36 atletas integran el Equipo Olímpico de Refugiados del COI para París 2024, representando a la población desplazada mundial de más de 100 millones de personas en los Juegos Olímpicos de verano de París 2024. Una iniciativa que repite por tercera vez, tras Río 2016, con nueve atletas, y Tokio 2020, con 29. En esta edición competirán bajo las siglas EOR, del francés "équipe olympique des réfugiés", y por primera vez tendrán su propio emblema –con un corazón en el centro– para unificar al equipo, en lugar de competir bajo la bandera olímpica.
Son 23 hombres y 13 mujeres, procedentes de once países, en su mayoría de Irán, de tres continentes –África, América y Asia–. Actualmente están acogidos por 15 Comités Olímpicos de distintos estados. En París 2024 competirán en 12 deportes diferentes, con el atletismo (7), el judo (6) y el taekwondo (5) en cabeza. Completan la lista el piragüismo (4), la natación (2), el ciclismo (2), el boxeo (2), el tiro (2), la lucha (2), la halterofilia (2), el bádminton y el breaking, que se estrena en estos Juegos.
La jefa de misión del Equipo Olímpico de Refugiados París 2024, es la ciclista afgana Masomah Ali Zada, que compitió en Tokio 2020. Se fue de su país después de que un hombre la agrediera por andar en bicicleta. "Las y los atletas no representan a un país concreto, sino al Equipo Olímpico de Refugiados. Tener nuestro propio emblema crea un sentimiento de pertenencia y nos permite representar también a las más de 117 millones de personas que comparten esta misma experiencia. ¡Estoy impaciente por llevarlo con orgullo!”, afirmó durante la presentación.
"El Equipo Olímpico de Refugiados debería recordarnos la resiliencia, el coraje y la esperanza de todas las personas desarraigadas por la guerra y la persecución. Estos atletas representan lo que los seres humanos pueden lograr, incluso frente a la adversidad extrema. El equipo también nos recuerda que el deporte puede ser transformador para las personas cuyas vidas han sido perturbadas por circunstancias a menudo desgarradoras", añadió Filippo Grandi, alto comisionado de las Naciones Unidas para las personas refugiadas (ACNUR). El COI los acoge, aunque manteniéndose fiel a su dudosa "política de neutralidad", no denuncia las responsabilidades de cada conflicto de los que huyen estos atletas.
Cindy Ngamba: "Nunca debes mirar a alguien porque sea refugiado o migrante, debes mirarlo por lo que es"
Cindy Ngamba nació en Camerún, donde se crio con su madre y hermano, un año mayor. A los 11 años, los dos viajaron a Inglaterra para vivir con su padre y el idioma fue una de las grandes complicaciones. Sufrió acoso escolar. "Era una niña triste que intentaba llevar cada día como venía, pero era duro. Sobre todo, porque estaba sin mi madre", relató al programa Refugees’ Voice de Eurosport. A pesar de los obstáculos, no se rindió y encontró su pasión por el deporte, concretamente por boxeo al descubrirlo en el club juvenil local. Ngamba afirma que encontró una segunda familia en el GB Boxing Team. Se convirtió en tres veces campeona de Inglaterra. Y ha hecho historia al convertirse en la primera refugiada en clasificarse para unos Juegos Olímpicos a través de los torneos preolímpicos.
Hace dos años, en 2022 le concedieron el estatuto de refugiada. "La razón por la que soy refugiada es por mi sexualidad. En mi país es ilegal ser gay, así que, si me devolvían, podrían haberme encarcelado", recuerda. Pero antes, en 2019 estuvo a punto de ser deportada tras ser recluida en un campo de detención. "Fue una de las experiencias más aterradoras de mi vida. Cuando nos mudamos a Inglaterra, mi hermano y yo visitábamos la oficina de inmigración de Mánchester una vez a la semana para firmar papeles. Pero una vez que fuimos a firmar, nos separaron y me quedé sola en una habitación con una mujer y dos policías. La mujer no dijo nada durante mucho tiempo, pero luego levantó la vista y dijo: 'Cindy Ngamba, voy a arrestarte'. Me pusieron las esposas y me quedé allí gritando: '¿Dónde está mi hermano?'. Me metieron en la parte de atrás de la furgoneta y me llevaron a Londres. Pero en ese momento no sabía a dónde iba ni siquiera que era un campo de detención. Cuando llegamos, parecía una cárcel y estaba lleno de mujeres y sus bebés. Me dieron una habitación con televisión y, a la mañana siguiente, me dejaron llamar a mi hermano. Me tranquilizó y me dijo que no me preocupara", rememora. Unas horas más tarde, una mujer le dijo que podía irse. "Creo que fue mi tío quien les dio suficiente información para demostrar que podíamos quedarnos aquí. Me dieron un billete de tren y me reuní con mi hermano en Mánchester. Pienso en ese momento y doy gracias todos los días porque hay gente ahí detrás que no tuvo la suerte de tener el mismo desenlace que yo. Gente que ha construido su vida aquí, pero se ve obligada a marcharse".
Al principio, reconoce que le daba vergüenza que la llamaran refugiada "porque me sentía indefensa". "Pero una vive y aprende, y ahora tengo una mentalidad diferente al respecto. Al fin y al cabo, sigues siendo humano. Nunca debes mirar a alguien porque sea refugiado o migrante, debes mirarlo por lo que es", reivindica. Para Ngamba "es triste y chocante pensar que un país puede juzgar a alguien por su sexualidad. No ocurre sólo en Camerún, sino en muchos otros países donde la vida de las personas corre peligro" sólo porque son LGTBIQA+.
Amir Ansari: "No sueño con ganarle a nadie, pero intentaré hacerlo lo mejor posible para que cuando llegue a la meta esté orgulloso de mí mismo"

Amir Ansari es un ciclista afgano de 24 años que tuvo el honor de abrir este sábado la contrarreloj masculina de los Juegos Olímpicos de París bajo la bandera del equipo de refugiados. A falta de paz en su país, buscó la máxima tranquilidad posible en el mundo del ciclismo. Ansari nació como refugiado, fue perseguido al regresar a su país natal, sobrevivió a una travesía desgarradora a través de un continente y, después de llegar finalmente a lo que creía seguro, enfrentó años de incertidumbre. Pero en medio de todo eso, la bicicleta fue su vía de escape.
"El ciclismo era barato, fácil y gratuito. El ciclismo era un lugar, un ámbito seguro para mí. Nadie podía impedirme montar en bicicleta, nadie podía impedirme competir", declara Ansari que no se olvida de aquellas personas "que han perdido la vida en el camino". "Fui uno de esos afortunados que llegaron hasta el final". En 2015, tras una odisea de viaje, llegó a Suecia. Allí encontró un hogar en el Club Ciclista de Estocolmo. Un médico de la selección sueca le entregó una vieja bicicleta de montaña con la que empezó a entrenar.
Pero tras dos años en Estocolmo, la solicitud de Ansari para establecerse en Suecia fue rechazada. "Fue horrible porque sabías que si te devolvían, morirías. Y si te quedabas, la vida sería muy dura, no tendrías dónde vivir, no tendrías dinero, no podrías trabajar ni estudiar. Tuve una depresión muy fuerte", recuerda. El Club Ciclista intervino, al igual que la Federación Ciclista Sueca. Ansari encontró un hogar en una familia de ciclistas, se inscribió en una escuela secundaria y continuó entrenando. En 2022, siete años después de salir de Afganistán, obtuvo la residencia sueca. "No sueño con ganarle a nadie, pero intentaré hacerlo lo mejor posible para que cuando llegue a la meta esté orgulloso de mí mismo y no me arrepienta de nada", remarca. Este sábado, acabó la carrera, a pesar de la fuerte lluvia, y terminó en el puesto 30º, antepenúltimo, a 4 minutos de Remco Evenepoel.
Los 36 atletas del Equipo Olímpico de Refugiados de París 2024
Adnan Khankan, judo. Sirio, refugiado en Alemania.
Alaa Maso, natación. Sirio, refugiado en Alemania.
Amir Ansari, ciclismo. Iraní, refugiado en Suecia.
Amir Rezanejad Hassanjani, piragüismo eslalon. Iraní, refugiado en Alemania.
Arab Sibghatullah, judo. Afgano, refugiado en Alemania.
Cindy Ngamba, boxeo. Camerunesa, refugiada en Gran Bretaña.
Dina Pouryounes Langeroudi, taekwondo. Iraní, refugiada en Países Bajos.
Dorian Keletela, atletismo. Congoleño, refugiado en Francia.
Dorsa Yavarifaya, bádminton. Iraní, refugiada en Gran Bretaña.
Eyeru Gebru, ciclismo carretera. Etíope, refugiada en Francia.
Farida Abagore, atletismo. Etíope, refugiada en Francia.
Farzad Mansouri, taekwondo. Afgano, refugiado en Gran Bretaña.
Fernando Dayan Jorge Enríquez, piragüismo esprint. Cubano, refugiado en Estados Unidos.
Francisco Edilio Centeno, tiro. Venezolano, refugiado en México.
Hadi Tiranalipour, taekwondo. Iraní, refugiado en Italia.
Iman Mahdavi, lucha. Irán, refugiado en Italia.
Jamal Abdelmaji, atletismo. Sudanés, refugiado en Israel.
Jamal Valizadeh, lucha grecorromana. Iraní, refugiado en Francia.
Kasra Mehdipournejad, taekwondo. Iraní, refugiado en Alemania.
Luna Solomon, tiro. Eritrea, refugiada en Suiza.
Mahboubeh Barbari Yharfi, judo. Iraní, refugiada en Alemania.
Manizha Talash, breaking. Afgana, refugiada en el Estado español.
Matin Balsini, natación. Iraní, refugiado en Gran Bretaña.
Mohammad Amin Alsalami, atletismo. Sirio, refugiado en Alemania.
Mohammad Rashnonezhad, judo. Iraní, refugiado en Países Bajos.
Muna Dahouk, judo. Siria, refugiada en Países Bajos.
Musa Suliman, atletismo. Sudán, refugiado en Suiza.
Nigara Shaheen, judo. Afgana, refugiada en Canadá.
Omid Ahmadisafa, boxeo. Iraní, refugiado en Alemania.
Perina Lokure Nakang, atletismo. Sursudanesa, refugiada en Kenia.
Ramiro Mora, halterofilia. Cubano, refugiado en Gran Bretaña.
Saeid Fazloula, piragüismo esprint. Iraní, refugiado en Alemania.
Saman Soltani, piragüismo esprint. Iraní, refugiada en Austria.
Tachlowini Gabriyesos, atletismo. Eritrea, refugiado en Israel.
Yahya Al Ghotany, taekwondo. Siria, refugiada en Jordania.
Yekta Jamali Galeh, halterofilia. Iraní, refugiada en Alemania.
Más sobre París 2024 aquí. Calendario y resultados en la web oficial de París 2024.


