Si algo queda claro es que el gobierno municipal de Natalia Chueca no sabe, o no quiere, abordar el problema de las personas sin hogar en Zaragoza. En la capital aragonesa se calcula que residen varios cientos de personas sin hogar, unas pernoctando en la calle y otras en los distintos recursos de la ciudad. Según la información facilitada por Cruz Roja, la ciudad estaría "en máximos históricos" en un fenómeno que, como ningún otro, trasluce las costuras de un sistema enormemente desigual y de un modelo de ciudad incapaz de amortiguar sus efectos.
Si en todo 2024 Cruz Roja atendió a 530 personas durmiendo en las calles de Zaragoza, en lo que llevamos de 2025 la cifra ya ha sido superada, alcanzando casi las 580 personas. Es necesario advertir que 2024 ya supuso un importante incremento de la situación "de calle", según la entidad, que en años anteriores ofreció cifras inferiores a las 400 personas. Además, debemos tener en cuenta que esta información no recoge todas las situaciones, ni supone un recuento exhaustivo, ya que en los últimos años han aumentado tanto las personas que duermen en la calle como los asentamientos o localizaciones donde lo hacen.
La política del consistorio gobernado por el Partido Popular, con el necesario concurso de Vox, en lugar de proveer atención y recursos para atajar o minorar el fenómeno, parece centrada en esconder el problema o trasladarlo de unos lugares a otros. Durante los últimos años se han repetido actuaciones que han desalojado asentamientos en determinadas localizaciones, pero nunca dotando de recursos habitacionales a las personas afectadas, obligándolas a buscar lugares cada vez más invisibles y, por tanto, precarios. Aunque también es cierto que la desesperación y la magnitud de esta expresión de la pobreza más extrema hace que, pese a estos intentos de invisibilización, el problema termine por aparecer en espacios públicos de gran visibilidad. Así ha sido el caso de la Estación de Autobuses de Zaragoza, o del ya recurrente escenario creado en el Parque Bruil y los alrededores del Albergue de Zaragoza.
Todas y cada una de estas actuaciones tienen dos denominadores comunes: el primero, el desplazamiento de las personas sin hogar de sus lugares de refugio; el segundo, la falta de provisión de alternativas dignas para estas personas. El citado ejemplo de la Estación de Autobuses de Zaragoza ha sido paradigmático: decenas de personas sin techo son expulsadas de las instalaciones —gestionadas por una empresa mixta participada por el Gobierno de Aragón— mientras el Ayuntamiento de Zaragoza mira hacia otro lado sin mover un dedo.
"Secuestro del espacio público"
En este sentido, la Asociación Vecinal de La Madalena Calle y Libertad denuncia "la instalación generalizada de vallas en zonas peatonales del barrio". Explican que el Ayuntamiento de Zaragoza "está procediendo al vallado del acceso al Centro de Historias desde la calle Asalto, como se hizo hace unas semanas en los bajos de las viviendas cercanas al Parque Bruil". El objetivo de dichas actuaciones es evitar que se refugien para pernoctar las personas sin hogar que habitan en la zona, "agravando las indignas condiciones de vida que padecen y, sobre todo, procurando que el problema desaparezca simplemente esperando su traslado a otras partes de la ciudad donde su presencia no haga sonrojar a políticas y políticos, técnicas y técnicos de todas las administraciones públicas, y a toda la ciudadanía con techo y un mínimo de sensibilidad y humanidad", añaden desde la entidad vecinal.
La asociación sostiene que las "medidas estrella" del consistorio zaragozano, lejos de atender los problemas sociales, consisten en alentar la instalación de "puertas antiokupa en edificios vacíos y abandonados, o comisarías de policía en el Albergue Municipal". Y denuncian que esto se propugna al mismo tiempo que no se invierte "en que los servicios sociales estudien la variada casuística que presenta la gente en esta situación, y les provean de atención y de recursos".
Apuntan que "las autoridades políticas viven en un mundo paralelo de estadios de fútbol y juegos florales por doquier, y permanecen ciegas al espectacular aumento del sinhogarismo, con crecientes colonias de personas durmiendo al raso, portales u otros lugares igualmente precarios". Y recuerdan con pesar "que llega el invierno". Así anticipan que "gracias a la instalación de estas vallas, estas personas que podían encontrar refugio para ellas y sus pertenencias en los porches ahora cerrados ya no lo podrán hacer".
Aunque consideran que "no es agradable contemplar panoramas como el que actualmente ofrecen el entorno del Albergue Municipal, el Parque Bruil o la estación de Autobuses", la asociación afirma que esto "tiene algo de positivo": al menos el problema se visibiliza. La entidad vecinal reflexiona: "desde luego, ni parques, ni portales, ni porches, ni aeropuertos son lugares en los que se debería pernoctar. Los edificios abandonados, por lo visto, tampoco. ¿Qué se pretende, que vuelvan debajo de los puentes?". Una realidad que ya ocurre desde hace años: no son pocos los puentes de la capital aragonesa que esconden campamentos más o menos improvisados de personas sin techo. "Insistimos en que la solución no es la invisibilización, que es lo que se pretende con estas acciones de cerramiento del espacio público; al paso que vamos, no habrá vallas suficientes", concluyen en la nota de prensa remitida a AraInfo.
Moción en el pleno de este jueves
"Zaragoza en Común llevamos dos años, junto a los vecinos y las vecinas, reclamando una respuesta a esta grave crisis habitacional que hace que cientos de personas estén sin hogar en nuestra ciudad y tengan que dormir en las calles", ha declarado el concejal de la formación, Suso Domínguez. El concejal ha sostenido que Natalia Chueca sólo se dedica a "echar balones fuera" y responsabilizar a otras administraciones. Domínguez acusa al Ayuntamiento de Zaragoza de no tomar "ninguna medida efectiva que realmente sirviera para atender estas necesidades". Desde la formación de izquierdas entienden que a Natalia Chueca "lo que le gustan son las luces y las flores", pero también —puntualizan— dejan "meridianamente claro" que la responsabilidad de atender a las personas que están en la calle, a las personas más vulnerables y a los barrios con más problemas, "es una obligación y una competencia fundamental del Ayuntamiento de esta ciudad".
El grupo ha presentado una moción para su discusión en el pleno que tendrá lugar este jueves. Para Zaragoza en Común, el sinhogarismo supone "una grave vulneración de derechos humanos, que se manifiesta en un grave deterioro de los entornos, como el Parque Bruil, donde los y las vecinas exigen actuaciones urgentes e inmediatas de este Ayuntamiento en cumplimiento de sus competencias, así como diálogo y cooperación institucional en aquellas que sean compartidas con otras instituciones". La moción reclama la aplicación de "los recursos de alojamiento y atención para todas las personas sin techo, sin importar su origen, incluyendo a quienes trabajan pero no pueden acceder a una vivienda, poniendo en marcha, si fuera necesario, centros provisionales de alojamiento de emergencia para garantizar el alojamiento de las personas en situación de calle". También reclama al gobierno de la ciudad "poner en marcha y dotar suficientemente un II Plan Integral de Atención a Personas Sin Hogar que garantice un apoyo social efectivo".
De la misma forma, la moción reclama "nuevos protocolos de coordinación entre las diferentes áreas y servicios y sociedades municipales implicadas ante situaciones de desalojo de vivienda por riesgo de ruina o siniestro", así como "ampliar el parque de vivienda pública de alquiler social como garante del derecho a la vivienda".
Por último, la moción insta al Gobierno español a "mejorar de inmediato los mecanismos de asilo y refugio, en especial el sistema de citas, y gestionar la solicitud de asilo y sus recursos de una forma más efectiva, facilitando alternativas para los que no han podido acceder al asilo pero pueden formar parte activa de la sociedad".

