El ultraderechista Bertrand Ndongo ha acosado este domingo en Zaragoza a la candidata del PSOE Aragón a la presidencia del Gobierno autonómico, Pilar Alegría, cuando salía de votar en su colegio electoral. La escena, grabada y difundida en redes sociales, constituye una acción de intimidación política directa en plena jornada electoral.
Ndongo, conocido por su trayectoria de provocación y hostigamiento a representantes políticos y a periodistas, ha irrumpido en el entorno del colegio electoral para increpar a Alegría, en una actuación que vulnera el clima de normalidad democrática que debería presidir una jornada de votación. El acoso se produce, además, en un contexto de especial tensión política durante la campaña del 8F en Aragón.
La acción del ultraderechista no es un hecho aislado. Se suma a una sucesión de episodios protagonizados por escuadristas mediáticos vinculados a la extrema derecha, como Vito Quiles, que en las últimas semanas han descargado su hostilidad contra candidaturas de izquierdas, militantes y medios de comunicación críticos. Amenazas a periodistas, presiones para retirar informaciones contrastadas, insultos y agresiones verbales han marcado la recta final de la campaña electoral aragonesa.
Este clima de intimidación ha sido denunciado reiteradamente por organizaciones profesionales y sociales, que alertan de una normalización de prácticas antidemocráticas impulsadas por la ultraderecha y toleradas —cuando no amplificadas— por la derecha política.
La escalada de tensión tuvo uno de sus episodios más graves en el cierre de campaña del Partido Popular de Aragón. La formación presidida por Jorge Azcón contrató para su acto final al grupo Los Meconios, conocido por entonar en actos políticos el lema “vamos a volver al 36”, una consigna vinculada al golpe de Estado franquista de 1936. Por ese mismo cántico, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) solicitó en su momento a la Fiscalía que investigara los hechos.
Además, la Plataforma de Acción por la Memoria de Aragón (PAMA) reclamó públicamente la suspensión del concierto, acusando al PP de banalizar el golpe de Estado y de alinearse con los marcos ideológicos de la ultraderecha. En ese mismo acto participó también el agitador ultraderechista Vito Quiles, apenas unas horas después de acosar a militantes de Podemos en Zaragoza.
El acoso a Pilar Alegría se inscribe así en una campaña electoral atravesada por la hostilidad, la intimidación y el blanqueamiento de discursos autoritarios. Un contexto que ha generado una profunda preocupación entre amplios sectores sociales y democráticos de Aragón, que advierten del riesgo de normalizar prácticas propias de la extrema derecha en el espacio público y político.

