El Partido Popular de Aragón ha celebrado su acto de cierre de campaña este viernes en la sala Multiusos de Zaragoza. Lo ha hecho comenzando con con la actuación del grupo Los Meconios, una banda asociada desde hace años a actos políticos de la derecha y la ultraderecha. La contratación ha reactivado una fuerte polémica pública por el historial del grupo, conocido por haber coreado en mítines de Vox el lema “vamos a volver al 36”, una consigna identificada con la apología del golpe de Estado franquista de 1936.
La actuación se ha producido en un acto encabezado por Jorge Azcón, junto a Alberto Núñez Feijóo y Natalia Chueca, y al que también ha acudido el agitador ultraderechista Vito Quiles, habitual de entornos mediáticos vinculados a la extrema derecha y que esta misma semana agredió al militante de Podemos, Pablo Iglesias, y este viernes ha acosado a Irene Montero y María Goikoetxea, también del partido morado. Un nuevo paso del PP en la normalización de símbolos y discursos franquistas en el espacio público aragonés.
Antecedentes y denuncia de la ARMH
La vinculación de Los Meconios con consignas franquistas no es nueva. En 2022, durante un acto político del ultraderechista Vox, el grupo entonó repetidamente el lema “vamos a volver al 36”, lo que motivó que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) solicitara a la Fiscalía que investigara los hechos por una posible exaltación del franquismo y del golpe de Estado. La entidad memorialista advirtió entonces del riesgo de blanquear consignas golpistas en actos públicos y de su progresiva normalización en el debate político.
Además de ese episodio, el repertorio del grupo ha sido objeto de críticas reiteradas por letras con mensajes abiertamente antifeministas, lgtbifóbicos y de banalización de la violencia sexual, haciendo bromas con las violaciones grupales, elementos que refuerzan su identificación con los marcos culturales de la ultraderecha.
PAMA exige suspender el concierto y acusa al PP de asumir el marco de Vox
A las críticas se ha sumado la Plataforma de Acción por la Memoria de Aragón (PAMA), integrada por 19 asociaciones memorialistas, que había reclamado públicamente al PP la suspensión inmediata del concierto. En un comunicado, PAMA denunciaba que permitir y aplaudir consignas como “volver al 36” supone una falta de respeto a las víctimas del franquismo y una vulneración directa de la vigente Ley de Memoria Democrática.
Para la plataforma, la contratación de Los Meconios no es un hecho aislado, sino “una consecuencia lógica de la deriva del PP y de Jorge Azcón hacia posiciones reaccionarias y ultraderechistas”. Recuerdan que nada más llegar al Pignatelli, el Gobierno de Azcón derogó la Ley de Memoria Democrática de Aragón, marcando un camino que ahora se traduce —afirman— en la banalización pública del golpe de Estado y la dictadura.
PAMA subraya que este tipo de actos vulneran especialmente el principio de "no repetición", uno de los pilares del derecho internacional de los derechos humanos, y constituyen un ataque directo a quienes fueron asesinados, represaliados, exiliados o expoliados por el franquismo, así como a las familias que aún esperan la localización de sus seres queridos en fosas comunes.
Memoria democrática y campaña electoral
La polémica irrumpe en la recta final de una campaña electoral ya marcada por el endurecimiento del discurso de derechas y ultraderechas, por las amenazas y presiones a periodistas y por la creciente normalización de marcos autoritarios. Para los colectivos memorialistas, la decisión del PP de cerrar campaña con un grupo que trivializa el franquismo y con la presencia de agitadores ultraderechistas no es una anécdota cultural, sino una declaración política.
A 48 horas de las urnas, el cierre de campaña del PP aragonés vuelve a situar la memoria democrática en el centro del debate electoral, reforzando la percepción de una derecha cada vez más permeable —cuando no directamente alineada— con los discursos, símbolos y estrategias de la ultraderecha.

