Lula promete "esperanza" y "reconstruir" Brasil de las "ruinas" que dejó Bolsonaro

En una celebración de la "victoria de la democracia" y "el fin al autoritarismo", el dirigente del PT y del frente de izquierdas fue investido este domingo como presidente de Brasil por tercera vez. Ha prometido "rescatar" del hambre a 33 millones de personas, y a otros 100 millones de la pobreza. En su primer día ya ha revocado varias medidas impuestas por el Gobierno ultraderechista de su antecesor.

Lula en una imagen de la campaña | Foto: @ptbrasil

Lula Da Silva ya es oficialmente presidente de la República Federativa de Brasil después de que jurara su cargo este domingo 1 de enero frente al Parlamento brasileño. A continuación, recibió la banda presidencial de manos de una representación diversa del pueblo. En el exterior, ha estado arropado por una inmensa marea roja, el color del Partido de los Trabajadores y Trabajadoras (PT), unas 300.000 personas que celebraron el regreso del mandatario, que a sus 77 años estará al frente del Ejecutivo por tercera vez, tras ejercer durante dos períodos consecutivos entre 2003 y 2010.

Sus primeras palabras como presidente han sido un alegato en defensa de la democracia, la tierra y el medioambiente, los pueblos indígenas y la igualdad de género, con un mensaje claro de esperanza y reconstrucción frente a la "devastación" de cuatro años del ultraderechista Jair Bolsonaro, a quien no citó, que aún no ha reconocido los resultados electorales, y que se va sin ni siquiera cumplir con los trámites protocolarios al estar fuera del país, en EEUU.

En una ceremonia celebrada bajo estrictas medidas de seguridad por amenazas de afines a Bolsonaro, Lula ha prometido "rescatar" del hambre a 33 millones de personas, y a otros 100 millones de la pobreza, casi la mitad de la población del país. También ha prometido "reconstruir" el país de las "ruinas" en las que quedó tras la gestión Bolsonaro. Además, el nuevo presidente del Brasil ha celebrado la "victoria de la democracia" que le permitió ganar las elecciones de octubre a pesar de las "amenazas" de la ultraderecha que aún no acepta su triunfo. Un nuevo gobierno que quiere poner todos sus esfuerzos en "acabar con las desigualdades del país".

"La vuelta del hambre es un crimen, el más grave de todos contra el pueblo brasileño. Es hija de la desigualdad, que es la madre de todos los males que atrasan Brasil", ha manifestado un emocionado Lula, de orígenes humildes, obreros y sindicalistas, en el púlpito del Palacio presidencial de Planalto. "Vaciaron los recursos de la Sanidad. Desmantelaron la Educación, la Cultura, la Ciencia y la Tecnología. Destruyeron la protección del medio ambiente. No dejaron recursos para comidas escolares, vacunación o seguridad pública", ha continuado.

Otros dos grandes frentes abiertos para Lula son la lucha contra el cambio climático y la gestión de la pandemia de COVID-19, tras el pésimo legado de Bolsonaro. "No podemos admitir que la Amazonía sea una tierra sin ley, no vamos a tolerar la degradación del medioambiente que tanto mal ha hecho a nuestro país", ha afirmado el líder del PT que también ha prometido investigar el "genocidio" de la pandemia, cuyo responsables "no deben quedar impunes". En este sentido, recordó que "en ningún otro país la cantidad de víctimas mortales fue tan alta proporcionalmente a la población", y criticó directamente a la "actitud criminal de un Gobierno negacionista".

Del mismo modo, ha prometido proteger a los pueblos indígenas, que según diversas organizaciones ecologistas han sido abandonados por la anterior administración. "Nadie conoce mejor los bosques que quien estaba aquí en tiempos inmemoriales", ha remarcado Lula en alusión a los pueblos originarios. Así, ha dejado entrever que retomará la demarcación de tierras indígenas, paralizadas durante los cuatro años de mandato de Bolsonaro.

En el marco geopolítico, Lula se ha comprometido a "retomar la integración" en América Latina para tener "un diálogo activo y altivo" con las otras regiones del mundo. "Retomaremos la integración a partir del Mercosur, con la revitalización de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y otras instancias soberanas", apuntó. También garantizó que su gobierno fortalecerá la cooperación con el foro BRICS, que Brasil integra junto con Rusia, India, China y Suráfrica, y tenderá puentes con África y el mundo en desarrollo, sin descuidar sus relaciones con Estados Unidos o la Unión Europea.

"Si estamos aquí es gracias a la conciencia política de la sociedad brasileña", concluyó Lula festejando "el fin al autoritarismo", en una jornada histórica en la que la alegría ha estado muy presente con las actuaciones de decenas de músicos que participaron en el Festival del Futuro.

El acto en el Parlamento ha contado con representación de delegaciones de medio centenar de países. Entre las personas asistentes figuraban los presidentes de Argentina, Alberto Fernández; Bolivia, Luis Arce; Colombia, Gustavo Petro; Chile, Gabriel Boric; Paraguay, Mario Abdo Benítez, Uruguay, Luis Lacalle Pou; Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa; y Alemania, Frank-Walter Steinmeier; así como el rey español, Felipe IV, junto a la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares. Los mandatarios de América Latina han coincidido en asegurar que con el inicio del Gobierno Lula "se abre una nueva era de cooperación en beneficio de la población".

Lula revoca varias medidas de Bolsonaro en su primer día

Aunque no tendrá una gobernabilidad tranquila ya que el bolsonarismo sigue muy vivo, Lula se ha puesto en marcha en su primer día como presidente electo de Brasil. Así, ya ha revocado más de una decena de decretos firmados durante el Gobierno de su antecesor, Jair Bolsonaro. Entre otros, ha restablecido el funcionamiento del Fondo Amazonia, mientras que se ha decretado el combate contra la deforestación y se ha derogado una medida sobre minería ilegal. También ha determinado que la Controlaría General de la Unión (CGU) tendría que reevaluar en el plazo de 30 días el secreto impuesto durante 100 años a documentos e información de la Administración Pública, y ha suspendido la emisión de nuevos permisos de tenencia de armas, así como las autorizaciones de nuevos clubes de tiro.

También ha firmado varias medidas provisionales, una de ellas garantiza el pago de 600 reales brasileños (106 euros) a las familias inscritas en el actual programa Auxilio Brasil y que, a partir de ahora, pasa a llamarse Bolsa Familia; la segunda amplía la exención de impuestos sobre los combustibles; y la tercera reestructura el Gobierno al aumentar el número de ministerios. Además, Lula ha ordenado a sus ministros y ministras que presenten propuestas para sacar del proyecto de privatización a empresas públicas como la petrolera Petrobras o el servicio postal Correios.

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