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Elecciones de abril 2019: ¿Un espejo de diciembre del 33?

Las elecciones del 28A tienen un reflejo político y social en las celebradas en 1933 que supuso el triunfo de la derecha y la paralización de las reformas
| 13 abril, 2019 07.04
Elecciones de abril 2019: ¿Un espejo de diciembre del 33?
1934. Revolución en Asturies.

La situación política actual es de sobras conocida por la ciudadanía; la irrupción de un partido de extrema derecha aupada por la propaganda mediática de los massmedia, la radicalización del Partido Popular, radicalización que no se sabe si busca frenar la sangría de fuga de votos a Vox o simplemente ocultar la incapacidad de su líder, y la desenmascarización por parte de Ciudadanos que públicamente se sitúa ya en el espectro de la derecha; sin ningún pudor a gobernar con la extrema derecha con tal de gobernar.

Y frente a la derecha; el descontento y la desunión. Descontento ante un PSOE que en los meses que ha gobernado no ha cumplido sus promesas de acabar, entre otras, con la Ley Mordaza, la Reforma Laboral, una nueva ley de educación… Y a la izquierda del PSOE la desunión, la atomización de Podemos, IU, las confluencias, Anticapitalistas, PACMA…

La posibilidad de un gobierno escorado a la extrema derecha consecuencia de la desunión y el descontento inevitablemente nos lleva a pensar en el triunfo de la Unión de Derechas (CEDA, Comunión Tradicionalista, Renovación Española, Agrarios, Monárquicos Independientes y Partido Nacionalista Español), en la segunda vuelta de las elecciones celebradas en diciembre de 1933 donde además un tal José Antonio Primo de Rivera, al frente de Falange, logró su primer escaño.

En aquellas elecciones, las segundas celebradas durante la II República, la derecha fue agrupada en un gran bloque, la Unión de Derechas, junto a un partido de centro-derecha, el Partido Radical, y un partido de extrema derecha; la Falange. Este bloque “a tres” nos lleva inevitablemente a pensar en PP. Ciudadanos y Vox. Y frente a la derecha una amalgama de partidos de izquierdas, encabezados por el PSOE, junto a otra amalgama de partidos independentistas.

El contexto que rodeó a las elecciones de aquel 1933 no está muy alejado del actual; la contestación por parte del Ejército y la derecha al Estatuto de Autonomía de Cataluña, la situación de crisis económica y el descontento popular hacia un gobierno de izquierdas que ralentizaba las reformas, el enfrentamiento con la CNT, el clima de enfrentamiento provocado por Falange, la presión de la Iglesia por la “cuestión religiosa”… La represión ejercida por la Guardia de Asalto en Casas Viejas fue el desencadenante de la convocatoria adelantada de elecciones generales.

La actitud del Gobierno republicano-socialista hacia las Reformas, la persecución contra la CNT y en especial la represión cristalizada en Casas Viejas llevó al sindicato anarquista no solo a pedir la abstención sino a hacer una campaña abstencionista que incluyo mítines, atentados, boicots…Los resultados globales de abstención fueron del 33% pero en feudos anarquistas como Huesca llegaron al 50%, en torno al 40% en importantes zonas de Huesca y Teruel, 60% en Cádiz donde seguían muy vivos los ecos de Casas Viejas, 50% en Málaga, Sevilla, Ibiza…

1933. Insurrección anarquista en Barcelona.

Tanto en la primera vuelta como en la segunda la coalición de derechas fue la clara vencedora. Tradicionalmente se ha señalado a la CNT y su campaña abstencionista como la culpable aunque con los datos en la mano solo subió un 3% la abstención general. Otro de los focos fueron las mujeres; era la primera vez que ejercían el voto y se les culpabilizó, sin pruebas, de orientar su voto hacia la derecha. Aunque el factor determinante del triunfo de las derechas fue la propia acción del gobierno republicano-socialista.

La llegada del fascismo fue contestada por la CNT con una insurrección, la mayor de extensión territorial durante toda la República, a la que dieron la espalada socialistas y ugetistas condenándola al fracaso. Meses después será la CNT la que le dé la espalda a la revolución socialistas de octubre del 34, que solo tuvo un eco importante en Asturias donde si hubo unidad popular entre anarquistas, comunistas y socialistas. Hace unos meses en Andalucía las calles de ciudades como Granada y Sevilla se llenaron de protestas contra la llegada del fascismo al gobierno de la Junta.

La labor de gobierno de las derechas salido de las urnas en diciembre de 1933 es de todos y todas conocidas; la paralización de las reformas, la devolución de sus privilegios a la Iglesia, la represión y sobre todo la preparación del futuro golpe de estado militar.

Son tres palabras las que nos hacen volver a  1933; desunión, descontento y abstención. También los protagonistas; la izquierda encabezada por el PSOE y la desunión de los partidos más a la izquierda (Podemos y sus antiguas confluencias, animalistas…) y frente a la izquierda de nuevo tres partidos de derechas y extrema derecha.

¿Qué lecciones podemos aprender del pasado? De momento la de la desunión parece haber caído en saco roto viendo lo que va a pasar en Zaragoza, Valencia, Madrid, Galicia…La del descontento popular es inevitable mientras no haya un cambio pedagógico en el mundo de la política que evite promesas incumplidas, corrupción, políticas destinadas a intereses económicos y no ciudadano… ¿Y la abstención? La culpable de las derrotas de la izquierda, o del triunfo de las derechas, suele ser, o así se le señala, la abstención. Los partidos de izquierdas hacen un llamamiento desesperado para reducir el porcentaje abstencionista conscientes de que la gente der izquierdas más crítica es la que no suele ir a votar y es la que puede desencantar la balanza. El aumento de la abstención en las elecciones andaluzas ha propiciado la llegada al poder de las derechas. La derecha vota, o eso afirma la demoscopia, si o si mientras la izquierda crítica castiga a los suyos con su abstención…mención aparte el mundo libertario, abstencionista por convención.

Se dice que estamos ante unas elecciones cruciales que pueden traernos uno gobierno que nos haga retroceder en el tiempo. De las lecciones del pasado poco parece que hayamos aprendido.

13 abril, 2019

Autor/Autora

Historiador y militante de CGT Aragón. Colaborador de AraInfo.


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