el proyecto tampoco cuenta con el necesario Plan de evacuación. El sistema de accesos para sacar a la gente en el caso de cualquier incidencia (tan simple y posible en una zona de fuertes vientos y de un telecabina simplemente monocable como que por las rachas de viento haya que parar el telecabina) no está contemplado ni proyectado, y la respuesta es que cuando el telecabina esté construido ya se pensará en ello”, inciden desde la PDMA. “Por cierto, sin el muro que desvíe el río las obras no pueden comenzar y sin el Plan de evacuación el telecabina no se puede poner en funcionamiento. Así que las propias lagunas pueden hacer que este delirio nunca llegue a ejecutarse”.
“Sería deseable que todo esto se pensara antes y se desestimase esta aberración que tantos desastres puede traer. El beneficio económico de unos pocos que van a sacar tajada inmobiliaria con la venta de los terrenos recalificados junto al telecabina no vale tanto para derrochar decenas de millones de dinero público ni para poner en tanto riesgo a toda una población”, concluyen desde la Plataforma en Defensa de las Montañas de Aragón.

