Una vez confirmado que la izquierda a la izquierda del PSOE concurrirá por separado el 8F tras fracasar la unidad electoral, y que CHA, IU–Movimiento Sumar y Podemos–Alianza Verde competirán en las primeras elecciones aragonesas anticipadas, se confirma también que las derechas harán lo propio.
Así, el electorado aragonés que va desde el centro a la extrema derecha, tendrá hasta cinco papeletas distintas para ejercer su voto: PSOE, PP, Vox, Aragón Existe y PAR.
Para lectoras de fuera del país: no deben asustarse, Aragón siempre ha sido un territorio muy plural, tanto entre las derechas como entre las izquierdas, y también en el eje aragonesismo-españolismo, no en vano, proporcionalmente, nuestro parlamento es históricamente uno de los más plurales de Europa, y, hasta la fecha, el electorado aragonés jamás ha concedido una mayoría absoluta a ninguno de los partidos, ya saben, aquello de Aragón, tierra de pactos.
Los autodenominados dos grandes partidos, PSOE y PP, llevan años compitiendo por el primer puesto en la corrupción y en las últimas fechas también por el número de acosadores sexuales entre sus cargos públicos. Sin grandes diferencias programáticas (Azcón ha continuado lo ya comenzado por Lambán), mientras el PSOE se decanta por mantener un estado del bienestar débil, el PP opta por privatizarlo y regalarlo entre sus empresas de confianza.
Un Jorge Azcón fracasado, sin capacidad de aprobar presupuestos y convocando elecciones en Aragón por mandato de Feijóo, dentro de su estrategia de desgaste de Sánchez, presenta un balance de gestión paupérrimo: desvío de fondos públicos a las empresas privadas de Sanidad y Educación, un Plan Pirineos rechazado en el territorio, y cesiones a la ultraderecha (a la interna y su escisión Vox) en materia de derechos humanos. Además los casos de corrupción en su partido, PP, no cesan y son una constante de las últimas décadas, aquí en Aragón, y sobre todo en España.
Por su parte, Pilar Alegría, concurre en unas ‘renovadas’ (a su medida) listas del PSOE, que aspiran a recuperar la centralidad sociológica y electoral del país. Ese unicornio político que dice que el PSOE es el partido que más se parece a la sociedad aragonesa, pero los casos de corrupción del PSOE en España, y veremos si también en Aragón con casos como los de Forestalia (que afecta también al PP), y la campaña mediática estatal contra la, hasta ahora, ministra de Educación y portavoz del gobierno de Sánchez, parecen indicar que no tendrá los mejores resultados. Hasta la fecha Alegría y Azcón solo han competido electoralmente una vez, fue en el Ayuntamiento de Zaragoza, Alegría ganó, pero Azcón se echó a los brazos de Vox para acceder a la alcaldía.
El caso del ultraderechista Vox será materia de estudio en alguna universidad. Irrumpieron asegurando que entrarían con motosierra y lanzallamas en las Cortes de Aragón, que las disolverían, y que el aragonesismo era cuestión de catetos provincianos. Hasta la primera nómina. Una vez que comprobaron lo bien y puntual que se cobra de los impuestos del esfuerzo de la sociedad aragonesa, ya no hay quien los despegue del sillón. Cobrar sin dar palo al agua es la máxima aspiración de la alt right españolista.
Azcón hizo a los ultras Nolasco y Fernández, vicepresidente de su DGA al primero, y presidenta de las Cortes a la segunda. Pero ambos le tomaron el pelo, y por orden de Abascal le hicieron una espantá antológica.
Además, el ultranacionalista Vox ha batido todos los récords, sin tan apenas haber llegado a tocar poder, los casos de corrupción que rodean a sus fundaciones, juventudes y otros chiringuitos, unido a los casos de acoso sexual de sus dirigentes, harían que cualquier persona ‘de orden’ los quemará en la hoguera de los pecadores, pero gracias a los grandes entramados mediáticos mantienen sus expectativas electorales.
Por su parte, Aragón Existe sigue su proceso de maduración para saber cuanto de aragonesistas son y en que lugar del espectro político-ideológico acaban acampando. Desde el sur el país han ido consolidando sus apoyos, entre antiguos votantes del PSOE, también en parte del PP, y sobre todo intentando heredar el espacio que antes ocupaba el PAR.
El PAR, ha ido pasando estos últimos años de ‘clavico del abanico’ a ‘recogedor de migas’, y su travesía del desierto parece no acabar nunca, pero también es cierto, que la derecha mediática y política lo ha enterrado ya tres veces, y, por ahora, las tres ha resucitado, moribundo, pero aún vivo.
Con este panorama, el electorado de centro, derecha y extrema derecha, tiene el próximo 8F un difícil dilema: votar por una de estas malas opciones o quedarse en casa y abstenerse.




