El feminismo empuja a Aragón hacia “una sociedad libre y radicalmente igualitaria”

El movimiento feminista aragonés ha recordado este 8M que “la guerra es la máxima expresión de la violencia patriarcal y capitalista”, ha denunciado la brecha salarial, que en Aragón llega hasta el 24,65%, reivindicado el trabajo de cuidados corresponsable, o la importancia de la salud mental, entre otras cuestiones.

Foto: Rocío Durán (AraInfo)

A pesar de la lluvia este 8 de marzo, miles de personas han salido a las calles de todo Aragón un año más para reivindicar “una sociedad libre y radicalmente igualitaria”, según el manifiesto de las asambleas del 8M. Y es que cada vez se nota más que este día se queda pequeño, que en una sola jornada no caben todas las reivindicaciones. O que salir un solo día a manifestarte no te hace más o menos feminista, ni más o menos concienciada, como bien se ha puesto el foco este y otros años: por las que no pueden estar por tantísimas razones.

A pesar de que el nivel de alerta de la pandemia no es el mismo que el de hace unos años, el COVID-19 aún existe y eso se nota en las convocatorias. Las organizaciones feministas aragonesas continuaban recordando que la mascarilla es obligatoria, así como la distancia de seguridad en las manifestaciones, actos y concentraciones.

Entre las reivindicaciones de este año, está la lucha contra el patriarcado en el ámbito económico, institucional, judicial o institucional, pero también han condenado concretamente los abusos sexuales dentro de la iglesia, la violencia vicaria, contra las personas trans y LGTBQIA.

En Zaragoza, tras el puente de la Cincomarzada, el día comenzaba con la manifestación estudiantil desde plaza San Francisco, al grito de “Fuera fascismo de nuestras aulas”, “Si es racista no es feminista” o “A mí me cuidan mis amigas, no la policía. Tras el año pasado, que para evitar los aerosoles se recomendaba no recitar cánticos, este año las proclamas han vuelto. Pero no solo eso, la música de Rigoberta Bandini, Rozalén, La Otra o Tremenda Jauría han animado la marcha hasta la plaza del Pilar, donde unas 2.000 personas han gritado el ya mítico “Ista, ista, ista, Zaragoza feminista”.

Al paso por el Ayuntamiento no se han olvidado de la amenaza de la ultraderecha, de la cual se han acordado en el manifiesto que se han leído: “Hay que luchar colectivamente de frente ante los ataques de la ultraderecha y la derecha que amenazan con quitarnos nuestros derechos”. Entre sus reivindicaciones, reclamaban un sistema educativo desde el feminismo, para acabar con los estereotipos de género y la desigualdad estructural”.

Además, también han recordado a todas aquellas mujeres “que lucharon por un mundo mejor, un mundo feminista”, como las sufragistas, sindicalistas o republicanas. Directamente han apelado a que el sistema educativo hace de las mujeres “un temario aparte” pero que verdaderamente son “una constante silenciada” que ha sido “borrada de los libros de texto”. Exigen una educación antirracista, feminista, laica, gratuita, decolonial, pública… “Que nos represente a todas”.

Por la tarde, aún acompañadas por el frío, nuevamente varios miles de personas han vuelto a salir a la calle desde la plaza Paraíso hasta la plaza del Pilar, donde ya es típica la foto con todo el espacio colmado de gente. La marcha, acompañada de la batukada Blokoño, y bajo el lema #ConTodasYAPorTodasNadieNosSilencia, se ha movido al grito de "¡No queremos conciliar el sistema patriarcal!".

En la lectura del manifiesto del movimiento feminista de Zaragoza, se ha comenzado condenando la guerra: “La guerra es la máxima expresión de la violencia patriarcal y capitalista. Aterroriza, desplaza y hunde en la miseria a los pueblos y las mujeres somos las principales víctimas de la violencia sexual de los ejércitos. Como feministas anticolonialistas condenamos la industria del armamento y el gasto militar.“ Pero no solo se han acordado de la guerra en Ucrania, porque también existe aún conflicto en “Palestina o el Sáhara, África y América Latina, criminalizadas y asesinadas por defender los derechos humanos y por enfrentarse al expolio del medio ambiente”.

Han recordado que la brecha salarial en Aragón es del 24,65%, por encima de la media estatal. Es decir, que las mujeres cobran 6.500 euros menos al año, siendo sus pensiones de jubilación también menores. Además, en este sentido también han resaltado el necesario “debate social acerca de cómo nos organizamos para repartir” el trabajo de cuidados “corresponsablemente con los hombres, las administraciones y las empresas”.

“La realidad implica revertir el actual sistema de privilegios que traslada los costes a otras, a las mujeres migrantes, externalizando el trabajo de forma precaria”, señalaba el manifiesto. Las trabajadoras del hogar y de cuidados continúan en un régimen especial y no tienen los mismos derechos que las personas en el régimen general de trabajo, como por ejemplo, derecho a paro. No reconocer esto “vulnera los artículos 14 y 41 de la Constitución y las directivas europeas de igualdad” y han reclamado “la ratificación del Convenio 189 de la OIT” para equiparar los derechos de las trabajadoras del hogar al de respeto de personas trabajadoras”. Así mismo, recuerdan que está en marcha la ILP #RegularizaciónYa por los derechos de las personas migrantes.

Precisamente en el contexto actual de pandemia, el 8M reivindica la importancia de la salud mental. Las mujeres sufren en mayor medida que los hombres ansiedad, depresión y estrés: “Es necesario aumentar y transformar los recursos públicos que traten los problemas de salud mental desde el cuidado y desde lo comunitario”. Asimismo, “las mujeres discapacitadas o con diversidad funcional sufren una intersección de discriminaciones” que dificultan su acceso al mundo laboral, educativo, sanitario, de libertad sexual…

El 8M en Uesca: "Feministas siempre"

"Feministas siempre" es el lema que la Asamblea 8M de Uesca ha escogido para este 2022. Una fecha en la que se ha recuperado la manifestación que ha recorrido las diferentes calles de la ciudad, tras la cita del año pasado en la que solo pudo realizarse una concentración, debido a la situación sanitaria por la pandemia.

Desde la Asamblea se ha recordado que las sociedades patriarcales no sólo generan violencia y desigualdad contra las mujeres, “sino también contra muchos hombres que se ven empujados a cumplir con los mandatos de género o a sufrir las consecuencias de la incomprensión, incomunicación, fracaso y silencio”.

La manifestación ha recorrido las calles desde las 19.00 horas, con salida de plaza de Zaragoza, por calle Berenguer, calle San Orencio, plaza San Lorenzo, coso Bajo, coso Alto, calle Valentín Carderera, calle del Parque, calle Rioja, calle José de Calasanz, para finalizar en Plaza de Navarra, momento en el que se ha leído el manifiesto.

La Asamblea 8M de Huesca quiere prestar especial atención a la salud mental en sus reivindicaciones de este año. Son muchos los datos que afirman cómo la pandemia está agravando de una manera importantísima la salud mental de la población mundial y, también, la española, con una especial incidencia en las y los jóvenes. Ya en 2019 casi la mitad de los y las jóvenes españoles de entre 15 y 29 años (48,9%) manifestaba haber  tenido algún problema de salud mental.

En este contexto global, "somos las mujeres las que más sufrimos los trastornos de la salud mental. Por eso incorporar la perspectiva de género en la salud, no solo mental, implica abordar la influencia de factores sociales, culturales y biológicos", han afirmado.

Calatayud toma la calle el 8M

En esta localidad la primera convocatoria ha sido a las 12.00 horas, decenas de mujeres han marchado bajo el lema ‘Valientes, libres, diversas”. En su manifiesto han querido recordar “especialmente” a las mujeres del entorno rural, “donde los roles de género nos han querido posicionar y nos han mantenido siempre en situaciones laborales y sociales que han venido predeterminadas por lo que se ‘espera’ de nosotras”.

Desde el valle a la montaña: la Vall de Benás se viste de 8M

Como en muchas localidades, el día húmedo no ha impedido que saliera la caravana por el valle. En su manifiesto el colectivo Transfeminista Val de Benás ha apuntado que este valle “no es un reducto de igualdad, los cuidados no remunerados siguen estando mayoritariamente en manos de las mujeres, las migrantes irregulares que cuidan a las personas mayores han visto agravadas las condiciones de su situación laboral y de vida durante la pandemia”.

Además, han denunciado que “los cada vez más precarios servicios sanitarios y la distancia que nos separa de la atención especializada convierten la salud en un privilegio del que no todas podemos disfrutar”.

8M en Muel: "Recogemos vuestro legado, honramos vuestra huella, miramos al futuro"

En Muel el 8M han tejido una veintena de corazones que han recordado a la vecinas que ya no están. De esta forma el encuentro ha finalizado con unas palabras y un aplauso en su honor: “Os recordamos, palabras, miradas y presencias que no olvidamos. Tejedoras de encuentros, habitantes de un espacio común, compartiendo una esencia común. 20 corazones descansan, 20 pulsos se funden en una misma raíz. Un nuevo espacio en el que germinar cada primavera. Recogemos vuestro legado, honramos vuestra huella, miramos al futuro”.

Desde Teruel se anuncia que las feministas del sur de Aragón tienen un plan

“Las feministas tenemos un plan: vamos a cambiar el sistema”, así ha arrancado el manifiesto leído en la tarde-noche de este 8M en la ciudad de Teruel.

El manifiesto ha continuado afirmando que “la lucha feminista que nos reúne hoy nos enseña a reconocer los gestos que sostienen el mundo, a reconocer la vulnerabilidad, la ternura y la interdependencia, a defender una igualdad radical que no acepta que haya unas vidas menos válidas que otras. Nos da una mirada política que identifica en el patriarcado, el capitalismo, el colonialismo y el extractivismo las causas de esta desigualdad y esta violencia”.

Han recordado que en las comarcas del sur de Aragón “somos muchas asambleas y colectivos feministas, organizadas desde lugares diversos y situaciones diferentes. No faltan motivos para reivindicar, especialmente estos dos últimos años, en los que la gestión de la pandemia ha agravado las violencias machistas, ha aumentado la carga de trabajo de cuidados de las mujeres, ha ahondado en todas las brechas sociales y ha precarizado aún más si cabe las vidas que se juzgan menos válidas”.

“Los cuidados que están en boca de todos, pero sólo en nuestros hombros: somos el 90% de las manos que mecen y acompañan a mayores, menores y dependientes, ya sea de forma remunerada o no. No podemos olvidarnos de todas las mujeres que se ven discriminadas por su diversidad y de nuestras hermanas trans. No nos olvidamos de las mujeres migrantes que trabajan en nuestros campos y en nuestras ciudades. Tampoco de esas mujeres que hablan y ven con sus manos, ni de las mujeres que caminan a otros ritmos. De las mujeres rurales con sufrimientos y malestares emocionales, de aquellas con capacidades distintas. Llamadas locas, llamadas raras, llamadas discapacitadas. Señaladas por ser diferentes. Doblemente olvidadas y doblemente afectadas por la pandemia”, han enfatizado.

“No podemos olvidar a las más de 1100 asesinadas desde 2003. Hemos escuchado aterradas como se disparaban las llamadas al 016, y que el fascismo niega día sí y día también la violencia machista y nos silencia desde las administraciones”, han enfatizado.

Así, han asegurado que “ante las agresiones de la extrema derecha, ante las políticas del sálvese quien pueda, ante el retroceso en derechos y libertades y el clima casi irrespirable; ante el aumento de la violencia, la misoginia, el racismo, el sexismo y la LGTBIfobia, las feministas salimos hoy a las calles para visibilizar juntas la fuerza y diversidad del feminismo y nuestra potencia transformadora”.

Finalmente, han exigido “un sistema público de pensiones en el que los cuidados, la reproducción y el sostenimiento de la vida también coticen. Una educación pública, universal, gratuita y de calidad. Que aumente el profesorado y el personal de apoyo. Que exista una educación sexual y afectiva que abrace y celebre todas nuestras identidades y opciones sexuales. Una sanidad pública, universal, gratuita y de calidad, que remunere y valore adecuadamente a quienes trabajan en ella. Queremos salud, entendida como bienestar físico, mental y social, no solo como ausencia de afecciones y enfermedades. Una justicia gratuita, universal y accesible. Pero una justicia que nos escuche, que nos crea, que no nos exponga; que elimine los sesgos patriarcales, racistas, clasistas y capacitistas”.

“Queremos un mundo sin muros, ni fronteras, ni guerras. No queremos explotar a nadie. No queremos sustentar nuestra vida sobre la explotación de otros territorios, de otras poblaciones, de otras mujeres. Queremos un paisaje libre de la construcción masiva de centrales eólicas, de macrogranjas y macromataderos en nuestros territorios, y que sólo benefician a las grandes urbes y empresas. Dejarnos crear un vínculo único entre persona, animal, semilla y tierra. Asique, no importa lo que venga, porque seguiremos unidas plantando cara a las adversidades. Seguimos juntas frente a la pandemia. Seguimos uniendo nuestros pueblos tejiendo redes y vínculos, con nuestras manos”, han concluido, reafirmado su lucha “por un feminismo de todas, por un feminismo de hermanas, siempre juntas, sororas y combativas”.

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