La Asociación de Familiares y Amigos de los Asesinados y Enterrados en Magallón (AFAAEM) impulsa un nuevo proyecto de memoria democrática para buscar a víctimas del fascismo enterradas en La Muela. Los trabajos sobre el terreno han comenzado este martes en uno de los enclaves investigados, mientras la documentación recopilada hasta el momento sitúa en el municipio tres fosas en las que podrían encontrarse los restos de más de una treintena de personas asesinadas por los golpistas durante la Guerra de 1936.
La intervención iniciada este 29 de septiembre se centra en uno de esos tres puntos, situado en el exterior del cementerio de La Muela. Allí se buscan los restos de unas catorce personas. Las investigaciones históricas y documentales apuntan a que las víctimas enterradas en estas fosas no serían vecinas de La Muela, sino personas represaliadas procedentes de localidades cercanas como Épila y Calatorao.
Los trabajos acaban de comenzar y todavía no han permitido localizar restos humanos. “De momento no tenemos huesos”, confirmaba este martes a AraInfo Pilar Gimeno, presidenta de AFAAEM.
El objetivo de esta primera intervención arqueológica y antropológica es localizar y documentar las fosas y recopilar la información necesaria para que, en una fase posterior, pueda abordarse la identificación genética de las víctimas.
“Las familias son las protagonistas”
AFAAEM coloca precisamente a las familias en el centro de un proyecto por el que algunas llevan décadas esperando. Gimeno destaca la implicación directa de las descendientes de las víctimas en todo el proceso.
“Estoy profundamente satisfecha porque es un proyecto en el que las familias de las víctimas están colaborando de forma muy activa. Ellas son las protagonistas de estos procesos; estamos trabajando codo con codo para llevar a cabo una tarea que no es ni más ni menos que una estricta cuestión de Derechos Humanos”, señala la presidenta de AFAAEM.
La asociación resume el sentido de la búsqueda con una frase que trasciende el propio trabajo arqueológico: “No buscamos solamente unos restos anatómicos. Buscamos a personas que tienen nombre, apellidos, familias y una historia que merece y debe ser conocida”.
Para AFAAEM, recuperar a las personas desaparecidas constituye una “obligación democrática” asentada sobre los principios de verdad, justicia y reparación. La asociación agradece también la implicación de las familias que continúan buscando a sus seres queridos después de décadas de espera.
Aranzadi y Lourdes Herrasti, al frente de los trabajos

La excavación corre a cargo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y está dirigida por la antropóloga e historiadora Lourdes Herrasti, con una amplia trayectoria en trabajos de exhumación e identificación de víctimas de la Guerra de 1936.
En La Muela están documentados tres emplazamientos: el situado en el exterior del cementerio donde han comenzado los trabajos, otro en el interior del camposanto y un tercero en un camino municipal. En el primero se buscan los restos de unas catorce personas.
Antes del inicio de la excavación, AFAAEM participó en una reunión con representantes del Gobierno español y de los ayuntamientos implicados para abordar las distintas fases del proyecto, su financiación y la gestión de las muestras de ADN de familiares vivos, necesarias para tratar de identificar los restos que puedan recuperarse.
La intervención cuenta con financiación de los gobiernos español y aragonés, además del respaldo de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y la colaboración de los ayuntamientos de La Muela, Épila y Calatorao. Para esta primera actuación, el Gobierno español ha aportado 10.000 euros, transferidos a AFAAEM a través del Gobierno de Aragón. Para continuar los trabajos en las otras fosas se espera recurrir también a fondos de la FEMP, a la que el Ayuntamiento de La Muela ya ha solicitado financiación.
“Poner nombre y apellidos a los huesos”
Para AFAAEM, sin embargo, el final del proceso no está en abrir una fosa ni en recuperar restos, sino en devolver la identidad a quienes fueron asesinados y permitir que regresen finalmente con sus familias.
“Cuando puedes identificar y entregar los restos a las familias es la mayor dignificación que se puede hacer: poner nombre y apellidos a los huesos. Eso es derechos humanos, simplemente”, sostiene Gimeno.
La presidenta de AFAAEM insiste también en la dimensión colectiva y pedagógica de estas intervenciones. “Siempre digo que la memoria democrática es la guardiana de la democracia. La juventud tiene que saber qué es lo que ocurrió”, afirma.
Y reivindica precisamente lo que sucede alrededor de una fosa cuando las familias pueden contar su historia: “Muchas veces es necesario que se vea a pie de fosa, porque escuchan a sus mayores cómo cuentan los relatos y no sale odio, ni sale rencor, todo lo que sale es agradecimiento de poder recuperar a sus víctimas porque es la manera de poder completar el duelo”.
En La Muela, de momento, la tierra todavía no ha devuelto esos nombres. Los trabajos apenas han comenzado. Pero las familias y AFAAEM vuelven a buscar donde la documentación señala que fueron enterradas las víctimas, con un objetivo que Pilar Gimeno reduce a una cuestión elemental: encontrarlas, identificarlas y devolverlas a quienes llevan décadas esperándolas.




