El Ayuntamiento de Ágreda ha sido sancionado por los vertidos lácteos al río Val

La CHE ha abierto un expediente sancionador por los vertidos producidos la EDAR entre el 5 y 10 de enero de 2022, imponiendo una sanción de 157.388 € (más 15.738 € por daños) al Ayuntamiento de Ágreda, que es el titular de la instalación y responsable de los vertidos

val vertidos
Vertidos sobre el río del 22 de febrero. Foto: Plataforma río Queiles.

El día 9 enero Ecologistas en Acción informó de la existencia de vertidos de aspecto y olor lácteo al río Val por parte de la EDAR de Ágreda y Ólvega que estaba coloreando de blanco los 8 km de su cauce hasta desembocar en el embalse de El Val en Aragón.

Estos vertidos no son nuevos, ya que el mismo colectivo informó en octubre de 2018, de vertidos semejantes. Posteriormente (23 de mayo de 2019) tales vertidos se habían superado los límites autorizados durante 27 días, siendo sancionado con 51.748 €, que es lo que pagó el Ayuntamiento de Ágreda con el descuento por pronto pago. Tal vertido lácteo según declaraciones del consistorio de Ólvega, tenía su origen en la empresa de quesos Saiona, instalada en su polígono industrial.

Lo cierto es que el río Val bajó con color y olor lácteo durante muchas más semanas tal y como reconoce la CHE, pero no fue sancionado por ello. Además, según aquel expediente sancionador, el vertido era reincidente ya que habían sancionado dos vertidos previos, uno en el año 2016, y otro en julio 2017 de aspecto lácteo (que fue corroborado también en abril de 2018).

En esta ocasión los vertidos sancionados por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) se corresponden con los vertidos que han tenido lugar entre el 5 y el 10 de enero de 2022, es decir por 5 días de vertido. La CHE impone una sanción de 15.738,84 € que es lo que se valora por daños al Dominio Público Hidráulico y 157.388,34 € por ser ser una infracción grave.

Esta última cantidad se puede reducir un 40%, quedándose el pago en 94.433 €, más la valoración de los daños, por una infracción tipificada como grave en el Texto Refundido de la Ley de Aguas motivada por "Incumplir la autorización de vertido al río Val de aguas residuales, otorgada al Ayuntamiento de Ágreda mediante resolución de fecha 25 de junio de 2015 de la Confederación Hidrográfica del Ebro, adoptada en el expediente de referencia 2014-S-900, al comprobarse la superación de los límites de emisión establecidos para los parámetros MES, DBO5, DQO, Nitrógeno total, Fósforo total y Grasas".

Oficialmente no se conoce al responsable primero de los vertidos al colector municipal, ni las administraciones responsables de su control se han manifestado respecto al mismo.

Al respecto, según el testimonio de Ecologistas en Acción que observó el vertido y aspecto del río de color blanco hasta el 20 de febrero, tal vertido se prolongó durante 46 días.

Y por lo tanto la infracción, la cuantía económica y el daño al ecosistema y calidad del agua debería haber sido tipificada con mayor gravedad y con una sanción de mayor cuantía económica, con objeto de hacer cumplir el principio de que "el que contamina paga" y la sanción "no puede ser menor que el coste de no depurar o del beneficio obtenido por su no depuración".

La carga contaminante y la duración del mismo ha conllevado la muerte del río Val, el cual tardará varios meses en recuperar su estado ecológico, que ya se estaba saneando de los vertidos lácteos del años 2018, y de posteriores vertidos puntuales en el año 2019, de los que la organización ecologista informó a la CHE y que según explican “han quedado impunes”.

También se ha visto afectado el embalse del Val (Los Fayos) que es reconocido oficialmente como el embalse más contaminado de la Cuenca del Ebro, que no puede cumplir con los objetivos para los que fue construido: asegurar el abastecimiento de cerca de 52.000 habitantes.

Por otro lado, tal embalse suministra aguas con alto contenido en nitratos a 12.500 hectáreas de regadío de Aragón y Nafarroa. Su alta concentración en nitratos ha contribuido a que los pueblos ribereños de Aragón que riegan con sus aguas hayan sido calificados como Zona Vulnerable por contaminación de nitratos, lo cual supone una serie de restricciones que perjudican la actividad del sector agrícola.

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