El llenado de un Yesa recrecido sólo podría hacerse sin garantías de seguridad para la vida de miles de personas

Desde hace meses, las obras de recrecimiento de Yesa se encuentran, en la práctica, paralizadas

En el puente de Piedra de Zaragoza una pancarta desplegada con el lema Yesa No desplegada por Aturando Yesa con el Pilar de fondo
El pasado 23 de abril las entidades contrarias al recrecimiento descolgaron este cartel en Zaragoza. Foto: Aturando Yesa

Desde hace meses, las obras de recrecimiento de Yesa se encuentran, en la práctica, paralizadas. Tal vez, las razones pueden encontrarse en la respuesta que, con fecha 23 de noviembre, ha recibido la Asociación Río Aragón, por vía del senador Carles Mulet del grupo parlamentario de Izquierda Confederal. Respuesta dada por el MITECO a su solicitud de información respecto a un modificado 4 para el recrecimiento de Yesa, cuya redacción fue aprobada en 2017.

En la respuesta se puede leer “los contenidos del proyecto del Modificado nº4 son de una elevada complejidad técnica y por ello se han dilatado los plazos de elaboración”.

También: “No existe ninguna duda de que, una vez completadas las obras de recrecimiento e implementadas las medidas previstas para la mejora de la ladera del estribo derecho de la presa, se podrá llenar completamente el embalse, y se podrá poner a uso público con los usos para los que fue diseñado el recrecimiento”.

Como aval, para continuar el proyecto, se menciona el informe favorable emitido por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos (CICCP) que, tras ser ocultado durante año y medio, fue conseguido por la asociación el pasado mes de septiembre.

Respecto a este informe, avanzan que las asociaciones contrarias al recrecimiento han realizado un exhaustivo trabajo de análisis que presentarán públicamente de forma extensa en próximas fechas. A la espera de ese momento, sí que quieren dejar constancia de algunos aspectos de suma importancia, “dado que sus conclusiones son tan claras como preocupantes”.

La ladera presenta movimientos variables, pero no se ha podido aclarar si se mueve de forma monolítica o si la masa deslizada se ha fragmentado en bloques en su desplazamiento. Dada la incertidumbre sobre los factores que influyen en la inestabilidad, ha resultado muy difícil demostrar que las condiciones actuales quedan por encima de un factor de seguridad aceptable.

Se deja patente el uso de simplificaciones en los datos e interpretaciones asumidos por los que se calificó como “los mejores expertos en la materia” (CHE, 2013) responsables de los estudios encargados por la CHE en 2013-2015 que fueron utilizados para las promesas de seguridad a futuro que (hasta la fecha) nunca se cumplieron porque eran erróneas.

Como se plantea que no hay tiempo para más estudios y que la obra debe seguir se propone aplicar un método de ensayo y error, que como denuncian las entidades, “ya hemos visto, es el que se ha venido aplicando sin control, en la creencia —que no certeza— de que, a partir de ahora, y no como hasta ahora, cualquier avance de las inestabilidades descritas en la literatura sobre Yesa sería reversible”.

El equipo técnico avala la obra pero sin ningún tipo de garantías de seguridad, cambiando por primera vez en 21 años las condiciones de continuidad de la obra.

De hecho, para la Asociación Río Aragón y la Asociación Yesa+no (lanak gelditu elkartea) el aludido aval es de tan poca confianza que ha sido redactado en los siguientes términos: “Por todo lo anterior creemos que, prestando atención a las recomendaciones de estos dictámenes y a los asesores especializados de la CHE, la ladera tiene estabilidad suficiente para poner en servicio las presas adyacentes a la misma…”.

Llegados a este punto, para estas asociaciones corresponde a la representación política tomar decisiones al respecto. “Consideramos que la solución propuesta es inaceptable por lo que conlleva de riesgo para la vida de personas aguas abajo de la presa. Quien ponga su firma para avanzar obras en estos términos asociará su nombre, para siempre, a un posible accidente catastrófico en el futuro”.

Por ello, consideran “gravísimo” asumir este planteamiento y estamos dispuestas a llegar hasta donde sea necesario para garantizar la racionalidad y la seguridad de los y las vecinas del territorio, frente a cualquier interés detrás de la obra.

“En este mismo sentido vamos a redoblar los esfuerzos para defender nuestro derecho a vivir con seguridad en nuestros pueblos y en los próximos meses mantendremos conversaciones con responsables políticos para que aclaren sus posturas”, concluyen.

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