Ayuntamiento de Zaragoza y personas sin hogar: que la realidad no te estropee un buen titular

Marian Orós sostiene que “ninguna persona que haya solicitado alojamiento se ha quedado en la calle”. Sin embargo, vecinos y vecinas solidarios que ayudan a las personas sin hogar desmienten esta información y, además, denuncian el carácter meramente coyuntural de las actuaciones municipales.

23 noviembre, 2025. 07:25
Marian Orós, responsable del Área de Políticas Sociales de Zaragoza. | Foto: AZ

El pasado viernes, Marian Orós, responsable de las políticas sociales del Ayuntamiento de Zaragoza, afirmó que “ninguna persona que haya solicitado alojamiento se ha quedado en la calle”. Así lo recoge la nota de prensa enviada por el consistorio a los medios de comunicación, en la que se informa de que “en las primeras tres noches de activación del dispositivo especial de frío para personas sin hogar, el Albergue Municipal de Zaragoza ha acogido a una horquilla de entre 135 y 143 usuarios. Las cifras reflejan una alta demanda de este equipamiento, pero en ninguna de las tres noches se ha completado el aforo, que puede alcanzar las 150 plazas”.

En los dos pabellones de emergencia de frío para hombres, dotados con 20 plazas cada uno, “la ocupación se inició el martes con 25 usuarios y se ha incrementado hasta los 36 en esta última noche del jueves”, según la información ofrecida por el Área de Políticas Sociales. “El perfil mayoritario es el de jóvenes migrantes subsaharianos, muchos de ellos procedentes del asentamiento del Parque Bruil. También ha habido usuarios españoles y de otros países como Argelia o Italia”, prosigue la nota de prensa. En cuanto a las mujeres, la comunicación municipal explica que “el Albergue ha acondicionado el conocido como ‘cuarto azul’, con capacidad para diez camas, que tampoco se han completado. Esta pasada noche han sido ocho las mujeres que han pernoctado en él”.

El balance concluye afirmando que, aunque “el resto de las instalaciones (habitaciones ordinarias, casas abiertas, módulos familiares e individuales) se encuentran prácticamente completas”, en la noche del pasado jueves aún quedaba “alguna plaza vacante”.

Y por si todo ello fuera poco, la nota del Área que dirige Orós ha trasladado que “el Ayuntamiento tiene ya acondicionado el recurso extraordinario (en otra ubicación) de 25 camas, que está preparado para entrar en servicio en caso de ser necesario. Será un alojamiento de emergencia en un inmueble municipal, que servirá para acoger a personas sin hogar en horario de tarde-noche, derivadas desde el Albergue, con la colaboración de Cruz Roja”.

El que duerme en la calle “es porque quiere”

Cualquiera que leyera la información anterior pensaría que el recurrente problema de sinhogarismo que vive la capital aragonesa, incrementado en los últimos años, ya estaría solucionado, aunque fuera de forma puntual. Cuando se afirma que “ninguna persona que haya solicitado alojamiento se ha quedado en la calle”, se entiende que así es. De hecho, tras leer toda la comunicación, se podría pensar que el Ayuntamiento de Zaragoza va “tan sobrado” atendiendo la emergencia por frío de quienes no tienen un techo donde pasar la noche que dispone de un dispositivo preparado y acondicionado que ni siquiera ha sido necesario emplear.

También se podría extraer la conclusión, leyendo entre líneas, de que las personas que continúan durmiendo en las calles lo hacen de forma voluntaria. “Hay gente a la que le gusta dormir al raso” podría añadir la responsable municipal en próximas comparecencias sobre el asunto, para ilustrar mejor el fenómeno de las personas sin techo. Sería mucho más honesto terminar de cerrar el discurso.

Vecinos y vecinas desmienten el relato municipal

Desde que apareció la información relatada, vecinos y vecinas residentes en la zona del Parque Bruil se han puesto en contacto con AraInfo para desmentir “el triunfalismo” trasladado por el gobierno de Natalia Chueca. Según estas fuentes, quedarían “decenas de personas” en el entorno de este céntrico parque zaragozano a las que no se les dotó de espacio en el Albergue. Además, advierten de que son conscientes de que personas que pernoctan en otras localizaciones sufrieron la misma suerte.

Algunas de estas personas, que colaboran de forma voluntaria facilitando comida y apoyo al colectivo de africanos sin hogar —que no es el único—, se mostraban indignadas con la información trasladada por el Ayuntamiento de Zaragoza. Esta fuente había sido testigo de cómo el Albergue era incapaz de alojar a todos los jóvenes africanos que pernoctan en el Parque Bruil y que trataron de hacerse con un hueco en este dispositivo municipal. La misma fuente relata que era conocedora de otros grupos de distintas zonas de la ciudad que “tampoco lo lograron”, en este caso al completo, “al llegar más tarde para intentar lograr una plaza”.

La preocupación que mostraba nuestra interlocutora era máxima, ya que el colectivo se encuentra en una indefensión total “al carecer de papeles”, cundiendo el miedo a que cualquier acción que pudieran realizar para dotarse de una solución temporal por sus propios medios, o exigirla a las administraciones, terminara con expedientes de expulsión.

Un espejismo temporal

Algo que resaltan estos vecinos y vecinas, y que se desprende de la información, es que nos encontramos ante una coyuntura temporal. Es decir, que quienes han sido admitidos lo han sido en virtud del protocolo especial por frío. Tan pronto como el mercurio suba, la situación volverá al punto de partida si no se realizan actuaciones estructurales que doten de alojamientos adecuados para las personas sin hogar.

Las mismas fuentes apuntan también a un efecto colateral de estas actuaciones erráticas: “estas personas, al tener que dejar ‘abandonados’ sus pocos enseres una vez terminada su estancia temporal, deberán proveerse de nuevo de colchones, ropa y utensilios para sobrevivir en la calle”.

Es necesario recordar que el fenómeno de las personas en exclusión residencial, y en concreto de quienes carecen de un techo, no ha dejado de crecer en los últimos años. En octubre nos hicimos eco de la información de Cruz Roja, que afirmó haber atendido a casi 580 personas durmiendo en las calles de Zaragoza en lo que se llevaba de año. En 2024, un año que ya supuso un importante incremento respecto al anterior, la entidad atendió a 530 personas en la misma situación.

El Ayuntamiento de Zaragoza debería tomarse en serio esta expresión de la exclusión social más extrema, aceptando que no se trata de un problema coyuntural y sustituyendo los “buenos titulares” por “buenas acciones”.

Firma

· PUBLICIDAD ·
· PUBLICIDAD ·
· CANAL TELEGRAM ARAINFO ·
· CANAL WHATSAPP ARAINFO ·