Al grito de “¡Sí se puede!”, un Aula Magna del Paraninfo de Zaragoza repleta ha recibido este viernes a Irene Montero. La eurodiputada, exministra de Igualdad y actual secretaria política de Podemos ha presentado su primer libro, "Algo habremos hecho", arropada por la escritora y periodista Cristina Fallarás —a quien el público ha querido enviar un cálido abrazo ante la enésima campaña de acoso de la ultraderecha— y por la cineasta Paula Ortiz, muy aplaudida por su reivindicativo pregón de las pasadas Fiestas del Pilar. El acto, retransmitido en directo, ha reunido a 290 personas dentro, aforo completo, y ha dejado a más de un centenar fuera, sin poder entrar.
“Tenemos que celebrar las cosas. Celebrar que viene Irene. Celebrar que vamos a enfrentar al fascismo. Celebrar que estamos juntas”, ha reivindicado Fallarás al inicio de una conversación que, más que una presentación, se ha convertido en una celebración del feminismo, de la resistencia y de la memoria política. “Tres mujeres feministas de tres décadas distintas”, como ha subrayado la periodista, compartiendo reflexiones que conectaron pasado, presente y futuro de las luchas feministas.
Al grito de “¡Sí se puede!”, un Aula Magna del Paraninfo de Zaragoza llena recibe a @IreneMontero. Presenta su primer libro, “Algo habremos hecho”, acompañada por Cristina Fallarás y Paula Ortiz. En directo: https://t.co/MB86YXIBDp
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— Iker G. Izagirre (@igoiz17) October 31, 2025
“Algo habrás hecho' es una frase que se ha lanzado incontables veces contra las mujeres para criminalizarlas por ejercer su libertad. Hacerla nuestra es una forma de conjurarnos frente a quienes se oponen a una sociedad más democrática, más justa y más feminista”, reivindica Montero en las páginas de su libro, donde narra en primera persona lo vivido en estos años de intensa vida política: el nacimiento de Podemos, su paso por el Ministerio de Igualdad y sus reflexiones sobre el futuro político. Y, sobre todo, “la necesidad de seguir avanzando en derechos a pesar de la violencia política y personal recibida. Porque, efectivamente, algo se ha hecho para conseguir lo que algunos decían que era imposible”.
De los silencios del franquismo a la grieta del 15M
Ha sido Cristina Fallarás la primera en intervenir. “Yo nací en el franquismo. Viví una transición que muchos llamaron modélica, pero que dejó a los fusilados y fusiladas en las cunetas, a los criminales sin juzgar y a las grandes empresas que se lucraron con sangre republicana sin tocar”, ha recordado. “Era un país putrefacto donde el silencio se había consolidado. Y de repente llegó Podemos y abrió una brecha en ese silencio. Y se lo han hecho pagar, pero ahí están”.
Paula Ortiz, nacida “en una democracia recién estrenada”, ha descrito su generación como “una encrucijada” y ha reivindicado su paso por la escuela pública. Ha recordado el 15M, momento en el que rodó su primera película —"De tu ventana a la mía"— como “un salto poético y político que no he vuelto a ver”, y ha defendido “el círculo como símbolo de una militancia que rompió los sagrados triángulos del poder”.
“El feminismo es la primera línea de defensa de la democracia”
Montero se ha mostrado muy agradecida, “con el corazón muy lleno”, por estar en compañía de Cristina Fallarás y Paula Ortiz, “dos de las mujeres más valiosas y poderosas que habitan esta ciudad”. Ha hablado con emoción de su experiencia en la Plataforma de Afectadas por la Hipoteca (PAH), donde comprendió “lo que es la política: ver físicamente el cambio de mujeres que pasan del miedo al poder compartido”. Desde esa vivencia ha trazado un hilo entre el movimiento por la vivienda, el feminismo y la defensa de la democracia: “En el movimiento por la vivienda ya se ve que el feminismo es la primera línea de defensa de la democracia en el mundo”.
Frente a voceros de la ultraderecha y la ola reaccionaria, la exministra ha reivindicado el movimiento antifascista “lleno de gente joven, tanto que dicen que la juventud no se interesa por la política”. Ha puesto en valor que “es la gente joven la que está levantando las acampadas en defensa del pueblo palestino y en contra del genocidio. Es la gente joven la que está nutriendo ese movimiento antifascista que está siendo capaz de ocuparse de la principal tarea democrática de nuestro tiempo: hacer que las universidades y las calles sean espacios libres de fascismo”.
“Queremos usar el poder para cambiarlo todo”
Montero ha recordado que “el feminismo y la izquierda no teníamos tanto poder desde la Segunda República”, y ha hecho un llamamiento a la responsabilidad del PSOE: “Queremos que la derecha no gobierne. Queremos echar a la derecha allá donde gobierna. Y que no vuelva a donde ya la hemos echado. Para eso somos fundamentales, porque el PSOE sólo no puede. Cuando colaboramos, las cosas salen bien”.
“Conquistar derechos no es irreverencia, es responsabilidad”, ha defendido la eurodiputada de Podemos, que ha reivindicado la necesidad de disputar el poder a las clases privilegiadas: “Nosotras no queríamos habitar el poder, queremos usarlo. Y queremos hacerlo sin su tutela, sin pedirles permiso. Queremos usarlo para avanzar en derechos, para las cosas que siempre nos habían dicho que eran imposibles, no solo la derecha, también algunos sectores progresistas”.
Cristina Fallarás ha coincidido: “Tenemos que querer tener poder, porque si no tenemos poder no hay cambio”. Y Montero ha respondido: “Esa es la clave de todo. Se tardó cuatro elecciones para que hubiese un Gobierno de coalición. La gran pregunta es por qué el PSOE y los sectores progresistas del ámbito mediático han invertido más esfuerzos en parar a la izquierda y meter al feminismo en un cajón que en enfrentar a la derecha y la ultraderecha reaccionaria”.
Poder, castigo e insobornabilidad

En un diálogo coral con Fallarás y Ortiz, se ha abordado la noción de castigo hacia las mujeres que ejercen poder. “La noción del castigo siempre va hacia lo femenino”, ha señalado Ortiz. “El castigo es brutal y no tiene límites”, ha añadido Fallarás, recordando a la magistrada y exdelegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Vicky Rosell, presente en la sala. “En 40 años no había visto nada semejante. Tanta inquina, tanta rabia, tanto odio”, ha continuado la periodista para remarcar que Montero y Rosell “entraron a manejar el poder, a usar efectivamente el poder, para modificar el lugar desde el que lo ejercían”. “A Irene la atacaron por meter los cuidados dentro del Congreso”, ha denunciado.
Montero ha reconocido que “de ese castigo lo que más duele es cuando dañan a la gente que más quieres”, pero ha afirmado con determinación: “No vamos a dejar que nos machaquen. Vamos a pelear como leonas”. Ha defendido la Ley del Solo Sí es Sí como “el mayor avance en derechos sexuales y feministas de nuestra historia”. “Por eso la reacción patriarcal fue tan virulenta: desde los medios y la judicatura”, ha señalado para advertir: “Ellos levitan por encima del poder. Su sensación de impunidad es tan grande que les parece insólito que alguien los desafíe. El feminismo desafía su poder en lo más íntimo de sus dominios, en sus propias camas”.
“Es la misma ofensiva que persigue a Cristina Fallarás, la que dice que el peligro somos las mujeres y no los agresores”, ha subrayado Montero añadiendo: “Cuando demostramos que sí se puede, nos dicen que hemos ido demasiado lejos. Pero este país está lleno de vidas destruidas por las violencias machistas y de hombres poderosos que siguen en sus puestos aunque todo el mundo sabe que son agresores”.
“Quieren que la izquierda sea solo una anécdota. Pero el feminismo y la izquierda son los únicos lugares donde se pueden curar esas heridas con ternura. A los fascistas se les saca conquistando derechos, devolviéndolos al rincón oscuro de la historia del que nunca debieron salir”, ha afirmado la secretaría política de Podemos.
“El feminismo desafía su poder en lo más íntimo de sus dominios”
En ese sentido, Montero ha recordado que hace 15 años “estábamos en las calles haciendo lo que nos decían nuestras madres y abuelas: luchar aunque sea imposible ganar”. “Después de estos años sabemos que sí se puede ganar. Tenemos la experiencia y la voluntad irrenunciable de querer transformar las cosas aunque nos hagan pagar un alto precio por ello”, ha añadido.
Fallarás ha reconocido que en el libro “hay un sufrimiento sostenido”, pero también “una grieta que ha quedado abierta a pesar de todo”. “Nada ha terminado. Todo está por hacer”, ha respondido Montero.
La periodista ha aprovechado para reflexionar sobre “la idea de la cancelación”: “A un hombrecito, pobrecito, lo cancelan porque decimos que tiene los huevazos como un toro. Pero a quienes cancelan de verdad es a ellas: a las actrices, a las directoras, guionistas, maquilladoras, en cuanto se quejan o denuncian”.
Montero ha cerrado ese bloque con una apelación directa a las mujeres: “Si tenéis alguna duda de si poner un tuit, de si decir algo, de si hacer un comentario en el trabajo... hacedlo. Porque el feminismo sí nos protege. Porque el feminismo hace que nunca estemos solas, que siempre haya una feminista ahí cuando nadie más está”.
“La memoria nos sirve para actuar”
Casi al final del acto, ha tomado la palabra Vicky Rosell. “Han estado grandiosas explicando los lugares donde hay una impunidad tan bestia de las violencias sexuales”, ha dicho mirando a Cristina Fallarás, Irene Montero y Paula Ortiz. “A nosotras nos quisieron matar. Y casi nos matan. Hemos pasado mucho miedo, hay que reconocerlo. Nos quisieron matar porque no nos podían comprar”. Sus palabras han sido respondidas con una larga ovación.
Fallarás ha cogido el testigo de Rosell para lanzar una certeza: “Volveremos a ser. Volveremos con fuerza. Ese feminismo insobornable ha calado. Lo veo en mi hija y en sus amigas”.
En su cierre, Montero ha llamado a la esperanza, a la acción colectiva y a “fiarnos de nuestras entrañas” ante lo que está pasando en el mundo, “que es insoportable”. En este sentido, ha invitado a “reapropiarnos” de ese “algo habremos hecho” que es también una forma de mirar hacia adelante. “Este libro no está hecho solo para hacer memoria, sino para que la memoria nos sirva para actuar”, ha afirmado.
Ha denunciado una Europa “que se cae a pedazos, sumisa a Trump y cómplice del genocidio”, y ha defendido que “claro que hay alternativa”. “Tenemos que creerlo y pelearlo hasta conseguir hacerlo. La tarea es no dejar este mundo de mierda a nuestras hijas, pero tampoco a nosotras. Se lo debemos a nuestras madres y abuelas”.
El acto ha concluido entre aplausos, abrazos y un eco compartido: “Solas nunca. Peleando hasta el final”.

