De las cacerías nazis a las políticas xenófobas: el racismo en Torre Pacheco y Aragón

El Movimiento Antirracista de Zaragoza llama a concentrarse este sábado contra las agresiones racistas ocurridas en el municipio murciano. No son hechos aislados: detrás del terror hay discursos institucionales de odio, políticas migratorias inhumanas y una complicidad que señala también al Gobierno de Aragón.

Foto: Jon Tyson / Unsplash

Zaragoza se moviliza: “No es un caso aislado”. Este sábado, 19 de julio, el Movimiento Antirracista de Zaragoza convoca una concentración en la Plaza de España a las 20:00 horas. Lo hacen siguiendo la estela de decenas de ciudades bajo el lema “Contra el terrorismo racista, comunidad antirracista”, en respuesta a la oleada de agresiones racistas en Torre Pacheco (Murcia), donde grupos organizados de extrema derecha están protagonizando auténticas 'cacerías humanas' contra personas migrantes.

“Mostramos todo nuestro apoyo a los y las vecinas de esta población murciana y denunciamos el aumento de la violencia alentada por estos discursos de odio, que representan un grave atentado contra la convivencia pacífica y democrática”, señala el Movimiento Antirracista de Zaragoza en un breve comunicado en el que apelan a la defensa de los derechos humanos y la convivencia.

Desde la capital aragonesa, la solidaridad no es solo un gesto, sino un acto político que señala lo evidente: lo que ocurre en Torre Pacheco no es un brote aislado, sino el resultado de años de blanqueamiento del odio, de institucionalización del racismo y de un sistema que criminaliza a las personas migrantes mientras las explota.

Torre Pacheco: cacerías racistas en el corazón del campo murciano

Tal y como ha documentado El Salto, las agresiones en Torre Pacheco son un síntoma alarmante de lo que se está gestando bajo la superficie del modelo agroexportador capitalista. En las últimas semanas se han producido ataques organizados, con neonazis encapuchados persiguiendo a vecinos y vecinas de origen magrebí. Más de mil organizaciones han exigido al Gobierno español que actúe y frene estos discursos de odio que legitiman la violencia.

Hasta ahora, el líder del grupo neonazi 'Deport Them Now', Christian L.F., ha sido detenido en Mataró por instigar las cacerías y se encuentra en prisión preventiva acusado de incitación al odio, pertenencia a asociación ilícita y tenencia ilícita de armas. Además, la Fiscalía investiga al presidente del partido ultraderechista Vox en Murcia, José Ángel Antelo, por posibles delitos de odio, tras la denuncia presentada por PSOE, Podemos e Izquierda Unida por ser instigador de las razzias. Pero la impunidad sigue siendo norma. Como escribe en El Salto Belinda Ntutumu —cofundadora de Afromurcia—, “la violencia racista no parará mientras Vox pueda presentarse a las elecciones con absoluta normalidad”.

El periodista Jonathan Martínez lo resume con contundencia en un artículo en Público: “Si un grupo de personas migrantes saliera por la noche a golpear a españoles al grito de ‘¡muerte al blanco!’, hablaríamos de terrorismo. Pero si las víctimas son racializadas, es vandalismo, marginalidad, delito común. La raza decide hasta el nombre del miedo”.

Ultraderechistas en Torre Pacheco participan el pasado 15 de julio en la ola de agresiones racistas contra la población migrante | Foto: Loyola Pérez de Villegas Muñiz / El Salto

Racismo institucional: de Murcia a Aragón, el discurso del odio que gobierna

Lo ocurrido en Murcia conecta directamente con las políticas de gobiernos como el de Aragón. Partidos, colectivos y plataformas sociales denuncian reiteradamente el racismo institucional del Ejecutivo liderado por Jorge Azcón (PP) —bajo la tutela de Vox— por bloquear la acogida de menores migrantes. Lo hacen pese a la saturación en otros territorios del Estado, y en plena campaña de criminalización del derecho al refugio.

Esta actitud no es casual: responde a una estrategia ideológica y comunicativa donde la persona migrante es chivo expiatorio. Vox marca el paso, y el PP ejecuta. Así lo señala el periodista Youssef M. Ouled en Mektub.es, “el odio al moro estructura el relato de la extrema derecha porque les permite construir una falsa idea de comunidad, de nación amenazada, de enemigo interno”.

También el periodista Miquel Ramos ha advertido cómo este discurso “deshumaniza y justifica la violencia física”. “El racismo no necesita capuchas si ya tiene escaños”, alerta Ramos. En este sentido, también alerta de que la extrema derecha "consigue que el marco en el que hablemos de inmigración sea la inseguridad". Por eso, Ramos creé que "la respuesta no puede ser que las personas migrantes son solo instrumentos de trabajo necesarios. Esto exige una reflexión también sobre cuando son noticia las personas migrantes".

Organizar la rabia: resistencias frente al fascismo cotidiano

La concentración en Zaragoza de este sábado no es solo un acto de denuncia, es una muestra de resistencia frente a la banalización del fascismo cotidiano. Frente a quienes se empeñan en presentar las agresiones como “peleas entre bandas” o “conflictos culturales”, el Movimiento Antirracista señala con claridad: lo que hay detrás es una estructura de poder racial, una jerarquía social impuesta por quienes necesitan un enemigo para sostener su dominio.

Porque no es solo Torre Pacheco. También es Fraga, es Alcanyiz, es el campo de Valdejalón y los barrios de Zaragoza. Es la ley de extranjería, los CIEs, las redadas racistas y los medios que hacen de altavoz a la mentira. Y frente a eso, solo cabe organizar la rabia. Nombrar el fascismo, señalar el racismo, desmontar el odio y construir desde abajo la comunidad que nos quieren arrebatar.

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