Andalán, el 50º aniversario y los años duros del ‘72

Este jueves pasado, 8 de septiembre, cerca de cincuenta personas aparcamos diez horas de nuestro tiempo para acudir, desde Zaragoza y Uesca, además del nutrido grupo que acudieron de la propia L'Aínsa, a un acto alegre y, ciertamente, histórico: festejar el 50º aniversario de la presentación de Andalán en el mundo franquista de 1972. Comenzó con la emisión de un documental, producto de Nacho Pardinilla, glosando Andalán y a varios de sus impulsores como punto de referencia de la cultura antifranquista. El evento estaba coordinado por Alberto Sabio Alcutén, director del Instituto de Estudios Altoaragoneses. La mesa redonda posterior, además …

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Carlos Tundidor

Este jueves pasado, 8 de septiembre, cerca de cincuenta personas aparcamos diez horas de nuestro tiempo para acudir, desde Zaragoza y Uesca, además del nutrido grupo que acudieron de la propia L'Aínsa, a un acto alegre y, ciertamente, histórico: festejar el 50º aniversario de la presentación de Andalán en el mundo franquista de 1972.

Comenzó con la emisión de un documental, producto de Nacho Pardinilla, glosando Andalán y a varios de sus impulsores como punto de referencia de la cultura antifranquista. El evento estaba coordinado por Alberto Sabio Alcutén, director del Instituto de Estudios Altoaragoneses. La mesa redonda posterior, además del coordinador, la integraban Plácido Serrano, Luis Alegre, Lola Campos y Anchel Conte.

Una noticia de andalán que ha recibido el premio

La inmensa mayoría estaremos satisfechos de rememorar -los que tenemos edad- y de repasar -los que tienen futuro- las andanzas de un periódico que fue modélico, un ariete de la Cultura aragonesa, con mayúscula, que desnudaba carencias de la cultura trasnochada -esa sí, con minúscula- de Lonjas, bailes de sociedad y cachirulos ramplones. Aplausos para este recordatorio aprovechando el medio siglo. Tiempo suficiente para retratar con visión histórica lo que, verdaderamente, importa en este caso: el papel de Andalán y de las personas y fuerzas que estuvieron detrás en su lucha contra una dictadura, un tardo-franquismo, con una capacidad de represión, todavía, feroz.

Nombres como Eloy Fernández, José Antonio Labordeta, Carlos Forcadell, Royo Casanova, Guillermo Fatás, los propios cuatro ponentes de la mesa, José R. Marcuello, Luis Granell, Pablo Larrañeta, Emilio Gastón, Mario Gaviria y alguno más, salieron al aire con mucha justicia, reivindicando su labor merecidísima en el empuje arrollador del periódico que ayudó, en su medida, a derribar la dictadura.

Estoy seguro de que algunas destacadas ausencias, algunos clamorosos silencios en el documental, así como en las palabras del coordinador, señor Alberto Sabio, y de algunos de los ponentes, están causadas por lapsos, inadvertencias, falta de datos, quien sabe si por tiempo. Nunca por distorsionar, seguro. En esa confianza, por aportar, sumar detalles, incluir aspectos que, a mi juicio, son importantes en la historia de Andalán, desde mi humilde visión de militante comunista universitario en esos años setenta, añado unos cuantos nombres que fueron esenciales tanto en el embrión como en el desarrollo de Andalán. Todos relacionados con el “partido” como se decía entonces, puesto que, en la práctica, en los años setenta -en ese año redondo del setenta llevaba cinco años de militancia-, las gentes integradas en el partido comunista constituíamos un porcentaje abrumador de la militancia antifranquista en el frente obrero, por supuesto, en el sindical pero, también, en el mundo cultural, de esa cultura con mayúscula que fortificó el periódico.

Personas como Javier Delgado, Javier Maestre (Bullonera), Emilio Lacambra, Enrique Gastón, Vicente Cazcarra (Secretario general del PCE, demasiado “marcado” por la BPS como para pertenecer al consejo de redacción) y una larga retahíla de personas del PCE fueron esenciales tanto en la creación como en el mantenimiento del periódico, sobre todo en el período 1972-1978. Hay muchos más nombres, de menor tamaño su caligráfico, pero me voy a centrar en un colectivo: los más de seiscientos militantes, en esos años, comunistas que, cuando supimos del proyecto, nos volcamos en su difusión, su distribución, su repercusión, su compra y suscripción, el apoyo económico en las duras... Desde mi óptica presencial, creo y podría asegurar que, sin el esfuerzo en muchos trabajos anónimos para la difusión de Andalán, el periódico hubiera tenido una trayectoria muy corta.

También quiero nombrar a esos miles de personas, anónimas muchas de ellas, que, cuando vinieron los años duros de las deudas, en las postrimerías de Andalán, apostamos por acoger una suscripción simbólica de una acción de 10.000 pesetas (de aquellos tiempos). Unos cuántos miles, creo recordar alrededor de diez mil, respondieron con el óbolo.

Termino con mi aplauso al acto en sí, a las personas que lo realzaron en la confianza de que este ligero apunte que quiere sumar, aportar, haya sido de interés y, con toda la humildad posible, positivo. Quiero creer que, si este acto de recordatorio y enaltecimiento de Andalán se repite, podrán añadirse estos nombres y colectivos que, junto a los reseñados, también fueron claves para la creación y pervivencia del periódico. A veces el olvido puede ayudar a cambiar, incluso sin querer, un proceso histórico. Hay que intentar desterrar aquello de “La Historia la escriben los ganadores”. Hoy, todavía vivimos muchos de los que aportamos un pequeño grano en el granero de Andalán, la mayoría desde un trabajo oscuro y anónimo. Pero habría que reflejar, además de los grandes trazos, las pequeñas historias para que, cuando dejemos de existir y dar fe con nuestra memoria, esa otra Historia perviva lo más cierta posible.

Un abrazo a todos, sobre todo a las personas clave de Andalán que, desgraciadamente, nos han dejado.

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