Emocionante despedida a la gimnasta Oksana Chusovitina, a sus 46 años y en sus octavos Juegos Olímpicos

Jueces, rivales, equipos técnicos, personas voluntarias y periodistas, único público presente, despidió puesto en pie y con aplausos a la gimnasta más longeva de la historia. Tokio ha sido la última parada de la uzbeka como profesional.

La despedida de Chusovitina en Tokio 2020.

El único público presente en el gimnasio Ariake -jueces, rivales, equipos técnicos, personas voluntarias y periodistas-, han rendido un sentido homenaje, con aplausos y en pie, a Oksana Chusovitina en su despedida. A sus 46 años, la gimnasta uzbeka compitió este domingo en sus octavos Juegos Olímpicos.

Nacida en 1975, Chusovitina, toda una leyenda y un ejemplo de resistencia, ya competía en los años 80 bajo los colores de la Unión Soviética. Su estreno olímpico fue con 17 años en Barcelona 1992, con el Equipo Unificado (CEI), donde logró el oro en el evento por equipos. 28 años después, en Tokio ha participado en su gran especialidad, el salto.

Tras comprobar que la nota de sus dos intentos (14,166) no le daría para entrar en la final, dijo adiós a las gradas y dibujó un corazón con las manos en señal de despedida. En ese momento, jueces y juezas comenzaron a ovacionarla, animando al resto del pabellón a despedirla con un emocionante y merecido reconocimiento.

Chusovotina ha competido en Tokio con un gran número 8 en el maillot, referencia a sus ocho Juegos Olímpicos. Ya en Río 2016 recibió una merecida ovación mientras las pantallas mostraban los mejores momentos de su carrera cuando terminó en séptimo lugar en el evento del salto en el que ganó la actual estrella mundial, Simone Biles –22 años más joven que ella–.

En su larga trayectoria, Chusovitina ha competido en los Juegos bajo tres banderas diferentes: Equipo Unificado (1992), Uzbekistán (Atlanta 1996, Sidney 2000, Atenas 2004, Río 2016 y Tokio 2020) y Alemania (Pekín 2008 y Londres 2012), algo que ningún atleta ha realizado antes.

Su primer anuncio de retirada fue tras los Juegos de Sidney. Pero en 2002, su hijo Alisher -nacido en 1999- fue diagnosticado con leucemia. Para poder ofrecerle el mejor tratamiento posible, se mudaron a Alemania, y para sufragar los gastos de su tratamiento, Chusovitina volvió a competir a nivel internacional, participando en Atenas 2004. En 2008, llegó la gran noticia: Alisher superó la enfermedad. Y unos meses después, nacionalizada alemana, Chusovitina ganó su primera medalla olímpica individual, en Pekín.

Cuatro años más tarde llegaron los Juegos de Londres. Después de finalizar en quinto puesto anunció de nuevo su retirada, aunque pronto se desdijo: "Por la noche le dije a todo el mundo que me retiraba, y a la mañana siguiente me desperté y había cambiado de parecer". Acudió a Río de Janeiro a sus 41 años, de nuevo con Uzbekistán, y ahora, parece que definitivamente, Tokio será su última parada como gimnasta profesional.

Además de las dos medallas olímpicas -el oro en Barcelona 92 por equipos y la plata en salto en Pekín 2008-, Chusovitina ha logrado en su carrera 11 medallas en mundiales (tres oros, cuatro platas y cuatro bronces), dos en Copas del Mundo (un oro y un bronce), ocho en Juegos Asiáticos, cuatro en Campeonatos Asiáticos y cuatro más en Campeonatos de Europa.


Más sobre Tokio 2020 aquí. Calendario y resultados en la web oficial de Tokio 2020.

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