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Giro 2019: Puro amor al deporte más bello y cruel

De las tres grandes, se trata de la más esperada por el buen aficionado, en Italia cuidan de forma exquisita su carrera, tienen un olimpo de excelsos ganadores (Alfredo Binda y Fausto Coppi, cinco victorias totales; o Bartali, Galetti, Brunero Magni, Gimondi, con tres), por el que sólo se asoman entre los más grandes, Eddy Merckx (cinco entorchados) y Bernard Hinault (con tres). Pero esto es el Giro, un carnaval en el que es difícil repetir victoria. Queda poco para el Tour, pero ese guion será muy distinto.
| 17 junio, 2019 11.06
Giro 2019: Puro amor al deporte más bello y cruel
Fausto Coppi conquistando el Izoard en solitario (Giro de 1949). Foto: Presse Sports

“Un uomo solo è al comando, la sua maglia è biancoceleste, il suo nome è Fausto Coppi”.- Mario Ferretti.

La cita que corona esta crónica del Giro, celebre en la cultura ciclista, alude al campionissimo Coppi, que ha sido homenajeado en la corsa rosa por cumplirse cien años de su nacimiento. Fausto Coppi, de aspecto desgarbado, pero torturadoramente elegante en su pedaleo, ganó cinco Giros y dos Tours, entre los años cuarenta y cincuenta. Las dos guerras mundiales marcaron su carrera deportiva, y también las lesiones. Comunista, agnóstico, era un verso libre en esa época. Falleció en 1960 tras participar en una carrera en África, se lo llevó la malaria.

De las tres grandes, se trata de la más esperada por el buen aficionado, en Italia cuidan de forma exquisita su carrera, tienen un olimpo de excelsos ganadores (Alfredo Binda y Fausto Coppi, cinco victorias totales; o Bartali, Galetti, Brunero Magni, Gimondi, con tres), por el que sólo se asoman entre los más grandes, Eddy Merckx (cinco entorchados) y Bernard Hinault (con tres). Un tal Nibali aspira a entrar en ese selecto club de las tres victorias. Pero esto es el Giro, un carnaval en el que es difícil repetir victoria. Vean el palmarés de los últimos años.

La 102 edición del Giro presentaba un recorrido de menos a más, clásico y con una semana final de infarto, ya lo comentamos hace un tiempo por AraInfo. Muy bello y con alternativas para todos. Una carrera especial, ya que rara vez defrauda, y con momentos antológicos, algo más difícil de vivir en Tour o Vuelta. Recordemos la cabalgada de Froome el año pasado, la remontada de Nibali en 2016 ante Chaves, el etapón en Aprica entre Contador, Aru y Landa en 2015, o esa etapa de 1994 que tan bien rememoraba hace unas semanas Juan José Baquedano. He perdido la cuenta de las veces que la he visto en vídeo. Recorridos salvajes, con mucho desnivel, puertos duros de verdad y encadenados, sorpresas que no se ven en el perfil del libro de ruta. Amor al ciclismo.

Esta edición de la corsa rosa no tenía un favorito muy claro para suceder a Froome, por proyección y presente, aparecían en las listas Simon Yates -tras su victoria en la Vuelta-, Primoz Roglic -por fortaleza y prestaciones-, Vincenzo Nibali -palmarés y conocimiento- y Tom Dumoulin -ganador en 2017 y segundo el año pasado-. Como outsiders, el eterno Mikel Landa, Ilnur Zakarin, Miguel Ángel López, Richard Carapaz, Rafal Majka o Bauke Mollema, entre otros. Y por supuesto, una lista extensa de corredores de calidad y cazaetapas, dispuestos a animar cualquier fuga que se precie: Brambilla, Bakelants, Ulissi, Gasparotto, De Gendt, Formolo, Henao, Ciccone, Jungels, Nieve, Cataldo, Gallopin… Y una prueba que mima a los velocistas, con una primera semana que tenía oportunidades para todos (Viviani, Ackermann, Démare, Cimolai, Ewan, Nizzolo o Gaviria). El Team Ineos perdía fuelle con la baja de Egan Bernal, pero eso permitía tener más libertad a jóvenes como Sivakov, Hart o Sosa. Los equipos invitados, lógicamente, suelen ser locales: el combativo Androni Giocattoli de Gianni Savio, el Nippo-Vini Fantini, el Bardiani-CSF, y el forastero Israel Cycling Academy.

Nieve y ciclistas escalando hacia el Lago Serrù. Imagen típica del Giro.Foto: @Giroditalia

La salida en Bolonia nos mostraba una crono de 8 kilómetros con final en San Luca, un viacrucis de 2 kilómetros al 10% de pendiente media, una buena forma de separar la paja del grano. El inconmensurable Roglic se llevó etapa y liderato, alejando al resto de favoritos a más de 20 segundos, con mención especial para Landa, a un minuto y poco del esloveno del Jumbo-Visma. Una primera semana de carrera, hecha para los velocistas, con finales ratoneros -algo muy característico de la ronda transalpina-. La segunda etapa (con final en Fucecchio) se la llevó el potente Pascal Ackermann (Bora), su primera victoria en una gran vuelta. La descalificación de Viviani, dejó como vencedor en Orbetello al colombiano Fernando Gaviria (UAE), nervios, piernas frescas y movimientos que se penalizan. En el corazón del antiguo Imperio Romano se desató la primera sorpresa accidentada del Giro: una montonera provocada por un despiste, rompió el pelotón en mil pedazos. Tom Dumoulin fue el principal afectado, dejándose cuatro minutos y algo más; una jornada rompepiernas, de 228 kms, con un final picando para arriba en Frascati, en el que un ataque del pequeño Richard Carapaz anticipó al selecto grupo de cabeza.

Al día siguiente se confirmaba la baja de Dumoulin, con la rodilla dolorida. Una ausencia que despejaba variables, demostrando que las primeras etapas de una gran vuelta siempre son carreras de obstáculos. Pascal Ackermann se enfundaba su segunda victoria en la meta de Terracina, bajo un inmenso aguacero -con biscotto de postre para los favoritos por miedo a las traicioneras caídas-, en un recorrido que circuló por lugares que explican el fascismo mussoliniano, por el Agro Pontino, una zona de marismas, que sirvió durante la década de los 30 del siglo pasado para exhibir el músculo colonizador de il Duce, 30.000 personas del Veneto y el Friuli fueron trasladadas a repoblar esta zona del Lacio.

Y en la sexta etapa, se consintió la fuga del día, en un terreno sinuoso por la Apulia, una fuga de calidad con renta suficiente para que Valerio Conti (UAE) se enfundase la maglia rosa, el pelotón llegaba a más de siete minutos, con un Roglic magullado, tras una caída; la victoria de etapa en San Giovanni Rotondo fue para Fausto Masnada (Androni), escalador de 25 años que ya el año pasado estuvo a punto de llevarse una etapa del Giro. La siguiente jornada circuló por los Abruzos, media montaña con final en L’Aquila, un territorio pestoso, la zona con mayor porcentaje de espacios protegidos de toda Europa. De nuevo, la fuga tuvo margen para jugarse la victoria y allí apareció el vasco Pello Bilbao (Astana), atacando en la ascensión final, confirmando su estado de forma, Gallopin y Formolo darían tiempo al resto de escapados. El sábado 18 de mayo, día previo a la contrarreloj, aparece la etapa más larga de este Giro, con 235 kms., con un final complicado en Pesaro, descenso peligroso en los últimos kilómetros y victoria al sprint de Caleb Ewan (Lotto). Esta primera parte de carrera culminaba con una contrarreloj de 34 kms., con final en San Marino, complicada (12 kms. finales en ascenso), y en la que Primoz Roglic destrozó a todos los favoritos. Voló el esloveno bajo la lluvia, incluso rebajó en  11 segundos el tiempo de Victor Campenaerts (Lotto), reciente recordman de la hora. Ciclistas como Landa, Yates o Miguel Ángel López quedaban bastante alejados en la general de Roglic. Salvaron los muebles, Mollema o Nibali. Y Valerio Conti continuaría de maglia rosa alguna etapa más. Todo queda según el guion de los organizadores: una buena ventaja para el contrarrelojista de referencia, escaladores que tendrán que atacar de lejos y a la mínima, y otros corredores que irán a buscar el fallo. Y toda la montaña por delante.

Desgaste y más desgaste. Se comentaba que había sido una primera semana aburrida, pero lentamente las piernas de los ciclistas se cargan, la tensión por ir delante en los últimos kilómetros, los intangibles que no se ven. En deportes de fondo todo suma, aunque el aficionado normal no termine de percibir esas largas jornadas con final al sprint.

Mientras se disputaba la primera semana del Giro, la Vuelta a Aragón 2019 brillaba para nuestro deleite. Una pena que no pudiera ganar alguno de los ciclistas aragoneses en liza, Jorge Arcas se dejó un minuto y pico en la etapa de Canfranc, por un problema mecánico, tenía opciones y de ahí su gesto de rabia. Jaime Castrillo tenía pocas posibilidades por las características del recorrido, quedó el 75 en la general final. Algo parecido le ocurrió a Sergio Samitier (34º clasificado) o Fernando Barceló (10º). Tras su rescate del ostracismo el año pasado, queda pendiente diseñar etapas que rompan y atraigan, utilizar el ciclismo para la promoción turística es un clásico, pero se debe ofrecer algo más que un final en la estación de Canfranc. Por cierto, la general se la llevó el catalán Eduard Prades (Movistar).

Postura perfecta de Primoz Roglic en la crono de San Marino. Foto: @Giroditalia

Tras la crono de San Marino y el primer día de descanso, comienza la segunda semana de pedaladas, con una victoria al sprint de Arnaud Démare (Groupama) en Modena, y ya en el Piamonte (Novi Ligure), otra volata para Caleb Ewan. Tras el atracón de velocistas, se abrió la veda de la montaña, en un recorrido con final en Pinerolo, homenaje a la monumental cabalgada de Fausto Coppi en el Giro de 1949, pasando escapado las ascensiones a Maddalena, Vars, Izoard, Monginevro y Sestriere, dejando a cerca de doce minutos a su rival Bartali. En esta etapa nos encontramos con el primer puerto serio de la carrera (Montoso, 9 kms. a 9.5% de pendiente) y una serie de movimientos interesantes entre los favoritos; en la escapada del día, UAE había filtrado a Jan Polanc -que se convertiría en nuevo líder de la carrera, destronando a su compañero Conti-, era una fuga de calidad que se despeja en Montoso, con Brambilla, Capecchi, Dunbar, Caruso y el mencionado Polanc, pero Cesare Benedetti (Bora) enlazará en las calles de Pinerolo para hacerse con su primera victoria como profesional. Ha tenido que esperar doce años. Casi nada. Por detrás, Landa y Superman López, necesitados de recortar tiempo tras sus malas cronos, atacaron, consiguiendo una renta de medio minuto sobre el grupo de los favoritos. Roglic seguía sin inmutarse.

La jornada siguiente, con final en Ceresole Reale (Lago Serrù), fue un etapón colosal en el que sucedieron muchas cosas: una carrera descontrolada, con gente de la general metida en la fuga del día. Se sabía que el equipo del hombre referente de la carrera, Roglic, no podía controlar movimientos en alta montaña, y esa fue la apuesta de corredores como Mollema o Zakarin (victoria de etapa para el tártaro). Por delante, Colle del Lys, Pian del Luppo -que recuerda al Mortirolo- y los 20 kms. del puerto final, entre el Piamonte y Aosta. La fuga era de calidad pero atrás hubo ritmo suficiente para la traca final en Ceresole Reale, la vigilancia extrema entre Nibali y Roglic perjudicó a ambos, de la que se aprovechó Landa (recortando casi dos minutos a los dos cappos), y también un atento Carapaz. Prácticamente llegaron de uno en uno, dureza máxima en los rampones finales, resistiendo el líder Polanc y confirmándose que Simon Yates no termina de carburar. El tríptico alpino nos confirmó de manera definitiva quienes eran los candidatos reales a ganar la carrera. Al día siguiente, otro etapón con final en Courmayeur, y la esperada ascensión al Colle San Carlo, puerto duro y selectivo, donde Nibali tensó la cuerda pero fue Carapaz quien hizo el ataque definitivo, 30 segundos en la cima, que fue ampliando progresivamente en el tramo final, alzándose con la victoria de etapa y el liderato,   con 7 segundos de diferencia respecto a Roglic. A los pies del Monte Bianco, aparece Carapaz como líder inesperado, Roglic mantiene su chance -pensando en la crono final-, un Nibali amenazante, y también con opciones Majka, Landa y Mollema. El resto parecía que tenían un punto menos para aspirar al podio final. El día de las elecciones, una interesante jornada entre Ivrea y Como, con un final parecido a las últimas ediciones de Il Lombardia, la clásica de las hojas muertas, con un dúo italiano en fuga, Dario Cataldo y Mattia Cattaneo, que aprovechó su considerable brecha en minutos para jugarse la victoria al sprint, con premio para el de Astana -un buen fondista-; y por detrás, Yates intentó romper el pelotón pero era un día marcado con una x por el tiburón Nibali, que selecciona el grupo en la subida final del Civiglio, sólo puede seguirle Carapaz, y entre caída y debilidad, el temido Roglic se dejó 40 preciosos segundos en la meta lombarda.

Los favoritos en el mítico Mortirolo.. Foto: @Giroditalia

La tercera semana de carrera no daría tregua desde el mismo martes, el tappone de Ponte di Legno tras la jornada de descanso. Eso sí, un recorrido muy condicionado por la suspensión de la subida al Gavia por las fuertes nevadas (1.360 metros de desnivel, coronándose a 2.600 metros de altura); nos quedaba el Mortirolo y en esa tortura de carretera siempre ocurren cosas: Nibali ataca, pero sin conseguir mucha renta gracias al formidable trabajo de los Movistar, Roglic cediendo, y por delante la etapa se la jugaron Giulio Ciccone (Trek) y Jan Hirt (Astana), con victoria merecida para el italiano, que está arrasando en la clasificación de la Montaña. Poco más, reagrupamiento atrás y trabajo en los falsos llanos previos a la meta para que Roglic ceda casi un minuto y medio. Carapaz sale reforzadísimo, su único rival en la pelea hasta Verona será Nibali. La 17ª etapa tuvo como protagonista a Nan Peters, este rodador de Grenoble (AG2R), se llevó su primera victoria como profesional en la tendida subida de Anterselva, tras resolver con un buen ataque la numerosa fuga de la jornada. Esta localidad del Tirol fue escenario de los fuegos artificiales de los favoritos. Había terreno pero las fuerzas están muy igualadas, sólo Mikel Landa intentó abrir brecha en la parte final, arañando unos segundos. Nibali y Roglic flaquearon, pero era ya tarde para que se comprometieran sus puestos en la general. La única etapa de transición en esta tercera semana fue la del jueves 30 de mayo, 220 kms. de tendencia descendente hacia la llanura veneta (Santa Maria di Sala) y tres fugados de equipos modestos, Nico Denz (AG2R), Mirco Maestri (Bardiani) y Damiano Cima (Nippo-Vini Fantini). Parecía imposible pero aguantaron, en un sprint agónico con los velocistas lanzados, Cima resistió y se llevó una victoria épica justo en los últimos metros de la meta. Y alguna historia más, Ackermann le arrebataba la maglia ciclamino a Démare, la clasificación por puntos. Una de las imágenes del Giro.

Paisaje pétreo de los Dolomitas, lugar decisivo de la corsa rosa. Foto: @Giroditalia

Dos etapas de montaña y la crono final restaban. El viernes nos trajo la sonrisa de Esteban Chaves, en la meta de San Martino di Castrozza, resolviendo en el puerto final con absoluta suficiencia sobre el resto de escapados. El escalador del Mitchelton lleva un año difícil, con problemas físicos que le han impedido rendir como nos tenía acostumbrados. Por detrás, decidieron reservarse para la jornada sabatina, sólo Miguel Ángel López se movió, sacando 44 segundos a los favoritos. Así que la gran etapa dolomítica dejaría casi todo sentenciado, un subir y bajar por Cima Campo, el durísimo Passo Manghen, Passo Rolle y la subida final escalonada de Croce d’Aune y Monte Avena. Y pudo liarse, en el Manghen, López lanzó un mortífero ataque que mostró las debilidades de Nibali y Roglic, pero lograrían enlazar en el descenso. En la doble subida final,  Landa realiza su apuesta para desbancar a Roglic del podio, Nibali afila los colmillos, y un desesperado López es tirado por un aficionado -al que agrede con el calentón frustrante-. De repente pasa de todo. Los fugados no tuvieron margen, entre ellos un talentoso Valentin Madouas, que iba en cabeza de carrera, también Kangert, Nieve, Ciccone o Pello Bilbao. Algunos de ellos se engancharon en el grupo de favoritos, con premio para Pello (segunda victoria de etapa), ganándole el sprint a Landa. El de Movistar ascendía al tercer puesto de la general, con 27 segundos de margen sobre Roglic. Hubo de todo, y en la crono final de Verona, de 15 kms., sucedió lo esperado, un Roglic normal recuperó el tercer escalón del podio. La etapa fue para Chad Haga (Sunweb), en un día final muy caluroso en la Arena veronesa.

Carapaz, Nibali y Roglic. El podio de Verona. Foto: @Giroditalia

Resumir la crónica sería un exceso, redacto el final con la carrera ya acabada y eso le quita emoción al análisis, pero ahí va. Un Giro 2019 bastante entretenido, sin jornadas que pasarán a los anales del ciclismo pero con la sensación de que podía ocurrir de todo. Todo se centra en el campeón, Richard Carapaz, 26 años, de un pequeño pueblo ecuatoriano en la frontera con Colombia, no entraba en las mejores quinielas pero el año pasado ya demostró de lo que era capaz (4º en la general y una etapa). No dudó y aprovechó su momento, de hecho no mostró debilidad alguna. Un justo ganador. Vincenzo Nibali se quedó a un minuto de ganar su tercer Giro, se le atribuye un sentido táctico inmenso al siciliano pero esta vez no pudo con el hábil Carapaz; en todo caso, once podios en las grandes vueltas, se encuentra a un paso de los más grandes de todos los tiempos. Primoz Roglic termina tercero, demostrando que tiene una gran vuelta en sus piernas, sin equipo, aguantó y no desfalleció. Pero el Giro tiende a atragantarse en su tercera semana. Mikel Landa, en su línea, ir de líder claro no le termina de sentar bien, sus pésimas cronos le lastran una vez más. Del resto, una pena lo de Superman López (7º, mejor joven), mucho potencial en la alta montaña pero siempre le pasan cosas extrañas.

Se esperaba más de gente como Gallopin, Ion Izagirre, Jungels o Sosa. Cuando las piernas no van, no queda otra. El espectáculo lo pusieron los corredores italianos, de todo tipo y condición, un Ciccone magistral (Montaña, etapa y kilómetros de calidad), Masnada, Cima o Cattaneo. Bien por Ackermann, debuta en una grande y se lleva la clasificación por puntos. Y equipos que han pasado muy desapercibidos, como Deceuninck, Ineos (aún con el jovencísimo Sivakov en el top ten) o Dimension Data, entre otros. Y Ecuador entra a lo grande en la historia del ciclismo. Queda poco para el Tour, pero ese guion será muy distinto. Bello, cruel y justo.

17 junio, 2019

Autor/Autora

@Danilerin


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