Chueca vende una Zaragoza de “éxitos” mientras esquiva las principales polémicas de su gestión

La alcaldesa dibuja una ciudad de grandes transformaciones en una intervención de más de hora y media marcada por el autobombo, los anuncios y los ataques al Gobierno español. Sin embargo, el relato omite algunas de las principales controversias políticas, judiciales y sociales que han marcado sus tres primeros años de mandato: desde el SPAgate y la suspensión judicial de la zona azul hasta los conflictos vecinales, la pérdida de arbolado, las críticas a su modelo urbanístico y de vivienda o la creciente dependencia política de Vox.

15 julio, 2026. 12:28
Última actualización: 15 julio, 2026. 15:32
Chueca durante su discurso en el último debate sobre el estado de Zaragoza de esta legislatura | Foto: AZ

Natalia Chueca ha inaugurado este miércoles el último debate sobre el estado de la ciudad antes de las elecciones municipales de 2027 con una intervención de marcado tono electoral en la que ha presentado una Zaragoza inmersa en una transformación “real”, basada —según ha defendido— en la “eficacia” de su Gobierno y en el cumplimiento de su programa electoral.

Durante más de una hora y media, la alcaldesa del Partido Popular ha encadenado anuncios, balances y promesas de futuro mientras reivindicaba la gestión desarrollada desde 2023. Pero el retrato ofrecido desde el atril apenas ha dejado espacio para algunas de las principales controversias políticas, judiciales y sociales que han marcado estos tres primeros años de legislatura.

Lejos de hacer autocrítica, Chueca ha construido un discurso en el que Zaragoza aparece como una ciudad en permanente avance, con un Ayuntamiento que escucha, gestiona con transparencia y responde a las principales preocupaciones de la ciudadanía. Una imagen que contrasta con una legislatura atravesada por conflictos vecinales, recursos judiciales, proyectos cuestionados, críticas por la pérdida de servicios públicos y una creciente contestación social.

El debate arranca mirando a Madrid

Aunque el pleno debía servir para analizar el estado de Zaragoza, la alcaldesa abrió buena parte de su intervención mirando hacia Madrid.

Desde los primeros minutos cargó contra el Gobierno español de Pedro Sánchez, al que volvió una y otra vez a lo largo del discurso. Las referencias a la corrupción, la democracia, el Estado de derecho e incluso a ETA marcaron buena parte del arranque político de una intervención en la que la confrontación con el Ejecutivo estatal ocupó tanto espacio como el balance municipal.

"Respetar la democracia, que nace con la libertad pero vive con la ley", afirmó la alcaldesa en uno de los momentos del discurso.

También hubo espacio para cargar contra los "influencers" y reivindicar una política basada —según dijo— en los hechos y no en la propaganda, una afirmación que inevitablemente contrasta con una estrategia de comunicación muy centrada durante estos años en la exposición pública de la propia alcaldesa, con una intensa presencia en redes sociales y una política institucional basada en la imagen personal.

Una mayoría que no ha gobernado sola

Chueca reivindicó la "contundente" victoria obtenida por el Partido Popular en las elecciones municipales de 2023 como punto de partida de una legislatura que definió como estable y responsable.

Sin embargo, esa estabilidad no ha descansado únicamente sobre los resultados electorales obtenidos por el PP. La propia alcaldesa agradeció expresamente el "apoyo constante" y la lealtad de Vox durante estos tres años de mandato, presentando esa alianza como garantía de estabilidad frente a la posibilidad de un gobierno de izquierdas.

La escena resume buena parte de la legislatura municipal. Aunque el PP gobierna en minoría, ha conseguido sacar adelante presupuestos, ordenanzas e iniciativas fundamentales gracias al respaldo continuado de Vox y, en distintas votaciones, también con el apoyo de la concejala no adscrita.

Ese acuerdo político ha ido acompañado además de un progresivo acercamiento del Gobierno municipal a postulados defendidos por la extrema derecha en materias como seguridad, convivencia, migración o políticas sociales.

La propia intervención volvió a dejarlo entrever cuando la alcaldesa contrapuso reiteradamente su modelo de ciudad al que representan las fuerzas progresistas y endureció nuevamente su discurso sobre inmigración, seguridad y control del espacio público.

La "transparencia" frente al SPAgate

Uno de los momentos más llamativos llegó cuando Natalia Chueca aseguró que "la transparencia es algo de lo que este Gobierno puede hacer gala". La afirmación llega precisamente cuando el Ayuntamiento atraviesa una de las mayores crisis políticas de la legislatura a raíz del denominado SPAgate de Ranillas.

Durante las últimas semanas, la oposición ha denunciado reiteradamente la negativa del Gobierno municipal a facilitar distintos expedientes relacionados con esta operación. El PSOE ha terminado llevando el asunto a los tribunales para reclamar documentación que considera imprescindible para esclarecer la gestión realizada por el Ayuntamiento.

La controversia ha ido creciendo conforme se conocían nuevas informaciones judiciales y administrativas relacionadas con el caso, convirtiéndose en uno de los principales frentes políticos abiertos para el Ejecutivo municipal. Pese a ello, el asunto no encontró espacio en el relato triunfalista construido por la alcaldesa.

Chueca y Azcón durante el debate | Foto: Miguel G. García / AZ

Chueca presume de escuchar a los barrios... mientras la legislatura deja una larga lista de conflictos vecinales

Otro de los ejes del discurso fue la supuesta cercanía del Gobierno municipal con la ciudadanía. "Sé cuáles son las preocupaciones de los zaragozanos porque las escucho cada día en la calle", vino a resumir la alcaldesa antes de enumerar las prioridades de su Ejecutivo: más zonas verdes, más movilidad, más limpieza, más seguridad y más vivienda.

El balance de estos tres años deja, sin embargo, una relación mucho más compleja con buena parte del movimiento vecinal.

La protesta por el cierre durante semanas de la piscina municipal de Torrero en plena ola de calor; las movilizaciones por el futuro del Parque Bruil; las denuncias de San José reclamando más refugios climáticos y menos cemento; las críticas llegadas desde Rosales del Canal, Valdefierro o Delicias por diferentes proyectos municipales; o los conflictos abiertos en torno a Harinera ZGZ, el Centro de Educación Ambiental Concepción Arenal y otros equipamientos públicos dibujan un panorama muy distinto al descrito por la alcaldesa.

A esa relación de conflictos se suma la controversia generada por el anunciado desalojo del CSO Kike Mur, en la antigua cárcel de Torrero. El espacio también apareció durante el discurso cuando Chueca aseguró que el barrio contará con un centro de mayores en ese recinto y volvió a presentar el proyecto como amenazado por la ocupación del edificio.

El contraste también alcanza a otro de los asuntos que la alcaldesa situó entre las prioridades de la ciudad: la limpieza. Mientras Chueca defendía su gestión en este ámbito, la plantilla de FCC Zaragoza —encargada de la limpieza viaria, la recogida de residuos, los puntos limpios y el taller— ha respaldado en referéndum la convocatoria de un paro parcial el 24 de septiembre y de una huelga indefinida a partir del 7 de octubre, en plenas Fiestas del Pilar, para reclamar mejoras salariales, reducción de jornada y avances en sus condiciones laborales. El conflicto amenaza con convertirse en uno de los principales frentes abiertos para el Gobierno municipal apenas unas semanas después de que la alcaldesa volviera a situar la limpieza entre las grandes prioridades de Zaragoza.

Zaragoza, como en el país de las maravillas

Uno de los hilos que recorrió toda la intervención fue la insistencia en presentar una ciudad en plena transformación gracias a la capacidad de gestión del Gobierno municipal. "No es magia, es eficacia", llegó a afirmar la alcaldesa para resumir su modelo.

La escena recuerda inevitablemente al universo imaginado por Lewis Carroll en "Alicia en el país de las maravillas", donde la lógica y el sinsentido conviven hasta hacer difícil distinguir entre la realidad y el relato.

Durante más de noventa minutos, la Zaragoza descrita por Chueca pareció moverse precisamente en ese terreno: una ciudad donde la transparencia no convive con las acusaciones de opacidad, donde el diálogo con los barrios no encuentra reflejo en los conflictos vecinales acumulados durante la legislatura y donde la eficacia administrativa deja fuera los reveses judiciales, las rectificaciones y las polémicas que han acompañado algunos de los principales proyectos impulsados por el Gobierno municipal.

Lejos de reconocer esas controversias, la alcaldesa optó por reforzar un relato basado en el éxito de la gestión y en una ciudad que, según defendió, vive uno de sus mejores momentos recientes.

Más zonas verdes... mientras Zaragoza pierde arbolado y reclama refugios climáticos

Entre las prioridades que la alcaldesa aseguró haber escuchado de la ciudadanía figura una demanda de “más zonas verdes”. Sobre esa idea articuló buena parte de los anuncios de la segunda mitad de su intervención.

Chueca avanzó un nuevo “plan de plazas” para renovar espacios verdes en La Magdalena y Oliver, nuevas actuaciones en el Parque del Agua Luis Buñuel, el Parque Castillo Palomar y los Montes de Torrero, además de distintas intervenciones de mejora y conservación en parques y jardines.

También anunció la histórica renovación del Canal Imperial entre la avenida de San José y el colegio Santa Ana, a su paso por los barrios de San José, Torrero y La Paz, uno de los proyectos largamente reivindicados por el movimiento vecinal.

Sin embargo, el discurso volvió a dejar fuera buena parte del debate que ha acompañado la política medioambiental del Ayuntamiento durante estos tres años.

Mientras la alcaldesa hablaba de una Zaragoza más verde, la ciudad continúa perdiendo más de un millar de árboles al año entre ejemplares talados, muertos o que nunca llegan a reponerse, según vienen denunciando colectivos ecologistas y vecinales.

Las críticas se han intensificado precisamente en un contexto de olas de calor cada vez más frecuentes. La recientemente constituida Mesa del Árbol ha reclamado al Gobierno municipal “despavimentar”, proteger el arbolado existente y aumentar la masa arbórea para combatir el efecto isla de calor, mientras decenas de personas se movilizaron recientemente en San José reclamando más refugios climáticos y un plan de adaptación “mucho más ambicioso”.

El contraste resulta todavía más evidente en el caso de los Montes de Torrero. Precisamente uno de los espacios que ahora la alcaldesa sitúa entre sus prioridades de conservación fue escenario de una de las mayores contestaciones sociales de la legislatura tras el proyecto para construir un gran parque de atracciones, una operación que implicaba la tala de miles de pinos y que finalmente quedó frustrada tras la presión social y política.

Movilidad: mil anuncios mientras continúan los recortes en el transporte público

La movilidad volvió a aparecer como otra de las grandes prioridades del Gobierno municipal. La alcaldesa defendió la gestión realizada durante estos tres años y anunció que el Ayuntamiento encargará a la Universidad de Zaragoza un estudio para analizar nuevos corredores de transporte público de alta capacidad, especialmente la conexión con Arcosur y un eje Este-Oeste entre Delicias y San José. El trabajo evaluará distintas alternativas técnicas, funcionales y económicas para definir futuras actuaciones. Además, avanzó la incorporación de dos nuevos tranvías en 2028 para reforzar la capacidad de la actual línea 1.

El anuncio supone un giro respecto al discurso que el Partido Popular ha mantenido durante años sobre la ampliación del tranvía. Durante la pasada legislatura y también desde el Gobierno municipal, el PP rechazó impulsar una segunda línea y cuestionó reiteradamente este modelo de transporte, defendiendo otras alternativas de movilidad. Ahora, aunque evita comprometer la ejecución de una nueva línea, el Gobierno abre por primera vez la puerta a estudiar un corredor de alta capacidad entre Delicias y San José.

Ese anuncio contrasta con la realidad del transporte público durante las últimas semanas. El Ayuntamiento ha aplicado recortes de hasta un 40% en distintas líneas del autobús urbano durante el verano, una medida que provocó una fuerte contestación tanto de la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza como del sindicato SATTRA en Avanza, que denunciaron que la reducción de frecuencias castiga especialmente a los barrios y deteriora el servicio precisamente en uno de los momentos de mayor necesidad por las altas temperaturas.

A ello se suma otro de los principales reveses sufridos por el Gobierno municipal en las últimas semanas: la suspensión cautelar de la adjudicación del nuevo contrato de la zona azul, una decisión judicial que volvió a poner en cuestión uno de los proyectos estratégicos del Ejecutivo de Chueca. Tampoco hubo referencias a las controversias generadas durante la legislatura en torno al servicio Bizi, al debate sobre el modelo de movilidad sostenible o a la red ciclista.

Vivienda: nuevos anuncios frente a una política cuestionada

La vivienda ocupó también un lugar destacado en el discurso. La alcaldesa anunció 4,7 millones de euros en ayudas destinadas a la rehabilitación de viviendas, fachadas, patrimonio e iluminación, además de nuevas medidas para agilizar la actividad económica, entre ellas el compromiso de que el 90% de las licencias de actividad puedan concederse en menos de un mes.

Pero el balance vuelve a chocar con uno de los ámbitos donde más críticas ha recibido el Gobierno municipal durante la legislatura.

La oposición ha denunciado reiteradamente el progresivo abandono del papel de Zaragoza Vivienda como herramienta pública y el creciente peso otorgado a promotores privados mediante la cesión del derecho de superficie de suelos municipales durante décadas.

Uno de los ejemplos más cuestionados ha sido la operación vinculada a Brial, donde los pliegos contemplan cesiones prolongadas y financiación pública europea para promociones cuya gestión permanece en manos privadas.

También el caso Alumalsa continúa siendo uno de los símbolos del enfrentamiento político sobre el modelo de vivienda impulsado por el Gobierno municipal.

Urbanismo: grandes proyectos, grandes controversias

La intervención volvió a insistir en la transformación urbana de Zaragoza mediante grandes actuaciones. Entre los anuncios de Chueca destacó la renovación del Canal Imperial, las mejoras en parques históricos y distintas actuaciones de regeneración urbana.

Pero el discurso apenas hizo referencia a algunas de las operaciones urbanísticas que más debate han generado durante estos tres años. La nueva Romareda continúa acumulando interrogantes políticos, económicos y urbanísticos desde su aprobación.

A ello se suma el denominado caso Giesa-Distrito 7, otra de las operaciones que han centrado buena parte del debate político municipal.

En ambos casos, la oposición viene denunciando un modelo de ciudad basado en grandes operaciones urbanísticas mientras siguen pendientes numerosas inversiones en barrios consolidados.

Una ciudad con muchos asuntos pendientes

La segunda mitad de la intervención mantuvo el mismo esquema que el arranque. Cada anuncio sobre nuevas inversiones o futuros proyectos se presentó como una prueba de la capacidad transformadora del Gobierno municipal.

Sin embargo, muchos de esos anuncios convivieron con asuntos todavía abiertos. El Canal Imperial deberá concretar su desarrollo y financiación. La regeneración de parques llega después de años de críticas por la gestión del arbolado. La agilización administrativa se anuncia cuando el Ayuntamiento continúa afrontando importantes controversias sobre contratación pública y grandes expedientes urbanísticos. Y la apuesta por nuevos espacios verdes contrasta con una ciudad donde buena parte del debate ciudadano gira precisamente en torno al calor extremo, la pérdida de sombra y la necesidad de adaptar Zaragoza al cambio climático.

Mientras el relato oficial insistía en una Zaragoza plenamente transformada, la oposición y numerosos colectivos sociales sostienen desde hace meses que buena parte de esos problemas estructurales siguen abiertos y continúan sin respuesta.

Más policía, más cámaras y un discurso centrado en la seguridad

La seguridad fue otro de los grandes ejes del discurso de Chueca. La alcaldesa volvió a defender que Zaragoza es “la ciudad más segura del Estado” al mismo tiempo que anunciaba un nuevo refuerzo de la Policía Local y de la red municipal de videovigilancia.

Entre las medidas avanzadas figura la instalación de unas 40 nuevas cámaras en el entorno del río Huerva y otras 20 en Delicias, que se suman a las 30 ya activadas en la red, además de la apertura de un tercer cuartel de la Policía en este último barrio. El Gobierno municipal vuelve así a situar la seguridad como una de sus principales banderas políticas.

Unas medidas que llegan después de varios años en los que la oposición y numerosos colectivos vecinales y sociales han denunciado que el Ayuntamiento ha contribuido a alimentar un discurso que asocia determinados barrios, especialmente Delicias, con la inseguridad y la delincuencia, una narrativa que consideran coincidente con los planteamientos impulsados por la extrema derecha.

La insistencia en la videovigilancia y el aumento de la presencia policial vuelve a situar el foco sobre el modelo de ciudad defendido por el Ejecutivo de Chueca, basado cada vez más en el control del espacio público.

Acción social: nuevos anuncios sin revisar las decisiones más controvertidas de la legislatura

En materia social, la alcaldesa anunció doce nuevas plazas para mujeres en el Albergue Municipal y la ampliación del parque de pisos de inclusión social, medidas con las que aseguró reforzar la atención a las personas más vulnerables.

También presentó una nueva red de “farmacias seguras” para mujeres víctimas de violencia machista. El anuncio llega apenas unos meses después de una de las decisiones más criticadas del mandato: la eliminación de los Puntos Violeta municipales y su sustitución por las denominadas “parroquias seguras”, un modelo ampliamente rechazado por organizaciones feministas, entidades sociales, sindicatos y partidos de la oposición, que denunciaron la cesión de una política pública a instituciones religiosas.

Ahora, el Gobierno municipal incorpora las farmacias a esa red de recursos sin que durante el discurso se realizara ninguna referencia a aquellas críticas ni a la situación del sistema VioGén en Zaragoza.

Tampoco hubo autocrítica sobre otras decisiones sociales que han generado una fuerte contestación durante estos años.

Entre ellas destaca la nueva Ordenanza Cívica y de Convivencia, aprobada con el apoyo de Vox, que endurece el régimen sancionador municipal y contempla multas de hasta 3.000 euros por conductas como dormir en parques o determinadas actividades vinculadas al top manta. El texto fue denunciado por la oposición y numerosas organizaciones sociales por considerar que criminaliza la pobreza, incorpora medidas discriminatorias y asume postulados defendidos desde hace años por la extrema derecha.

A ello se suman las críticas por la situación del sinhogarismo, la ejecución de ayudas sociales y los convenios suscritos por el Ayuntamiento con entidades antiabortistas, cuestiones ausentes en el balance presentado por la alcaldesa.

Cultura: grandes eventos frente a las polémicas sobre los equipamientos públicos

En el ámbito cultural, Chueca volvió a reivindicar el impacto económico de los macroeventos celebrados en Zaragoza, poniendo como ejemplo citas como Vive Latino o la Capital Mundial de la Garnacha, iniciativas que —según defendió— llenan hoteles, restaurantes y taxis y consolidan el posicionamiento exterior de la ciudad. Pero olvida al talento local.

La alcaldesa también avanzó la creación del Conservatorio Municipal Profesional de Música y anunció que el Ayuntamiento ya trabaja en la programación del bicentenario de la muerte de Francisco de Goya, que se conmemorará en 2028.

Pero esa apuesta por los grandes eventos volvió a convivir con el silencio sobre algunos de los principales conflictos culturales abiertos durante la legislatura.

El desmantelamiento del proyecto de Etopia y la Harinera ZGZ; el conflicto generado en torno al Centro de Educación Ambiental Concepción Arenal para impulsar el futuro Museo de la Semana Santa; o las críticas sobre la gestión de distintos equipamientos municipales no encontraron espacio en un discurso centrado casi exclusivamente en la proyección exterior de Zaragoza.

Una ciudad sin conflictos

Durante más de noventa minutos, Natalia Chueca presentó una Zaragoza donde los problemas parecen haber quedado atrás. Una ciudad, según la alcaldesa, "eficaz, transparente, segura, verde, dinámica y en permanente transformación". Una ciudad donde la gestión “no es magia”, sino “eficacia”.

Sin embargo, ese relato apenas encontró puntos de conexión con buena parte de los debates que han marcado la vida política municipal desde 2023.

Ni el SPAgate, ni la suspensión cautelar de la adjudicación de la zona azul, ni los conflictos vecinales, ni las críticas por la pérdida continuada de arbolado, ni las movilizaciones contra el macroparque de atracciones en los Montes de Torrero, ni la controversia sobre la vivienda pública, ni las denuncias por la situación de distintos equipamientos culturales, ni la Ordenanza Cívica, ni las críticas a las políticas sociales, ni la creciente dependencia del apoyo de Vox ocuparon espacio en el balance realizado por la alcaldesa.

El resultado fue un discurso construido alrededor de un relato de éxito que apenas dejó margen para reconocer las controversias que han acompañado la gestión del Gobierno municipal durante estos tres primeros años de mandato.

El debate continúa

La intervención de Natalia Chueca abre ahora el turno de los grupos municipales. Esta miércoles por la tarde tomarán la palabra, por este orden, el PSOE, Vox, Zaragoza en Común, la concejala no adscrita y el Partido Popular, antes de la réplica de la alcaldesa. El jueves será el turno de las propuestas de resolución, con cuya votación concluirá el debate político más importante del año en el Ayuntamiento de Zaragoza y uno de los últimos grandes escenarios de confrontación antes de las elecciones municipales de 2027.


Más sobre el debate de estado de Zaragoza 2026 en este enlace.

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