Uesca también ha dicho basta. Este jueves, 24 de julio, a las 20:00 horas, asociaciones antirracistas se han concentrado en la Plaza Zaragoza bajo el lema “Contra el terrorismo racista, comunidad antirracista”, en solidaridad con las víctimas de las agresiones neonazis en Torre Pacheco (Murcia) y como respuesta al avance del odio racista en el Estado.
El acto forma parte de la oleada de movilizaciones descentralizadas que se están celebrando estos días en decenas de ciudades —entre ellas Zaragoza, Madrid, Málaga, Cádiz, Barcelona, Iruñea o Donostia— para denunciar lo que los colectivos definen como una campaña de violencia organizada e impune contra personas migrantes y racializadas, alimentada por el negacionismo, la desinformación y los discursos xenófobos de partidos como Vox.

“Estamos viendo cómo el terrorismo racista se extiende, con agresiones planificadas, con el amparo del silencio institucional y la complicidad de quienes blanquean el odio”, denuncian las entidades convocantes en su comunicado.
Desde las organizaciones antirracistas de Uesca se advierte del riesgo de normalización de estas violencias, y se señala directamente a la estrategia política de la ultraderecha, basada en criminalizar la pobreza, estigmatizar la migración y fomentar el miedo al diferente. Como ejemplo, la última propaganda racista de Vox que la ciudadanía oscense organizada consiguió que fuera retirada.
“Queremos una comunidad que no tolere ni un ataque más. El racismo mata. Las instituciones tienen que actuar ya, con firmeza, antes de que haya más víctimas”, concluyen.
En red, desde Uesca hasta Torre Pacheco

La movilización en Uesca se inscribe en una respuesta colectiva estatal, coordinada por redes y plataformas antirracistas a partir del caso de Torre Pacheco, donde un grupo de neonazis organizó “cacerías” nocturnas contra jóvenes migrantes, con palos, bengalas y armas blancas. Un caso que, como recordó en la movilización del pasado sábado en Zaragoza la voz colectiva migrante y racializada, “no es un hecho aislado, sino la punta de un iceberg de violencia estructural”.
Además de exigir el fin de la impunidad para los agresores, las concentraciones reclaman medidas institucionales urgentes: protección a las comunidades racializadas, políticas públicas antirracistas reales y la retirada del altavoz institucional a quienes promueven bulos y odio. “No vamos a permitir que la calle sea territorio del miedo. Nos quieren con miedo, nos tendrán en pie”, reivindican.
Por ello, desde las asociaciones antirracistas oscenses hacían un llamado a asistir a la concentración para visibilizar el rechazo unánime al racismo. “Paremos entre todes el fascismo”, concluyen.




