La ignorancia y el señor Azcón

No cabe la menor duda de que el señor Azcón, abogado sin ejercicio, político de sexto de carrera -los de su curso corren que se las pelan para encasquetarse el solideo vacío que algún día dejará Feijoo, o cualquier heredera al uso-, debería, por su educación, cargo y condición, estar informado, ser culto, erudito, docto o, como poco, consciente.

12 noviembre, 2023. 10:45
La ignorancia y el señor Azcón

En una reunión del lobby de presión sobre un agua que es de todos, Riegos del Alto Aragón, sus palabras, coreadas por los asistentes de tal grupo de presión, no lo parecieron. No he tenido más remedio, al leerlas, que recordar dichos de nuestra lengua y de otras que van al ‘pelo’ para su carencia. Una ignorancia que nunca es anónima, tampoco santa, sino que tiene demasiados nombres y apellidos, incluso con carreras y másteres de la Rey Don Carlos.

Y, al hilo de sus gritos habituales, broncos, vacíos de concordia, me viene a la cabeza aquello de que “El ignorante grita, el inteligente opina y el sabio calla”. Aunque no es el único dicho pintiparado viendo sus pretensiones. Galileo afirmaba de la ignorancia que era la madre de las maldades, algo parecido a lo que confirmaba Honoré de Balzac o François Rabelais.

Entendiendo, claro, que su ignorancia en el tema obedece a la nadería, como mucho, a la bobería. Si fuera planificada, parecida a lo que se suele llamar “fake”, falsedad en nuestro bendito castellano, el asunto sería más grave.

Vayamos al hecho. El señor Azcón, nuestro flamante presidente de Aragón, y corredor de largo alcance para la presidencia en Génova, desenterró un muerto. Pero no lo hizo con el sentimiento de Juan Ruiz al desear: “¡Ay muerte! ¡Muerta seas, bien muerta y malandante!”.

No. El señor Azcón jaleado por el señor Pradas, otro presidente, esta vez de los Riegos del Alto Aragón -tampoco aseguro de que el aliento fuera al revés- lo que resucitaba era un embalse muerto y malandante: Biscarrués. Aunque, con el aplomo que lo hizo, estoy seguro de que su falta de información, de doctorado, le haría pensar no en uno solo, sino en veinte más. No demostró ser polímata, al menos en esa materia.

Al menos, el señor Pradas defiende el agua como materia prima para seguir con beneficios, regando a manta, por aspersión o por sus fueros. Tantas veces derrochando un agua que, como país, nos falta, cada vez nos faltará más. El señor Pradas es el jefe de un lobby de presión. Y, como cualquier lobby que se precie, su objetivo es el de presionar, en su caso, sacar agua, aunque sea de debajo de las piedras. Para muchos regantes del país, legales e ilegales, un hecho más que literal.

Pero el señor Azcón se debería no solo a un sector que, cada vez, está más en manos de empresas alimentarias que nada, o poco, tienen que ver con los agricultores que nos ponen como pantalla. Enormes empresas que solo buscan la rentabilidad y cultivan maíz transgénico, lo mismo que pueden cultivar arroz en el desierto. Y esto, también es literal. El señor Azcón debería velar por los intereses de todo Aragón y no solo de una porción que, curiosamente, es rica y lozana.

El señor Azcón debería saber que hacer más “agujeros”, que eso son, a partir de los 3.500 embalses que tenemos en el estado, no presupone hacer un favor para la distribución de la riqueza. Ni siquiera para la del agua. El señor Azcón debería informarse sobre el total del haber pluviométrico -por cierto, cada vez más menguado- en el Estado español. Un total de 298.000 Hm3*, de los que 225.000 se evaporan hacia la atmósfera y parte hacia los acuíferos. Nos quedarían 73.000 Hm3 para llenar de vida y de agua nuestros ríos y lagos, para llenar los 56.000 hm3 de nuestros embalses -lo de llenar es un eufemismo puesto que nunca lo están- y para rellenar nuestros acuíferos, nuestros fuertes Knox del presente y del futuro. A pocos dedos de frente que tenga, incluso un presidente de la DGA puede darse cuenta de que no nos sobra, precisamente, el agua.

*Máxime cuando todos los científicos pronostican que la evapotranspiración irá al alza y las lluvias a la baja en esta península nuestra de todos los días. En los últimos diez años, la media embalsada de esos 56.000 Hm3 ha sido poco más que la mitad. Pocas veces se ha superado el 50% de media en la capacidad de nuestros embalses.

Humildemente, le insinuaría que diera un vistazo a muchos documentos sobre el agua, con modestia le diría, incluso, que me pidiera un ejemplar de “El agua. Cuando por Santa Bárbara truena”, que, con mucho gusto se lo haría llegar. También lo puede comprar, pero eso, supongo, es más difícil.

Si lo hiciera -eso u hojeara cualquier documento serio sobre el agua en España-, comprobaría que ese líquido, ese bien extremo, necesario, fundamental para vivir, para la subsistencia de todo el planeta, la derrochamos en el Estado español y, en concreto, en Aragón. Riegos a manta, riegos por aspersión, riegos a productos que nunca han sido regables, riegos exigidos por los lobbies y las grandes multinacionales de la agricultura o de la ganadería, verdaderos dueños del campo en estos momentos, es lo que sobra.

¿Qué falta? Riegos por goteo, todos. Acabar con la aspersión. Mejoras en las redes para evitar tirar 2.000 Hm3 al año. Reciclar el agua de boca, evitar llenados de piscinas, acabar con campos de golf en desiertos. Orientar la producción hacia la ganadería extensiva y limitar, incluso prohibir, una intensiva que solo produce males y contaminación del agua. Falta ahorrar, regar, solo, lo que es necesario. Y regarlo bien, con conocimiento. El riego de almendros, por ejemplo, árbol de secano, dará más fruto que si el riego, fundamentalmente, es de las nubes. Pero, tampoco cabe la menor duda de que, si un árbol, ser vivo, se le acostumbra al riego, cuando vengan mal dadas -que serán muchas veces de ahora en adelante- el árbol se habrá acostumbrado a esa cierta indolencia y no dará fruto o se secará. Esto es válido para el almendro y para otros muchos árboles, arbustos o plantas que no son de regadío por naturaleza.

Su falta de doctorado sobre el tema logrará no dar importancia al hecho de que el último 5% de aguas de los embalses no son aprovechables, puesto que son lodos. Si tenemos tres agujeros para captar lo que dos agujeros solo alcanzan la mitad de llenado, conseguiremos que, en lugar del diez por cien de lodos entre los dos embalses, tengamos un quince por cien de lodos para, prácticamente, la misma cantidad de embalsado.

Pero esto, estas lógicas de Perogrullo que dicen y repiten los técnicos, los científicos, de que embalsar más no es, ni muchísimo menos, la solución -todo lo contrario, empeora el panorama que ustedes, el señor de los Riegos y usted, como presunto ignorante, pretenden: incrementar la población rural-. La cabezona realidad dice todo lo contrario. La población de los alrededores del Galligo mejora mucho más con empleos de aventura, de turismo, de captación de recursos en torno a una naturaleza sostenible, que con otro nuevo pantano para regar a manta o aspersión. Con pocas entendederas, y cada vez más por multinacionales o por empresas agrícolas que solo ven el seis por cien de beneficio, que poco tienen que ver con los agricultores.

Decepciona, señor Azcón. Por sus gritos, por su rondó sobre los poderosos, de quienes pueda hacer favores o devolvérselos. Lástima de sexto de carrera política, lástima que no haya llegado a séptimo. Cierta comunidad -creo, a riesgo de equivocarme- lo agradecería. Sobre todo, las generaciones que vienen.

Le repetiría aquello de “El ignorante…”, pero, seguramente, holgaría. Creo que su ignorancia no es de este mundo, al menos del que formamos la mayoría.

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