La democracia brasileña resiste el asalto de la ultraderecha bolsonarista

Miles de ultraderechistas asaltaron este domingo las principales instituciones del país. Tras horas de tensión las fuerzas de seguridad lograron recuperar el control. Lula ha señalado directamente a un Bolsonaro que ha escurrido el bulto desde su retiro en Florida, y ha avanzado que "todos los vándalos fascistas, y sus financiadores, serán encontrados y castigados". El mundo mira a Brasil, mientras la comunidad internacional ha condenado la intentona golpista.

Lula recorre el Palacio del Planalto en Brasilia, tras el asalto fascista | Foto: @teleSURtv

Dos años después, un patrón idéntico. Dos capitales, Washington y Brasilia, y dos exmandatarios cortados por el mismo patrón, Donald Trump y Jair Bolsonaro, que se negaron a reconocer su derrota en las elecciones. También el mismo resultado, miles de personas, seguidores de los presidentes ultras, asaltando las instituciones del país. Intentos frustrados de golpes de estado para echar a los presidentes elegidos en las urnas.

Este domingo, 8 de enero, el corazón de Brasil se estremeció por unas horas viviendo escenas parecidas a las que llegaron desde el Capitolio de los EEUU en 2021. Miles de ultraderechistas, seguidores acérrimos de Bolsonaro, invadieron por la fuerza, y sin apenas encontrar resistencia de la policía, el Congreso Nacional para, a continuación, hacer lo mismo en el Palacio de Planalto, sede del Ejecutivo, y la Corte Suprema. Actos golpistas en los que los asaltantes pidieron, con todo descaro, una intervención militar para derrocar al recién investido presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

Tras casi cuatro horas de tensión, en las que planeó el fantasma del último golpe militar de 1964, las fuerzas de seguridad brasileñas lograron recuperar el control de las sedes del Parlamento, de la Presidencia y del Supremo. Al menos 400 personas partidarias de Bolsonaro han sido detenidas por su implicación en los asaltos en los que, armados con palos, atacaron vehículos policiales, dejaron un reguero de destrozos, e incluso robaron documentos del servicio de inteligencia. Las investigaciones siguen "hasta que el último integrante sea identificado", ha asegurado la Policía Civil de Brasilia.

Lula señala a Bolsonaro: "Todos los vándalos fascistas, y sus financiadores, serán encontrados y castigados"

El presidente de Brasil, Lula da Silva, que se encontraba este domingo en Araquara, en el interior de Sao Paulo, para conocer los daños provocados por las fuertes lluvias de los últimos días que dejaron seis víctimas mortales en la región, ha asegurado que la violencia de las últimas horas "no tiene precedentes. Nunca se ha hecho en la historia de este país". "Todos los vándalos fascistas serán encontrados y castigados, así como sus financiadores", ha añadido. Lo ha dicho después de mantener una reunión de emergencia por videoconferencia con los ministros de Defensa, José Mucio Monteiro, de Justicia, Flavio Dino y de Relaciones Institucionales, Alexandre Padilha.

El mandatario ha calificado de "barbarie" los graves altercados registrados que han sido "estimulados" por el exgobernante, Jair Bolsonaro, que "huyó" a EEUU para evitar entregarle la banda presidencial en su investidura como nuevo presidente el pasado 1 de enero. "Vamos a descubrir a los financiadores" de esas protestas violentas y de cuño golpista, que "destruyeron todo lo que encontraron a su paso", ha indicado Lula, quien ha denunciado fallos de seguridad por parte del Gobierno del Distrito Federal de Brasilia. "La democracia garantiza el derecho de la libertad de expresión", pero "exige que las personas respeten las instituciones", ha zanjado.

Flávio Dino ha afirmado tras el asalto que "no prevalecerá" la voluntad de los ultrasderechistas. También ha informado de que se han decomisado "40 autobuses" que llegaron a la capital brasileña en las últimas horas con cientos de bolsonaristas de extrema derecha y que identificaron a los "financiadores" que hicieron posible esos viajes desde distintos puntos del país. El ministro de Justicia ha recriminado la actuación de las autoridades del Distrito Federal de Brasilia. De hecho, un juez de la Corte Suprema de Brasil ha apartado de su cargo al gobernador del Distrito Federal de Brasilia, Ibaneis Rocha, afín a Bolsonaro, por posibles "omisiones" en el intento de disuadir a la multitud de ultras bolsonaristas.

El presidente Lula, que visitó el mismo domingo las tres sedes asaltadas para evaluar la escala de los daños causados por partidarios de Jair Bolsonaro, ha decretado la intervención federal del área de seguridad de la capital brasileña. La medida, que estará vigente hasta el próximo 31 de enero, implica que los cuerpos y fuerzas de seguridad de Brasilia pasarán ahora a estar bajo control del Gobierno central.

Investigación penal y ultimátum de 24 horas para desmantelar todos los "campamentos bolsonaristas"

El Ministerio Público Federal (MPF) brasileño ha anunciado la apertura de una investigación penal por los "actos violentos" en el asalto de las sedes de instituciones oficiales. "El fiscal general de la República, Augusto Aras, supervisa y acompaña con preocupación los actos de vandalismo contra edificios públicos que han ocurrido en Brasilia este domingo", ha informado el MPF en un comunicado. Aras "mantiene contacto permanente con las autoridades y ha adoptado las iniciativas que competen a esta institución para impedir la secuencia de actos de violencia", prosigue. Así, menciona una petición a la Fiscalía de la República en el Distrito Federal para la "apertura inmediata de procedimiento de investigación criminal".

Por su parte, el Tribunal Supremo de Brasil ha ordenado este lunes al Ejército desmantelar todos los "campamentos bolsonaristas" que existen en el territorio brasileño en un plazo de 24 horas. Cabe recordar que multitud de bolsonaristas están acampados frente al Cuartel General del Ejército desde el día posterior a las elecciones del pasado 30 de octubre, en las que Lula derrotó a Bolsonaro. Estos campamentos, que se han multiplicado en ciudades de todo el país pidiendo a las puertas de los cuarteles una intervención militar de las Fuerzas Armadas para derrocar a Lula y devolver al poder a Bolsonaro, comenzaron a ser desmontados el viernes en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, donde hubo algunos enfrentamientos.

El magistrado del Supremo, Alexandre de Moraes, ha recalcado así la importancia de que estos campamentos sean completamente desmantelados a medida que la policía arresta a "todos aquellos manifestantes que aún queden en las calles". Moraes ha expresado que "nada justifica la existencia de campamentos de terroristas, financiados con la complacencia de autoridades civiles y militares de forma totalmente subversiva y sin respeto alguno hacia la Constitución" y ha alertado de que los comandantes y altos cargos de las Fuerzas Armadas, la Policía y el Ministerio de Defensa serán llevados ante la Justicia en caso de que estos campamentos sigan existiendo. Además, ha dicho que las principales autovías de país, parcialmente ocupadas por la turba de seguidores de Bolsonaro, deben ser desbloqueadas a lo largo del día.

Bolsonaro escurre el bulto desde su retiro en Florida

Tras un silencio atronador de más de siete horas desde de que se conociese la noticia del asalto, y como era de esperar, el expresidente Jair Bolsonaro ha negado su responsabilidad en lo ocurrido con una tibia condena. Desde su retiro en Florida (EEUU), el líder ultraderechista, que aún no ha reconocido la victoria en las urnas de Lula, ha asegurado que durante su mandato "siempre" ha cumplido con la Constitución, "respetando y defendiendo las leyes, la democracia, la transparencia y la sagrada libertad". Y ha terminado comparado los hechos de este domingo, que ha calificado de "depredaciones e invasiones", con las "manifestaciones convocadas por la izquierda".

Rechazo total a la intentona golpista desde gobiernos latinoamericanos

Líderes de los ejecutivos de Latinoamérica han rechazado de forma unánime el ataque. El presidente de Chile, Gabriel Boric, ha respaldado sin fisuras a Lula, y no ha dudado en calificar el intento de golpe de los ultraderechistas como un "cobarde y vil ataque a la democracia". Su homólogo méxicano, Andrés Manuel López Obrador, no solo ha condenado los ataques, sino que ha señalado como responsable a "la cúpula del poder oligárquico" de Brasil.

Gustavo Petro, presidente de Colombia ha pedido una reunión urgente de la Organización de Estados Americanos (OEA) para atender el "intento de golpe" en Brasil. "Toda mi solidaridad a Lula y al pueblo del Brasil. El fascismo decide dar un golpe. Las derechas no han podido mantener el pacto de la no violencia. Es hora urgente de una reunión de la OEA, si quiere seguir viva como institución y aplicar la Carta Democrática", ha dicho Petro en un mensaje publicado en Twitter. Desde Venezuela, el Gobierno de Nicolás Maduro ha indicado que ven con "estupor y preocupación" los actos violentos emprendidos por "grupos fascistas y de extrema derecha", que fueron "aupados por sus líderes dentro y fuera del país".

El presidente de Argentina, Alberto Fernández, ha expresado a través de Twitter su "repudio" a los ataques de los bolsonaristas y ha manifestado su "incondicional apoyo y el del pueblo argentino" a Lula ante el "intento de golpe de Estado". En esa misma línea, la presidenta de Perú, Dina Boluarte, ha rechazado "el uso de la violencia" y "el intento de asalto del Congreso y la Presidencia en Brasil", en un mensaje compartido en su cuenta personal de Twitter.

El presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, ha lamentado y condenado "las acciones llevadas a cabo en Brasil que atentan contra la democracia y las instituciones". Este rechazo también ha llegado desde Ecuador, donde su presidente, Guillermo Lasso, ha condenado las "acciones de falta de respeto y vandalismo" en Brasil, que "atentan contra el orden democrático y la seguridad ciudadana".

El resto de la comunidad internacional se solidariza con Lula

Desde EEUU hasta Rusia, toda la comunidad internacional ha condenado, sin excepción, el asalto de los seguidores de Bolsonaro. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha criticado el "asalto a la democracia" en Brasil, que ha calificado de "indignante", y ha mostrado su apoyo a su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. El Kremlin ha condenado el asalto y ha confirmado su "absoluto" respaldo al actual mandatario.

La Unión Europea, por su parte, ha manifestado su "pleno" apoyo al presidente de Brasil y ha condenado en los términos "más enérgicos" el "ataque" a las sedes de los tres poderes del Estado en Brasilia. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, también se ha unido a la condena. "Condeno el asalto a las instituciones democráticas de Brasil. La voluntad del pueblo brasileño y de las instituciones del país deben respetarse", ha afirmado.

Sánchez advierte de la amenaza de "movimientos ultras dispuestos a arrollar con todo"

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, también ha condenado "rotundamente" lo ocurrido, al tiempo que ha mostrado su apoyo a su homólogo brasileño y ha instado a recuperar la "normalidad". Este lunes, Sánchez ha alertado de que "la mayor amenaza actual a las democracias y a la paz" la constituye "el resurgir de movimientos ultra dispuestos a arrollar con todo".

También desde el Ejecutivo español, el ministro de Consumo y coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha manifestado que "la ultraderecha trumpista es un peligro global para la democracia. No podemos bajar la guardia. Todo mi apoyo al legítimo presidente de Brasil".

La polémica, como no, venía desde el Partido Popular. Su portavoz parlamentaria, Cuca Gamarra, ha publicado un tuit como respuesta a la condena de Sánchez al asalto en Brasil: "Contigo, en España esto ahora es un simple desorden público". Está ha sido la primera reacción de número dos del PP, sin condenar lo ocurrido en el país latinoamericano, haciendo solo referencia a la reforma en el Código Penal del delito de sedición.

En Aragón, el concejal de Zaragoza en Común, Alberto Cubero escribía: "Ante el intento del golpe de estado de la ultraderecha en Brasil, defender a Lula es defender la democracia".

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