“No es un fallo del sistema, es el sistema”: una investigación revela la cara oculta de la industria avícola española

El Observatorio de Bienestar Animal y AnimaNaturalis presentan una investigación con imágenes grabadas en granjas de Catalunya y Castilla-La Mancha que documenta hacinamiento, crecimiento forzado, lesiones y problemas de movilidad en el modelo intensivo de producción de pollo que domina el Estado español

22 mayo, 2026. 07:00
Imagen recogida en la investigación de OBA y AnimaNaturalis | Foto: Aitor Garmendia

El Observatorio de Bienestar Animal (OBA) y AnimaNaturalis han presentado una investigación que cuestiona el modelo dominante de producción avícola en el Estado español. El trabajo, presentado este martes y elaborado conjuntamente por ambas organizaciones, analiza de forma estructural el sistema intensivo de cría de pollos “broiler” —destinados a la producción de carne— y sostiene que el hacinamiento, las malformaciones, las lesiones y los problemas de movilidad documentados no son “casos aislados”, sino el funcionamiento habitual de una industria que sacrificó más de 810 millones de animales en 2025.

La investigación incluye imágenes captadas por el fotoperiodista Aitor Garmendia en cinco granjas situadas en Catalunya y Castilla-La Mancha. Según denuncian las organizaciones, las fotografías y vídeos muestran aves con crecimiento desproporcionado, heridas cutáneas, problemas para caminar y elevadas densidades de población en explotaciones representativas del modelo hegemónico de producción de pollo en el Estado español.

Un modelo que concentra el 80% de la producción

Según los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) recogidos en la investigación, el Estado español produjo en 2025 un total de 1.602.257 toneladas de carne de pollo broiler —peso canal—, superando los 810 millones de animales sacrificados. España se sitúa así como el segundo productor de carne de pollo de la Unión Europea, solo por detrás de Polonia.

El pollo broiler representa aproximadamente el 82% de toda la carne de ave producida en el Estado español y concentra cerca del 23% del volumen total de la ganadería española. Las organizaciones sostienen que alrededor del 80% de esta producción se basa en razas de crecimiento rápido seleccionadas genéticamente para alcanzar los 2,8 kilos en apenas 42 días.

Según la investigación, este ritmo metabólico supera la capacidad física de los animales y provoca enfermedades, miopatías, fallos cardiovasculares y graves problemas de movilidad antes incluso de llegar al matadero. Además, citando diversos estudios científicos, las entidades afirman que más de la mitad de estos pollos desarrolla cojera clínica o lesiones en las patas derivadas del contacto permanente con suelos saturados de excrementos.

“Lo que el consumidor percibe como un precio bajo en el lineal es, en realidad, el resultado de un sistema de máximo estrés biológico”, afirma Aïda Gascón. “Estamos ante animales que son ‘bebés’ con cuerpos de adultos cuyos órganos fallan antes de llegar al matadero. No es un fallo del sistema, es el sistema funcionando según sus propios parámetros de eficiencia: la máxima optimización del coste a costa de un sufrimiento animal agónico y sistémico”, añade.

Hacinamiento extremo y uso masivo de antibióticos

Foto: Aitor Garmendia

La investigación pone también el foco en las condiciones de hacinamiento permitidas por la normativa europea. Actualmente, la legislación autoriza densidades de hasta 42 kilos por metro cuadrado, el máximo legal permitido por la Unión Europea. Las organizaciones denuncian que esto obliga a los animales a vivir y morir en espacios extremadamente reducidos, limitando completamente sus comportamientos naturales.

El informe relaciona además estas condiciones de hacinamiento con el debilitamiento del sistema inmunitario de las aves y el elevado uso de antibióticos veterinarios. Aunque la Unión Europea prohibió en 2006 el uso de antibióticos como promotores del crecimiento, el Estado español continúa utilizando el doble de estos medicamentos que la media europea en proporción a su población animal, según datos de la European Medicines Agency (EMA) citados en la investigación.

Las organizaciones recuerdan además que las ventas de antibióticos veterinarios en la Unión Europea crecieron un 5% en 2024, rompiendo una tendencia descendente de más de diez años.

Según el dictamen publicado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) en 2023, citado también en la investigación, el hacinamiento, la falta de estímulos y el estrés permanente en las naves industriales debilitan el sistema inmunitario de las aves y favorecen la proliferación de bacterias resistentes a antibióticos, aumentando el riesgo sanitario y la contaminación de la carne que llega a supermercados y grandes superficies.

La industria española sigue sin mover ficha

Foto: Aitor Garmendia

Pese a que el Estado español cuenta con un autoabastecimiento del 97,1% y dispone, según las organizaciones, de capacidad suficiente para liderar una transición hacia modelos de mayor bienestar animal, la investigación sostiene que la industria avícola española “permanece inmóvil” y mantiene el sistema intensivo como modelo dominante.

En este contexto, el Observatorio de Bienestar Animal y AnimaNaturalis reclaman a la patronal AVIANZA que se pronuncie sobre la viabilidad de este modelo y sobre la necesidad de avanzar hacia estándares más elevados de bienestar animal.

Las entidades recuerdan que otros países europeos ya han comenzado a introducir cambios significativos. Noruega ha anunciado la eliminación total de las razas de crecimiento rápido para 2027, mientras que en los Países Bajos el 100% del pollo fresco comercializado cumple estándares superiores de bienestar bajo el sello Better Life.

También critican que la Comisión Europea todavía no haya aplicado las recomendaciones formuladas por la EFSA en 2023, entre ellas reducir la densidad máxima permitida a 11 kilos por metro cuadrado e imponer un límite de crecimiento de 50 gramos diarios, frente a los más de 100 gramos diarios que, según denuncian, pueden alcanzar algunos pollos en los sistemas intensivos actuales.

Una demanda social ignorada

Foto: Aitor Garmendia

Las organizaciones sostienen además que existe una demanda social clara a favor de mejorar las condiciones de vida de los animales en granjas. Recuerdan que más de 230.000 personas participaron en la consulta pública abierta por la Unión Europea sobre bienestar animal y citan el Eurobarómetro de 2023, según el cual el 91% de la ciudadanía europea considera que los animales criados en granjas deberían estar mejor protegidos y el 94% cree que deberían disponer de espacio suficiente para moverse libremente.

Pese a ello, denuncian que la producción de pollo en el Estado español continúa concentrada casi exclusivamente en un modelo industrial intensivo de bajo coste basado en razas de crecimiento rápido y altas densidades de población. “El consumidor español no está pudiendo elegir activamente modelos de bajo bienestar; está consumiendo la única oferta disponible y asequible”, sostienen las entidades.

Por ello, el Observatorio de Bienestar Animal y AnimaNaturalis reclaman que la industria española firme el llamado Compromiso Europeo del Pollo (ECC), una iniciativa orientada a implantar razas de crecimiento lento, menores densidades de población y estándares más elevados de bienestar animal.

“La responsabilidad no puede recaer solo en las personas consumidoras; es la industria la que debe elevar el estándar. Es quien debe decidir si quiere liderar la modernización del sector o seguir defendiendo un modelo basado en la precariedad biológica del animal”, afirma José Luis Murillo.

Por último, Aïda Gascón plantea también la necesidad de reducir el consumo de carne y avanzar hacia un sistema alimentario con mayor presencia de proteína vegetal de alta calidad. Según sostiene, esta transición permitiría disminuir la presión ambiental, mejorar la seguridad alimentaria y ofrecer alternativas “más asequibles y responsables” para las personas consumidoras.


Las imágenes y vídeos de la investigación son de ©Aitor Garmendia (Tras los Muros) para AnimaNaturalis y Observatorio de Bienestar Animal (OBA).

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